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    Marcelo Secco estima un buen año para el comercio exterior de carnes, y ve con expectativa las primeras señales del gobierno electo para mejorar el acceso arancelario a los mercados

    Al industrial le preocupa que no se produzca una buena base forrajera para el invierno y que la baja de las rentas agrícolas le resten caja al sector ganadero

    La industria frigorífica exportadora espera un año de “relativa” estabilidad en el comercio mundial de carnes, aunque observa algunas amenazas, como las posibles variaciones de las monedas y la pérdida de competitividad frente a países que avanzan con negociaciones arancelarias ventajosas, según dijo a Campo el director del Grupo Marfrig, Marcelo Secco.

    “No veo ningún elemento dramático, no vamos a tener problemas de colocación, pero la fortaleza del dólar frente a las otras monedas y algún otro movimiento político que se haga, como pasó en Rusia, son las posibles amenazas que podemos identificar. Principalmente el tema de las monedas va a ser el determinante de los precios”, sostuvo el industrial.

    Secco señaló que los aspectos relacionados con la mejora de los accesos arancelarios a los diferentes mercados será determinante y en ese sentido se mostró optimista en que el próximo gobierno de Tabaré Vázquez lo incluya en su agenda internacional como una prioridad. En ese sentido, valoró positivamente el nombramiento de Rodolfo Nin Novoa al frente del Ministerio de Relaciones Exteriores y el mantenimiento de Tabaré Aguerre en el de Ganadería, Agricultura y Pesca.

    Más allá del contexto internacional, el industrial se mostró preocupado por la generación de comida para alimentar el rodeo nacional en el invierno y abogó por la necesidad de agilizar los negocios de terneros en pie, como forma de descomprimir el mercado y no repetir situaciones de desestímulo en los ganaderos, como sucedió a inicios de 2014. La adecuación de las rentas agrícolas también supone un elemento adicional, porque, según indicó, estas significaron una especie de “seudosubsidio” para los productores, dándoles caja suficiente para mantener sus presupuestos y realizar sus inversiones.

    Lo que sigue es un resumen de la entrevista con Marcelo Secco.

    -¿Qué proyección de oferta de ganado estima para este año?

    Creo que para poder hacer una lectura del año, o del semestre, todavía debemos esperar un par de semanas más, porque tenemos, exclusivamente en el sector cárnico, un equilibrio a nivel de producción, con un compromiso en las rentas por efecto de su costo. Algo que puede ser menor, pero que a nivel agropecuario se siente, es la baja de las rentas agrícolas, porque hay gran parte de los productores ganaderos que tenían un seudosubsidio en esas rentas que son muy superiores a las ganaderas. Eso ahora está faltando y le saca caja al productor. Y va a repercutir, porque la generación de una renta adicional quizás fuese la respuesta a la inversión forrajera. Si las rentas agrícolas se ubican en 800 kilos de soja por hectárea a U$S 400 o U$S 450, es una cosa, pero si se retraen con ajuste en kilos y precio, y sin área, es poca la capacidad de balancear el costo de vida, que es el costo principal de la gran mayoría de las empresas ganaderas. Eso le puede sacar capacidad de inversión forrajera, que es la respuesta necesaria. Implantar una pradera medianamente bien hecha, desde un rye grass peleador hasta una festuca con trébol rojo, va de U$S 100 a U$S 350 por hectárea y hay que enfrentar ese costo con caja. Esto es lo que puede demorar un poquito esa recuperación forrajera, aún con los planes de uso o lo que sea, esa es la realidad. Por suerte tenemos esta especie de primavera-verano, pero, como decía Jaime Rovira, el invierno siempre llega y el pasto se quema.

    Me asusta un poco lo que pueda pasar con la reposición. Creo que si no hay capacidad de generación de forraje en el invierno, o si no hay una exportación de terneros en la zafra de abril y mayo, puede ser una señal medio fuerte, que algún productor va a capturar para tratar de comprar a U$S 1,80 en lugar de a U$S 2. Pero lo que más me preocupa es qué comida o qué opciones va a tener Uruguay para dar de comer en invierno, cuando el corral no es una herramienta de uso masivo. Suplementación va a haber, los granos van a bajar, los subproductos van a bajar, pero el encierro es distinto.

    Y después, el otro dolor de cabeza al que tenemos que acostumbrarnos es que hay sectores que van a estar más complicados que nosotros, como es el agrícola, por la formación de precios con costo, y después la perversa dependencia del clima.

    -¿Cómo puede la industria contribuir a disipar la amenaza o a resolver en parte ese problema interno?

    Yo creo que lo primero y lo mejor que puede hacer la industria es capturar la mejor opción de valor que el mundo tenga, trabajar en el área comercial. Y luego, en la medida en que los negocios lo permitan, porque hay algunos que no lo permiten, poder generar líneas de negocios como se generaron en la cuota 481. Eso fue una cantidad de carne que se sacó de arriba del pasto, que gestó un mercado de reposición diferencial, lo que no es menor, y que a su vez generó una ventana de exportación de más de 10.000 toneladas por año de carne terminada a grano. Ahí la industria estuvo involucrada, más o menos, dependiendo de cuál era la función, o de en qué grado tenía presencia con un corral directamente o como en el caso nuestro, donde gran parte de los animales que están dentro del corral grande son propiedad de los productores, es un negocio que es en sociedad. Ese tipo de negocios, que lamentablemente no abundan, porque son difíciles de generar, es una de las formas a partir de las cuales la industria puede trasladar una operativa con acortamiento del ciclo, rápido, como es la terminación a grano.

    Nuestra forma de contribuir es a través de la generación de valor, la oportunidad de negocios de ciclo corto, que sean de extracción rápida y que no compitan forrajeramente, que es la limitante que tenemos. Ahí están los dos focos grandes de acción.

    Después, el productor uruguayo tiene un abanico de diversidad imponente, para buscar sus mejores opciones. Entonces, lo mejor que se puede hacer es cultivar y explorar la mejor relación comercial con cada uno, porque cada uno de los productores precisa cosas diferentes. Y en ese ejercicio, lo mejor que podría hacer la industria es tener la puerta abierta para determinar dónde están las oportunidades de negocios en los cuales podemos solucionar los problemas de otro. No creo que este sea un año para grandes proyectos de inversión o forrajeros, pero si eso fuese una oportunidad para Uruguay, la industria podría garantizar un proceso de inversión forrajera si esa fuera la limitante. Para eso están los mecanismos formales disponibles en el sistema financiero y que opera en los bancos privados y públicos.

    Desconfianza va a haber siempre

    -¿No cree que la permanente desconfianza de los productores sobre la industria es una limitante importante para lograr esas sinergias?

    Esa desconfianza va a seguir estando, pero lo importante es que el que pueda vencer eso se arrime y diga, mire, yo preciso un poncho para taparme, para mover este ganado, o sacar, o agrandar el área o buscar algún otro negocio.

    Si el mercado de reposición acomoda en términos relativos sus valores, ahí los encierros de ganados no cuota podrían llegar a ser una oportunidad para dinamizar un poco más. Pero sería a costo de una baja del precio de la reposición, y para eso hay que ver qué dice el mercado en el invierno.

    -El valor de la reposición depende en parte del precio del ganado gordo, y el de este depende de los frigoríficos.

    Pero se ha dado estos años que incluso con la baja del precio del gordo, el precio de la reposición, por lo menos el del novillo flaco o para engorde, no bajó tanto y eso hizo que se inviabilizarán muchas veces los negocios de terminación a corral de ganados que no son cuota. Por un lado, podemos decir por suerte, porque si ese ganado fue comprado por un invernador que lo siguió y lo vendió tomando una posición de mayor riesgo, eso es bueno. Si el gordo bajó un 20 %, el flaco no bajó un 20%. Eso se daba más antes, que estaba más atado al gordo y yo creo que por el efecto cuota 481, el repoblamiento de algunos campos, y la falta de ganado, me parece que ahora no debería pasar porque la carga aumentó y hay que ver cuál es el equilibrio entre ese aumento y el área disponible. Porque uno habla con los diferentes actores agrícolas y te dicen, yo dejé 5.000 ha, yo dejé 20.000 ha, yo dejé 30.000 o 40.000 ha y si se suman, pueden ser 200.000 ha que si van a forraje se pueden alimentar 500.000 cabezas. Entonces ahí el aumento de carga no es tanto. Todo es relativo y habrá que ver cómo se da, cuál es la respuesta del sector a esta carga y cómo queda planteada arriba del área forrajera por lo menos a la entrada del invierno, que siempre es crítica a la hora de formar precio.

    -¿Qué opinión le merece la decisión de la Junta de Inac del 22 de diciembre pasado de establecer un precio de referencia para los terneros?

    Creo que el índice puede dar una lectura, pero hay tres temas. Por un lado que fue gran parte de la argumentación nuestra en la Junta, y es que esa información ya está. Los ciclos productivos del Uruguay son largos y por lo tanto hay mucha agua para correr entre la zafra de terneros y un novillo a faena. Esa lectura puede llegar a confundir. Segundo, la información va a ser, tal cual dijo el departamento técnico de Inac, toda elaborada con información que ya está, entonces no me aporta nada, es un dato más, y no creo que eso pueda contribuir a la hora de las decisiones empresariales de formar el precio del ternero, porque ahí es oferta y demanda y productor con productor, los zapallos se acomodan en el carro y cada uno va a intentar hacer su mejor negocio.

    Y tercera cosa, creo que peligrosamente el Inac incursiona en un tema que está fuera de su competencia, que es desde el ingreso a planta hasta el mercado interno e internacional. Pero eso fue un bemol que el presidente de Inac puso como condición para votarlo. No creo que ese indicador sea un elemento decisivo a la hora de la formación del precio de la zafra de terneros. Sí creo que la lectura del mercado semana a semana y mes a mes, y principalmente de las proyecciones que pueda tener el mercado, va a ser lo que defina la expectativa del productor de en qué usa la tierra, si para hacer parir a una vaca o para recriar un ternero que lo compra más barato y vende la producción. La limitante está en que mucho productor no tiene en su condición física del predio la capacidad de ir cambiando de negocio. Por eso era muy difícil que se diera la especialización en la ganadería uruguaya, porque era muy riesgoso. Ser criador, recriador o invernador solo era un poquito de todo como forma de bajar el riesgo.

    Consolidar posiciones

    -¿Y por el lado de la demanda externa qué expectativas tiene para 2015?

    En más o menos un mes vamos a poder determinar dónde formamos precio. Si a mí me preguntaran hoy, preferiría congelar Uruguay, pasar el grabador para adelante hasta llegar al año nuevo chino, saber cómo los agarra el consumo, qué pasa con las monedas, que es la principal variable, y cómo están parados en precios. Normalmente, en febrero o marzo se orejea la zafra.

    -¿Cuáles son y qué realidad tienen los principales mercados para la carne uruguaya?

    Nosotros tenemos a China, Europa, Estados Unidos con cuota y después la región. La región tiene problemas, sobre todo por la ausencia de Rusia. No solo para nosotros, sino principalmente para los colegas de Brasil y Paraguay, porque sin ese destino les sobra carne, no saben qué hacer con ella y en cualquier momento nos empiezan a mandar productos para nuestros supermercados. Están vendiendo nuevamente a Egipto, que es más o menos como regalar la carne en el peaje y eso presiona el mercado. No compiten en mercados como China, Corea o EEUU, pero sí nos desplazan de la región. Con un dólar más fuerte, el poder de compra de Brasil baja y eso hace que quede claro que por acá no está la cosa para nosotros.

    Europa tiene una situación económica no diría compleja porque ha tenido momentos peores, pero sí por lo menos de no expectativa de fortalecimiento del euro, sino todo lo contrario. Los importadores están comprando, pero toman posiciones cortas y tuvieron mucha oferta de Brasil estos meses. Para descubrir los precios de Europa hay que esperar 15 o 20 días, pero creo que van a ser normales. Ni de locura como fueron en 2013, ni de piso como fueron en 2010. El rump and loin entre U$S 14.000 y U$S 15.000 por tonelada parecería ser un precio que ellos pueden absorber con este tipo de cambio.

    A China se la ve un poquito más lenta, pero va a seguir siendo un mercado muy importante para nosotros. Israel sigue siendo un destino clave para Uruguay y no tiene muchos lugares donde comprar carne porque ahí competimos más con Argentina que con Paraguay y Brasil, que tienen su carne barata. La de buena calidad la pueden conseguir acá; por lo tanto es un mercado de cierta estabilidad.

    Y después tenemos a EEUU con una situación muy compleja, porque al tener dos mercados tiene una presión de precios internos. Un mercado es el de carne magra y otro el de carne de feed lot, que representa el 80 %. El de carne magra lo abastece Australia y en menor medida Uruguay. Australia va a tener menos oferta exportable porque faenó mucho por las secas, pero por otro lado, va a tener la tentación de que por el dólar americano fuerte va a querer vender más a Estados Unidos y menos a China. Eso va a generar presión y tiene más de 300.000 toneladas de cuota, es decir, 20 veces más que Uruguay. Va a ser un mercado de buenos precios, que van a bajar un poco por la coyuntura, pero nosotros durante este año todavía vamos a tener un mercado apetecible. Por otro lado, ellos van a tener otro problema y es que va a haber menos ganado en Canadá y México para alimentar los feed lots.

    Por más que ahora dicen que tienen carne y que en realidad hay stock en los importadores, Estados Unidos va a jugar, tiene una presión por el precio, pero no tiene mucha condición de aflojar, es decir que va a seguir siendo tentador. Después, y por más que tenemos 75 países habilitados para exportar, no hay muchos más mercados. Volvimos a exportar a Corea, y lo mejor que podríamos hacer es tratar de consolidar nuestra posición en esos mercados.

    -¿Cree que la vigencia de la cuota 481 está amenazada?

    Hay una pequeña amenaza referida a si se mantiene o no con la negociación EEUU-Unión Europea. En los últimos días Europa quedó habilitada para entrar con carne al mercado norteamericano, y eso, más que una señal de comercio, es una señal política. Si realmente Estados Unidos y Europa se alinean y la negociación Unión Europea-Mercosur no avanza de alguna forma, se nos va a achicar un poquito la portera de salida de carne. Hay que seguir trabajando en Asia, en el sudeste asiático, en los países en que tenemos diferencial de acceso, como China y Corea por ejemplo, y Japón, si mañana estuviese habilitado.

    Mejorar accesos arancelarios

    -¿Diría entonces que el mercado internacional va a mantener el tono del 2014?

    No veo ningún elemento dramático, no vamos a tener problemas de colocación, pero la fortaleza del dólar frente a las otras monedas y algún otro movimiento político que se haga, como pasó en Rusia, son las posibles amenazas que podemos identificar. Principalmente el tema de las monedas va a ser el determinante de los precios.

    Mi previsión es que en algo los valores van a aflojar, en muy poco, y que no vamos a tener las opciones que tuvimos otros años, pero con China, Europa, Estados Unidos y Canadá vamos a poder nivelar una relación de valores que por lo menos sea similar a lo que estamos usufructuando en diciembre y enero.

    La amenaza externa es la moneda, el tipo de cambio, se ve obviamente la tormenta de Rusia que contagia indirectamente, pero después, en materia de colocación, en los otros mercados que Uruguay está, será cuestión de un dólar más o un dólar menos, pero se vende, se opera, se trabaja. Obviamente, si Uruguay lograra una mejor posición de acceso en algunos mercados como Europa vía Hilton o por fuera del cupo, o la cuota de Estados Unidos, con un mejor acceso arancelario, sería altamente beneficioso, porque son muy altos los impuestos. Estamos hablando de un 5 %, un 10 % o un 20% y eso es mucha plata.

    -¿Cree que el gobierno actual se ha movido en el sentido correcto en este terreno?

    Mejorar la inserción internacional es el gran desafío, y mucha cosa de estrategia que el país tendrá que definir políticamente. Si es con o sin Mercosur, si es solos, si es con TLC, etcétera.

    Durante este período realidades concretas no hemos tenido en la carne, pero sí ha habido ahora algunas gestiones algo más ágiles en Europa en relación con la cuota 481, buscando un alineamiento con la posición de Australia. Tenemos además una relación política muy buena con China, pero que obviamente necesita equiparar algunas posiciones competitivas principalmente con Australia y Nueva Zelanda. Y después el gran estancamiento está dado en la relación con la Unión Europea, que es nuestro principal mercado de valor. Esa definición de por dónde vamos es muy importante. Cómo se va a mover Uruguay o la región y el país, es parte del gran desafío comercial, para la carne y para muchos otros rubros, como arroz y lácteos. Ese sigue siendo el elemento clave a la hora de la formación de precios para nosotros. Hay que trabajar pero, lo dijo el propio Tabaré Vázquez cuando nombró a Nin Novoa, la negociación internacional va a ser parte de la agenda de este gobierno. Ojalá sea así, pero lo que me cuesta mucho evaluar, es el bien de cambio que Uruguay tiene a la hora de abrirse de la negociación de un bloque. Habrá que estar más cerca del centro de la cancha para ver realmente cuáles son las oportunidades que al país se le presentan y evidentemente alguna decisión política importante habrá que tomar. Ya hemos conseguido acceso de algunos productos como el citrus o el pollo, que son ejercicios de intento de apertura, pero que hay que seguir profundizando y mantenerlo como diferencial en la negociación internacional. Si la variable no es por valor, es por costo, y en este sentido ni por escala, ni por costo estructural podemos competir. Y vía el agregado de valor en los productos cárnicos tampoco, porque Uruguay es un país caro en la región para agregar valor.

    -¿Qué opinión le merecen los avances que otros países han hecho en ese terreno, como Australia, que recientemente firmó un TLC con China, y qué impacto pueden tener para los exportadores uruguayos?

    El hecho de que Australia haya firmado un TLC con China nos saca un poco de competitividad, es una diferencia importante del entorno del 8 % de ventaja en materia de precios, sumado a que es un país que domina ese mercado porque es su proveedor natural con acceso directo y cercanía. Pero China no es autosuficiente, o sea que no puede controlar todo su consumo con el mercado gris y con Australia. Uruguay tiene que trabajar sobre eso, para por lo menos ir hasta igualar envido, es decir, caminar hacia una negociación similar o a tener una posición acorde para poder competir. Nos saca posición sí, pero bueno, no podemos hacer nada contra eso, más que tratar de vender lo mejor posible.

    -¿Qué expectativa le genera en esta materia el cambio de gobierno y la designación de Rodolfo Nin Novoa al frente de la Cancillería?

    El cambio de gobierno me genera expectativas por lo que escuché en las primeras declaraciones de Nin Novoa y del presidente electo, en cuanto a que van a poner el foco en la negociación internacional. El futuro ministro es una persona que conoce medianamente el sector, tiene en su apoyo secretarios de carrera, es decir, hay un equilibrio, y ojalá mi esperanza se cumpla en algo.

    De ahí a que Uruguay lo pueda hacer, ya no lo sé, porque desconozco la agenda internacional del país, cómo va a ser, y cuáles son los bienes de cambio para esas negociaciones, que nunca son gratis.

    También me genera expectativa que Tabaré Aguerre permanezca al frente del Ministerio de Ganadería, obviamente con algunas cosas pendientes por cumplir. Es una persona que conoce, se pueden tener discrepancias en algunas cosas, pero sabe de lo que habla. En varias áreas, los continuismos bien llevados con personas idóneas no son malos. Aguerre conoce la interna, más allá de la capacidad de acción que pueda tener. Por otro lado, para el manejo de la política económica es un equipo muy similar, lo cual da certezas de que no hay nadie nuevo para explicarle cómo funcionan las cosas. Todos los que están saben cuáles son los resortes del país, y dentro de eso, en el rubro nuestro, un rubro importante para las exportaciones, todos saben cuáles son las variables que nos aprietan el zapato a nosotros y a los productores. Veremos.

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