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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáLa activista radical María Landi, María Delgado Sonora, es conocida por quienes siguen el conflicto árabe-israelí. Ha viajado a la zona varias veces, se aloja en pueblos palestinos y fomenta sin disimulo el odio a Israel. Según ella, entre todos los países del mundo, solo el Estado hebreo debe ser destruido.
El pasado 8 de marzo se superó a sí misma, con una nota en Brecha titulada “¿Quién ha usado la violencia sexual como arma de guerra?”. La misma, larga y densa, es una falsedad de punta a punta. Ella lo sabe, pero es seguidora de la lógica nazi, pues piensa que repetir mentiras las hace ver como verdades. Pero el tiempo se encarga de desmentir esta premisa. En su caso, ni tiempo hace falta.
Sería muy largo mencionar todas las barbaridades que escribió. Su idea básica es que la masacre cometida por Hamás el pasado 7 de octubre, asesinando a unos 1.200 civiles —340 de ellos jóvenes del mundo que participaban en un festival Por la Paz al aire libre—, fue un “relato oficial inconsistente”. El culpable del hecho es —faltaba más— el propio Ejército israelí, incluso de las “decenas de rehenes” (secuestrados por Hamás) que han muerto. Además, sostiene que “no existe denuncias judiciales, ni testimonios de víctimas, ni pruebas forenses, ni autopsias, ni fotografías sobre las violaciones denunciadas”. La mentira es tan brutal que cae por su propio peso. Las fotos y filmaciones de la masacre circularon en tiempo real por el mundo, realizadas por los propios terroristas, que estaban orgullosos de su crueldad. Hubo niños quemados vivos, bebés decapitados y una serie muy larga de barbaridades bien conocidas.
Para María Delgado, todo esto fue útil “para justificar el genocidio en Gaza”. Ella define así la respuesta israelí, que conquistó la franja y eliminó unos 19.000 terroristas. Ellos son la mayoría de los caídos, y no “mujeres y niños” como sostiene Hamás. Ahora, que en toda guerra mueren inocentes es una realidad, pero el responsable es el agresor. Salvo para Delgado, que incluso escribió que “las rehenes liberadas fueron tratadas con respeto”. Debe creer que escribe para ignorantes absolutos de la realidad, tan ingenuos que pueden creer estas idioteces. No se puede deformar así una tragedia tan evidente, salvo que la autora posea un odio enfermizo a Israel, que la lleva a inventar cualquier barbaridad para tapar lo obvio.
Culmina diciendo que “Palestina es una causa feminista”. Es lo único en lo que coincido. Las mujeres que viven bajo la Autonomía Palestina —sea en Gaza o Cisjordania—, al igual que en los países musulmanes, no gozan de ningún derecho. En Irán pueden asesinarlas por llevar el pelo suelto.
Vale agregar algún dato sobre la autora. En sus viajes a Israel contó en su momento con apoyo del entonces embajador uruguayo Bernardo Greiver. Este diplomático se ofreció como garantía personal ante el gobierno israelí que quería negarle el ingreso, se reunía con ella frecuentemente e incluso le envió propaganda de Hamás a Montevideo para charlas que ofrecía en nuestro país. Una acción que arriesgaba la relación diplomática con Israel.
En síntesis, lo que dice María Delgado es un relato falso de punta a punta, producto de una persona dominada por el odio. Lamentable lo de ella y también que Brecha lo publique.
E. Z. M.
CI 1.573.440-0