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Más de la mitad de las mujeres que estaban trabajando durante el último embarazo abandonaron la tarea luego de la licencia
Casi un tercio de las mujeres eran estudiantes durante su último embarazo: la mitad suspendió los estudios y luego del parto solo la mitad los retomó, según una encuesta de Mujer y Salud Uruguay
La maternidad genera un “desafío enorme” para las mujeres, que deben buscar un equilibrio entre “su vida reproductiva y su vida productiva”. Por eso, un estudio de la organización MYSU (Mujer y Salud en Uruguay) analizó —entre otras cosas— en qué medida el embarazo cambia la trayectoria laboral o de formación de las mujeres.
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Así, una encuesta representativa de todo el país determinó que el 71% de las mujeres de Uruguay son madres y que de ellas el 55% estaban trabajando durante su último embarazo. Un tercio de ese grupo, en tanto, no retornó al trabajo luego de su licencia maternal.
Para la directora de MYSU, Lilián Abracinskas, el dato muestra que se necesitan “facilidades” para que esas mujeres puedan volver al mercado laboral. “Si son del sector privado no tienen más que la licencia corta, ni siquiera el medio tiempo para amamantamiento y crianza, como tienen las trabajadoras del sector público. Tampoco hay lugares de amamantamiento estipulados”.
Por eso, Abracinskas estimó que existe una “contradicción”, porque “todo el mundo exhorta a tener hijos, pero después que tenés el hijo, arreglátelas”. “El discurso es contradictorio —añadió— porque se crece demográficamente en los sectores más pobres y luego hay mujeres educadas y trabajando que tienen menos hijos de los que quisieran porque no pueden armonizar su vida reproductiva con su vida productiva”.
El estudio indica que existe una brecha entre los hijos que tienen las mujeres y la cantidad que desearían tener. Esa diferencia aumenta en las mujeres más educadas. En promedio, aquellas con nivel terciario tienen 1,6 hijos y desearían tener 2,68. En el caso de las mujeres con bachillerato completo, tienen en promedio 2 hijos y desearían tener 2,58. Y en el caso de aquellas con ciclo básico completo, tienen en promedio 2,39 hijos y desearían tener tres, según la encuesta. Además, las mujeres con mayor nivel educativo tuvieron su primer hijo en promedio siete años más tarde que aquellas con menor nivel de estudios.
“Se discutió crear un Sistema Nacional de Cuidados, pero a la hora de discutirlo no se le dieron recursos. Por eso este tema tiene que pasar a la próxima mesa de negociación laboral, porque si no es un discurso hueco y vacío que no se sustenta y cada uno tendrá que tener familiares, conseguir una guardería o pagar a una persona, que todos sabemos que no hay sueldo que resista”, enfatizó Abracinskas.
El informe de la organización concluye que existe una “compleja relación entre vida productiva y vida reproductiva de las mujeres” y que por tanto “es necesario transformar la histórica y naturalizada responsabilización social del cuidado y crianza de los hijos depositada casi exclusivamente en las mujeres, en detrimento o postergación de otros intereses y proyectos de vida”.
En la actualidad, las mujeres cuentan con 12 semanas de licencia maternal en el ámbito privado y 13 en el público. Además, las trabajadoras del sector público mantienen un régimen de medio horario para amamantamiento, algo con lo que no cuentan en el área privada.
Desde el comienzo de este período el gobierno discute el envío al Parlamento de un proyecto para equiparar al sector público y privado, así como crear una licencia paternal y parental. En una sesión de la Comisión Bicameral Femenina del 23 de abril, el ministro de Trabajo, Eduardo Brenta, afirmó que el texto para extender a 14 semanas la licencia maternal en el sector público y privado se enviará “a la brevedad”.
Además, el Poder Ejecutivo negocia con los diferentes sectores implicados para otorgar 10 días de licencia paternal y una licencia parental de cinco semanas de medio horario para las mujeres, y medio horario para hombres y mujeres hasta los seis meses de edad del niño. Según informó en la comisión la economista Soledad Salvador, el costo estimado por el gobierno de ese proyecto es de U$S 23,9 millones.
Educación.
El estudio, que fue realizado a través del Observatorio Nacional de Género y Salud Sexual y Reproductiva de MYSU con el apoyo de la consultora Factum, encuestó en hogares a mujeres en edad reproductiva —entre 15 y 49 años— de poblaciones mayores de 5.000 habitantes.
Entre otras cosas, concluye que casi un tercio de las mujeres (un 27%) eran estudiantes durante el último embarazo y nacimiento del hijo. De ellas la mitad suspendieron sus estudios y luego del parto, solo la mitad los retomó, aunque no todas consiguieron culminarlos.
Durante la presentación de los datos el lunes 27, los responsables de MYSU destacaron que es necesario incrementar la educación en salud sexual y reproductiva en Secundaria, para que las jóvenes tengan más elementos para vivir su sexualidad y maternidad con conciencia de sus derechos. Sin embargo, dijeron que eso es también una “contradicción”, ya que buena parte de las jóvenes que la necesitan se apartaron de la educación formal.
El estudio indica que el promedio de hijos nacidos vivos declarados por las mujeres que han completado su vida fértil es apenas superior a dos. Añade que “la edad media de la mujer en el nacimiento de su primer hijo” fue de 16 años para quienes tienen entre 15 y 19 años, de 21 para aquellas que tienen entre 19 y 34 y de 24 para aquellas que tienen entre 35 y 49 años.
Esto coincide con un “adelanto del calendario de inicio sexual” que constató MYSU, según explicó Valeria Ramos, integrante de la organización.
Temor.
La encuesta también analizó el impacto de los servicios de salud sexual y reproductivas que ofrece el Sistema Nacional Integrado de Salud desde 2011 de forma obligatoria.
Así, la organización concluye que el 90% de las mujeres con vida sexual activa ha realizado consultas ginecológicas alguna vez en su vida, pero que cuando se analizan los datos de las mujeres jóvenes con menor nivel socioeconómico, casi un 43% de este grupo declaran “haber iniciado su vida sexual activa pero no haber realizado una consulta ginecológica”.
En tanto, un 69% de las mujeres dijeron haberse realizado el Papanicolaou (PAP) en los últimos dos años, un 30% no lo hicieron en ese período y un 16% nunca lo realizaron.
Entre los motivos mencionados para no hacerse el PAP, un 24% asegura que nunca fue al ginecólogo y un 20% por temor.