A un año del anuncio de su cierre parcial al público, la Biblioteca Nacional (BNU) volvió a estar envuelta en una controversia. Esta vez, debido a inconsistencias en las declaraciones de las autoridades que lideran el proyecto de transformación.
El ministro de Educación y Cultura, José Carlos Mahía, dijo a Búsqueda que aún no está aprobado el proyecto ejecutivo en el que figurará el presupuesto definitivo para la reforma de la biblioteca
A un año del anuncio de su cierre parcial al público, la Biblioteca Nacional (BNU) volvió a estar envuelta en una controversia. Esta vez, debido a inconsistencias en las declaraciones de las autoridades que lideran el proyecto de transformación.
Accedé a una selección de artículos gratuitos, alertas de noticias y boletines exclusivos de Búsqueda y Galería.
El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáEl martes 26 de mayo, en el Día Nacional del Libro, se anunció en una conferencia de prensa el inicio de las obras edilicias que forman parte del plan para la Biblioteca Nacional del Futuro y que se llevarán adelante en tres etapas. En la conferencia participaron autoridades de todos los organismos estatales involucrados: Rocío Schiappapietra, directora de la BNU; Rodrigo Arim, director de la Oficina de Planeamiento y Presupuesto (OPP); Lucía Etcheverry, ministra de Transporte y Obras Públicas; José Carlos Mahía, ministro de Educación y Cultura, y Gabriel Calderón, director del proyecto por la OPP.
Si bien en las exposiciones de la mesa no se habló del presupuesto que se destinaría a la reforma, fue la primera pregunta que se formuló al finalizar la conferencia y abrir el espacio de consultas. El ministro Mahía respondió que se estaba pensando en un gasto en torno a US$ 20 millones y que hacia el final podrían ser US$ 30 millones, monto que fue reafirmado posteriormente en la página web de Presidencia. La primera etapa, proyectada para el 2027, comprendería reformas edilicias por US$ 6 millones.
Dos días después, el jueves 28, a propósito de los planes anunciados, Arim declaró en el programa de radio Aire rico de FM Del Sol que “hubo un error de comunicación” y que la información que había circulado sobre los gastos era incorrecta. “No está previsto ningún gasto en entorno de 20 millones o 30 millones de dólares para la Biblioteca Nacional”, aseguró. Agregó que tampoco están asegurados los US$ 6 millones para la primera etapa.
Ante estas declaraciones, desde la BNU aseguraron a Búsqueda que las acciones inmediatas que fueron presentadas en el marco del proyecto serán llevadas adelante. Por su parte, en una nueva rueda de prensa, con motivo de la presentación de la segunda edición del programa Uruguay Impulsa, el director de la OPP afirmó este lunes 1º que, si bien la cotización del proyecto para la BNU no está cerrada, la ejecución de la primera etapa “está asegurada” y será costeada con recursos financieros que fueron previstos en la Ley de Presupuesto aprobada el año pasado. “Lo que es seguro es que en 2027 va a haber una licitación para avanzar en estas obras”, concluyó.
Búsqueda consultó el martes 2 al ministro Mahía para clarificar la situación presupuestal, y respondió que prefería no cuantificar el monto porque aún no está aprobado el proyecto ejecutivo para la BNU. Agregó que, si bien se hicieron rondas consultivas durante enero, febrero y marzo, la cifra definitiva se establecerá allí.
Minutos después de que terminara la conferencia del martes 26, la Asociación de Funcionarios de la Biblioteca Nacional difundió en sus redes sociales un texto en el que denunció “situaciones problemáticas en cuanto al relacionamiento institucional”, producto de la “sustitución del personal en áreas estratégicas por personas externas impuestas por la administración”, y reclamaron la “instalación inmediata” de una mesa de negociación para la formulación de la reestructura. Los trabajadores también solicitaron mayor involucramiento en la planificación del proyecto de la Biblioteca Nacional del Futuro.
En un documento titulado “Mucho ruido y pocas nueces”, el sindicato planteó como problema la disminución de personal debido a las jubilaciones y las nuevas modalidades de contratos a corto plazo “mediante procedimientos poco claros”. “Este proyecto está siendo planeado y articulado por un grupo contratado por la OPP que se instaló en la BNU”.
Consultada por estas reivindicaciones, María Salaberry, integrante de la Comisión Directiva del sindicato, dijo a Búsqueda que en este momento hay una molestia mayor que con otras direcciones. “No nos sentimos cómodos porque no vemos hacia dónde se va a llevar la biblioteca. Como funcionarios de carrera, entendemos que hay que darles prioridad a otros asuntos. Por otro lado, la comunicación con el equipo de Dirección no es muy asertiva”. Salaberry es funcionaria de la BNU desde hace 31 años y trabaja en el Departamento de Logística.
“Hay como un equipo paralelo de la OPP, pero no se ha logrado fusionar con el de la BNU. Trabajar juntos implica que ambas partes tengamos la misma visión y misión. Estamos dispuestos a flexibilizar o cambiar nuestra forma de trabajo, pero hay que clarificar por qué se dan estos cambios”, agregó. Por otro lado, mencionó que para el sindicato los contratos zafarles no garantizan una continuidad del trabajo.
La óptica sindical difiere de la que tiene el equipo que está llevando adelante el proyecto de reforma. En la conferencia, Calderón agradeció a “los funcionarios de la BNU que desde un primer momento han abrazado este proceso, que han sostenido años y años de reclamos (…), que han visto una y otra vez pasar por fuera del edificio las oportunidades”. Agregó que en el proceso han participado más de 130 personas y 25 organizaciones.
Salaberry explicó que si bien se hizo el Taller de Participación Ciudadana, los funcionarios no fueron convocados como tales, sino que la participación fue voluntaria y que hubo un “intercambio de ideas”. “Obviamente el sindicato presenció cada taller para conocer los temas y saber de qué se trataba”. Agregó que, si bien se hacen reuniones, participan funcionarios seleccionados por la directora de la biblioteca. “A quienes venimos trabajando en los temas durante años no nos llaman a ese tipo de reuniones. Todos sabemos cuál es nuestro rol y nuestro aporte a la BNU, ese tipo de fortalecimiento lo vinieron respetando los otros directores”.
La sindicalista considera que sí hay carencias y necesidades en la BNU y que el sindicato las viene señalando desde hace tiempo, como el exceso de material en la hemeroteca. “Se nos jubilan los compañeros que trabajan en el depósito. Este mismo junio se va el último”, dijo.
Para el equipo que trabaja en la reforma, el hacinamiento de material también es una preocupación. Calderón explicó en la conferencia que en esta primera etapa van a trabajar en la reubicación y reorganización de los 16 depósitos de la BNU que guardan colecciones y archivos. Afirmó que tanto la BNU como el Ministerio de Educación y Cultura han estado buscando un depósito externo con ese fin.
Al haber trabajado tantos años en la BNU, Salaberry pasó por varias etapas difíciles de la institución. La que recuerda especialmente es la anterior a la llegada de Tomás de Mattos a la dirección. “Estuvimos dos años con la sala Artigas y los baños cerrados. Entonces el presidente Tabaré Vázquez hizo una intervención directa hacia la BNU desde la OPP. Fueron épocas importantes en las que se invirtió mucho en el edificio y en el funcionamiento”.
Salaberry encuentra algo positivo en la discusión que se ha dado en torno a la BNU. “Reflexionando en la interna decíamos que tal vez este tipo de llamado de atención o de alerta puede generar algo positivo porque nos pone en la discusión pública para tener una oportunidad de que se invierta en la BNU. Cuando nos sentamos por primera vez con la nueva dirección, hablamos de la búsqueda de presupuesto para la biblioteca, y queríamos acordar una mesa de negociación para la reestructura. Eso es lo que está pendiente. Es algo a lo que nos habían invitado, pero no se formalizó”.