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    Más escoria entre nosotros

    “Hombres de negro III”, que ya recaudó unos 203 millones de dólares en todo el mundo

    La idea es divertida por lo paranoica. Las personas que nos rodean, ¿son hombres de negro o bichos del espacio exterior? El mozo de la esquina, ¿es una cucaracha marciana? El jefe de piso, la informativista de carnosos labios o la señora empresaria con diez cirugías plásticas encima, ¿son babosas alienígenas? Más aún: el presidente de la República y los ministros, ¿son hombres de negro que nos protegen de la escoria extraterrestre? ¿O enemigos que se quieren apoderar de la Tierra y de nuestras almas? Nunca lo sabremos porque existe un aparatito con forma de pequeño tubo y una lamparilla que al encenderse nos ciega, nos deja con rostro bobalicón y nos hace perder la memoria. Ojo que no ve, corazón que no siente. Así, no nos enteramos de que debajo del Estadio Centenario hay un aeropuerto intergaláctico con un pesado tránsito genético-espacial, o que La Pasiva de Ejido fue cerrada porque la manejaban unos venusinos que contaminaban los tachos y los platos y los vasos con sus siniestros gérmenes.

    “Hombres de negro”, la primera, jugaba con semejante idea. Lo mismo que la segunda. Y otro tanto sucede con esta tercera entrega, que se desata cuando un troglodita de la peor calaña espacial (“Boris The Animal”) escapa de la prisión de máxima seguridad en la Luna, se viene a la Tierra con sed de venganza y aquí deben detenerlo nuestros agentes J. (Will Smith) y K. (Tommy Lee Jones). O sea, más de lo mismo porque está probado que funciona y porque no hay propuestas nuevas ni ganas de exprimirnos los sesos.

    Entonces, bienvenidos al combate contra la basura intergaláctica, que se puede desatar en un restaurante chino, en un parque de diversiones, en una tienda, en la Factoría de Andy Warhol (ese sí que era un extraterrestre, aunque el chiste en esta película es precisamente lo contrario), en una base militar, en cualquier lado.

    ¿Qué nos prueba esta tercera entrega?

    Que Tommy Lee Jones ya no se la banca. Su breve actuación denota cansancio y tiene la mente en otro lado, tal vez en un guión con ideas.

    Que Will Smith sí se la banca y todavía conserva ese imprescindible espíritu infantil para encarar esta clase de películas.

    Que Josh Brolin sabe entrar en el juego y lo hace bien, imitando con ese rostro impasible a Tommy Lee Jones.

    Que Jemaine Clement (Boris The Animal) se divierte tanto como se divertía Vincent D’Onofrio en la primera y Lara Flynn Boyle en la segunda. Los malos siempre tienen más juego y creatividad para moverse.

    Que a Emma Thompson no le va la broma, aunque haga ruidos guturales, pero sí lo que cobra por la broma.

    Que a Barry Sonnenfeld, director de “Hombres de negro” I, II y III, le va la diversión porque nació y se crió en Nueva York y capaz que él mismo es un alienígena bueno de los que se adaptan a nuestras costumbres y son amables.

    Y que la gente quiere seguir con este juego, escrito por Lowell Cunningham y Etan Cohen (no confundir con Ethan Coen), y así lo demuestra la taquilla. Es que hay muchos extraterrestres entre nuestro público.

    “Hombres de negro III” (“Men in Black III”). EE.UU., 2012. Duración: 103 minutos.