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    miércoles 12 de junio de 2024

    Más que ganar una elección, el Frente Amplio apunta a establecer un nuevo “ciclo progresista” que revierta políticas “neoliberales”

    La consolidación de dos bloques en el sistema político parece un hecho. Quiénes lo integran y cómo se definen puede variar. Si le preguntan a Fernando Pereira, el presidente del Frente Amplio ubica de un lado al Herrerismo y quienes apoyan sus “recetas neoliberales” y del otro al “progresismo”.

    Las principales encuestadoras ubican al Frente Amplio con un respaldo superior a los votos que consiguió en 2019. Es una demostración de que las “grandes mayorías” castigarán al “gobierno herrerista”, sostiene Pereira. Y agrega que su partido está todavía en proceso de discusión de cuál es la mejor estrategia para canalizar ese descontento y triunfar en la próxima elección. El objetivo será facilitar los acuerdos con blancos, colorados y cabildantes descontentos, pero también crecer “por izquierda”, con Unidad Popular y el Partido Ecologista Radical Intransigente (PERI).

    Pereira es muy crítico con el gobierno y le sorprende que el presidente Luis Lacalle Pou tenga una popularidad tan alta. Ese “desacople” entre la figura del mandatario y el respaldo a su partido es objeto de estudio en el Frente Amplio, aseguró.

    A continuación, un resumen de la entrevista que Pereira mantuvo con Búsqueda.

    —El Frente Amplio evaluará qué pasos seguir en relación con el caso de Irene Moreira. ¿Qué evaluación hace del episodio? ¿El presidente estuvo bien en pedirle la renuncia a la exministra de Vivienda?

    —Considero que sí. Probablemente le hayan faltado otros ministros. Moreira y Manini es lo que le dicen al presidente: cuidado, ustedes tuvieron ministros que entregaron el puerto; que hicieron agua en el tema seguridad; que se les cayó la cúpula policial entera; tuvieron ministros que fallaron y los mantuvieron en el cargo, pese a que hicieron cosas peores que las de Irene Moreira, como por ejemplo, haberle dado un pasaporte a un narco pesado y peligroso. Esto, con más o menos palabras, es lo que está diciendo Cabildo Abierto. Cosas como las que le dijo Manini al presidente, yo no se las diría nunca. “Dirige la coalición en forma no republicana”. ¡Imagínense que eso lo diga el presidente del Frente Amplio! Manini dice que el presidente dirige la coalición de forma no republicana, que el presidente lo que hizo fue cobrarle a Cabildo Abierto, y en particular al propio Manini, su posición sobre la seguridad social, que el gobierno le traba a Cabildo Abierto los proyectos de ley que presenta para mejorar la condición de vida de los uruguayos. Y como conclusión de todo eso Manini dice: nos quedamos en la coalición. Léase: cargos de gobierno. Si en verdad uno tiene esa posición respecto a sus socios, ahí no había dos caminos: se tenían que ir. Y si se quedaron, no puede haber ningún otro motivo —o si no, lo tendrían que hacer saber— que los cargos que ocupan en el gobierno. Que no son 60, deben ser más de 300. Nadie sabe cuántos son, porque cada cargo tiene secretarios, asesores. ¡¿Qué 60?! No hay que decirle a la gente las cosas que no son.

    El presidente, en este caso, vio lo que consideró una actitud inapropiada y con todo el derecho que le da la Constitución y la ley le pidió la renuncia. Contra eso no puede haber desafíos. La actitud de Manini en el desafío a Lacalle es enormemente preocupante. Un presidente toma una decisión y un senador del gobierno no le puede pedir en público que la reflexione, porque si lo hace lo está desafiando y al presidente no se lo desafía desde el gobierno.

    —¿Fue una amenaza institucional?

    —Desde mi punto de vista, menuda.

    —Se refiere a la conferencia de prensa de Manini.

    —Y luego la demora en irse del ministerio. Dar la conferencia de prensa de Irene Moreira dentro del ministerio y con el aplausómetro. Son todas medidas que no tienen que ver con nuestra forma de convivencia democrática. Diferencias, todas las del mundo; acciones republicanas, todas las que sean necesarias. Respeto a quienes fueron electos, como Moreira y Manini, pero tienen que tener más cuidado con lo que es la institucionalidad uruguaya y la forma de expresarse con respecto a la institucionalidad.

    —Le sorprendió que Cabildo se quede. ¿Qué le conviene más al Frente Amplio, una coalición oficialista unida o sin Cabildo?

    —Al Frente lo que le conviene es ganar. Qué hace el resto…

    —Siempre importa lo que hace el resto.

    —Es un tema de análisis, pero que no depende de nosotros.

    —¿Cuál es su análisis?

    —Mi análisis es que hay dos proyectos: el Frente Amplio y el Herrerismo. Y que hay partidos que se quejan en la cancha, pero en la liga votan con el Herrerismo. ¿Cuáles son los proyectos que Cabildo ha evitado? Votó la reforma de la seguridad social, votó la LUC, votó las rendiciones de cuentas, votó el Presupuesto. Votó el achicamiento del gasto de las empresas públicas y por eso nos hemos quedado sin trabajadores en OSE que cubran las roturas de las cañerías principales. Mil trabajadores perdieron desde que asumieron el gobierno hasta ahora en OSE. Esto es Cabildo Abierto apoyando al Herrerismo. Y el Herrerismo tiene candidatos claros: Raffo y Delgado. Y el Frente Amplio también tiene candidatos claros: Carolina, Yamandú, Mario, Lima. Los demás o tienen un solo candidato y siempre va a ser el mismo candidato, o tienen una dificultad para encontrar candidatos espantosa. Nosotros estamos tratando de nuclear, dentro del paraguas más amplio del Frente Amplio, a la mitad mayor, a los que defendemos a las grandes mayorías y creo que vamos camino a lograrlo. Eso depende de cuánta generosidad, cuánta amplitud y cuánta habilidad tengamos y a qué nivel organizativo logremos llegar. Si como nosotros vemos, la organización del Frente Amplio va creciendo en forma sustancial, vamos a llegar a construir una mayoría parlamentaria y con eso habrá un cambio timón, porque no aspiramos a un gobierno, sino a construir un ciclo progresista y que eso provoque cambios profundos para las próximas generaciones.

    —Dada la situación actual en el oficialismo. ¿El Frente Amplio tiene más chance de acordar con Cabildo en el Parlamento?

    —En el Parlamento, sin ningún problema. Si la ley que presenta Cabildo prohíbe el hostigamiento a los deudores, si efectivamente se genera una segunda oportunidad a partir de reglas de juego claras, pero al mismo tiempo manteniendo las garantías jurídicas que Uruguay debe seguir garantizando, si efectivamente se construye una posibilidad de acuerdo sobre este tema, ¿el Frente Amplio por qué no lo va a votar? Como en su momento votó la ley de prioridad de suelos forestales. Ahí no veo ninguna dificultad. Lo que no es compatible con el Frente Amplio es una actitud desafiante con el presidente o con la institucionalidad. Ni es compartible su visión sobre los pobres viejitos que están en Domingo Arena, porque esos pobres viejitos tienen delitos de lesa humanidad.

    —Así que en el Parlamento sí hay espacio para acordar.

    —Acá yo conversé con Manini y le dije lo que le iba a pasar. Tenía una posición de acordar temas de más largo plazo y le dije: acá el inconveniente con discutir el mediano y largo plazo no lo va a tener con el Frente Amplio, lo va a tener con el Partido Nacional y con el Partido Colorado. Y al otro día le dijeron que no. Algunas de las propuestas que él traía, como la protección de la pequeña y mediana empresa y este tema de los deudores, eran para ser analizadas. En cierta medida, no es un problema de mal trato o buen trato, es un problema de que no tienen una visión de largo plazo, todo lo ciñen a estos cinco años de gobierno.

    —¿Los socios de Cabildo?

    —Los que gobiernan, el Herrerismo.

    —Usted decía que el Frente Amplio tiene que crecer para alcanzar una mayoría que le permita llegar al gobierno. ¿Eso implica la creación de un paraguas mayor al del Frente Amplio o que todo entre dentro del Frente Amplio?

    —Estamos trabajando sobre eso. Hay varias opciones posibles: el Frente Amplio como paraguas, ampliándose a grupos que hoy no están adentro; el Frente Amplio como lema, pero construyendo un acuerdo electoral con otros sectores que hoy no integran el Frente Amplio; o ir a un lema con la lógica…

    —Como el Encuentro Progresista…

    —Sí. No sé si con ese nombre, pero con esa lógica.

    —¿Qué opción lo convence más?

    —Con la que entre más gente.

    —¿Con cuál entra más gente?

    —Eso es lo que estamos evaluando. Me parece que vamos camino a que haya un paraguas más amplio. La forma es importante, pero lo más importante es el contenido: cuáles son los acuerdos políticos que estamos dispuestos a llevar adelante con personas que provienen de otros partidos, de otros sectores de la sociedad que quieren acompañar un cambio.

    —¿Cuáles son los otros posibles socios que hoy no están en el Frente Amplio? Fernando Amado tiró la propuesta de negociar, se habla de Richard Read, pero no parecen verse caudales electorales muy fuertes.

    —Bueno, los caudales no se ven hasta que están. ¿Quién veía un caudal electoral en Sartori? No lo conocía nadie. ¿Quién pensaba que Cabildo Abierto podía sacar tres senadores? Hay blancos, colorados y cabildantes que ya no encuentran espacio en sus lugares de origen y están buscando una alternativa, que puede ser esta o alternativas frenteamplistas. Tienen que entrar por un lugar en el que se sientan cómodos.

    —Puede ser más difícil dar el salto al Frente Amplio desde partidos de la coalición de gobierno.

    —Es más difícil. Habrá que analizarlo, pero lo que es seguro es que tenemos que ir a construir la alternativa al modelo neoliberal. Y en la alternativa al modelo neoliberal entra muchísima gente que hoy no está en el Frente Amplio; entre otros, partidos que en principio están a la izquierda del Frente Amplio, que son de izquierda y con los cuales hay que conversar. Y que no estuvieron en la elección pasada con el Frente Amplio. ¿Esto es fácil? No, nada es fácil.

    —¿Unidad Popular?

    —Unidad Popular, el PERI.

    —¿Cree que Unidad Popular, que en la elección pasada quedó fuera del Parlamento, puede cambiar de posición para la próxima y correr junto con el Frente Amplio?

    —Acá hay un gobierno que ha practicado recetas neoliberales que han fracasado y luego hay una alternativa que es el progresismo. Entre el modelo neoliberal y el Frente Amplio, Unidad Popular no debe tener dudas de cuál es el proyecto que va a mejorar las condiciones de las grandes mayorías. Y creo que, a esta altura, el PERI tampoco. Pero hay que conversar y esto es lo que estamos resolviendo: cómo conversar en un plano de igualdad, de respeto, en la búsqueda de un arco más amplio.

    —Las encuestas ubican al Frente Amplio con más intención de voto que lo que obtuvo en las elecciones nacionales del 2019. ¿Cree que pueden obtener la mayoría parlamentaria o ganar en primera vuelta?

    —Creo que es posible la mayoría parlamentaria. Porque cada vez más, las encuestas se parecen más a las encuestas en donde obtuvimos la mayoría parlamentaria. Y para eso no nos puede pasar lo del 2019, nuestra elección principal se juega en octubre, no en noviembre.

    —¿El triunfalismo no les puede jugar en contra?

    —Tenemos que trabajar la victoria. No podemos tomar en cuenta las encuestas cuando nos dan mal y no tomarlas cuando nos dan bien. No deja de ser un dato de la realidad a analizar. Como hay que analizar fuertemente, y acá lo estamos haciendo con expertos en el tema, cómo es que se desacopla la popularidad del presidente con la gestión del gobierno.

    —¿Cómo ven eso?

    —Lo estamos trabajando con expertos, pero es obvio que hay un desacople. Más allá del número, 40 o 45, no importa. Para mi gusto, 40% es demasiado como apoyo popular a esta altura del gobierno porque su gestión ha sido deficitaria. Cuando uno mira las áreas del gobierno, la evaluación de la gestión está muy por debajo, y ni te digo con la intención de voto de su partido. Eso es un tema que tenemos que estudiar, sobre todo para no errar. Como estamos estudiando muy bien cuál es la comunicación institucional que debe tener el Frente Amplio y cómo hacemos una fuerte apuesta a hacer una muy buena elección interna, lo que significa tener una muy buena participación en una elección a la cual el Frente Amplio históricamente no le ha dado prioridad.

    —Eduardo Ache planteó la semana pasada que el presidencialismo de este gobierno sería lógico si hubiera reelección. ¿Esa centralidad del presidente, según Ache, explicaría ese desacople?

    —Bueno, me parece que el tal equipo que tenían, no lo tenían. Si me pongo cinco minutos de periodista y les digo: ¿qué es más fácil, recordar a los ministros que ya no están o a los que siguen? El equipo que iba a construir la Cancillería modelo y que iba a dejar el cóctel de lado, no está; el ministro que iba a construir el ministerio en Casavalle y que iba a establecer una política de cercanía fue sustituido por otro que persigue ollas populares. Hemos visto cómo terminó Irene Moreira, cómo se fue el ministro de Salud, con alta popularidad pero con molestias por la política antitabaco. Bueno, con ese elenco creo que no tiene más alternativa que ser presidencialista. Capaz que su temperamento lo lleva a exacerbar su presidencialismo, que todos vemos a la luz que no es la práctica en el Uruguay, pero a veces te pasa que el equipo no funciona.

    —El PIT-CNT analiza juntar firmas para derribar la ley de seguridad social que se aprobó. ¿Qué posición tiene?

    —Mi posición es la que planteé el 26 de marzo: la mejor opción para construir una reforma de la seguridad social que garantice universalidad, solidaridad intergeneracional, pensar la seguridad desde el día que el niño nace hasta que la persona muere, es el diálogo social; y eso es posible si hay diálogo con jubilados, empresarios, trabajadores y partidos políticos. Ese, para nosotros, es el camino principal, y vamos a conformar una comisión de trabajo que tenga que ver con el programa para que arme el índice temático de ese diálogo social. Y en el caso de ganar, el 2 de marzo lo estaríamos convocando. Este es el camino que nosotros elegimos. ¿Quiere decir que desconocemos que hay otros? No. Si hay una propuesta concreta, el Frente Amplio la va a estudiar, como me imagino que también la harán todos los partidos que tengan determinada sintonía. No escuchar la posición de los trabajadores resulta algo torpe en una sociedad donde el PIT-CNT tiene mucho impacto.

    —En algunos sectores del Frente Amplio hay cierta preocupación de que esto pueda generar ruido en la elección y entorpecer un proceso electoral que viene bien rumbeado.

    —Este razonamiento es entendible. Hay otros compañeros que sostienen que ese plebiscito va a ayudar a una contundencia mayor y también es entendible. No hay verdades absolutas, hay que construir consensos.

    —Dice que la interna tiene que ser importante, pero en esa instancia seguramente vaya a haber muchos roces. Cosse y Orsi quedaron cruzados después de la visita del presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva. ¿Es posible tener una interna sólida sin que afecte la campaña?

    —No conozco amor sin espinas.

    —¿Teniendo al rival tan claro en el gobierno, es más fácil evitar esas fricciones?

    —Esos problemas que se hacen públicos en algunos editoriales de los diarios no tienen nada que ver con la realidad. Ni tampoco con Mario, con Carolina o con Yamandú. No quiere decir que no haya diferencias, que yo las tengo con varios. ¿Y? Y varios conmigo. Y seguimos conviviendo en la misma casa en común, acordando posicionamientos y con la bancada. Con todos charlamos y con ninguno de ellos tengo el problema de que lo llame y no me atienda. Ayer convocamos a los intendentes de la mañana temprano al mediodía. Y ellos luego estuvieron acá para explicar qué estaban haciendo sus intendencias con el tema del agua. Y salimos con propuestas, porque podríamos haber hecho leña del árbol caído, pero en vez de hacer leña, fuimos a la lógica propositiva de tratar de a la adversidad ponerle propuestas. Hasta ahora no entendemos cómo no han llamado al Sinae. Esta es la emergencia más grande que ha vivido el Uruguay después del Covid-19 y se maneja con una reunión convocando a los intendentes de Montevideo y Canelones sin la presencia del presidente. Es inexplicable. Si vos me decís que el presidente no está en nada y delega la toma de decisiones, pero el presidente está en todo: en la inauguración de un partido de rugby, en la inauguración de la playa, de la carnicería. Está en todo, pero en la reunión donde se va a discutir la política de contingencia del agua no está. Nosotros no estamos para hacer leña del árbol caído y somos responsables de lo ocurrido, cómo no. Somos responsables, igual que todos los uruguayos, de preservar el agua. Pero tampoco nos vamos a distraer de que los que han sido irresponsables por no tomar medidas para evitar llegar a esta situación es el gobierno. Y en el gobierno optan por mirar para el costado o mirar para atrás, y el para atrás les queda cada vez más lejos. Porque el atrás es 2019. Y en 2023 no han resuelto temas que tendrían que haber resuelto.

    —¿Las administraciones anteriores del Frente Amplio no tienen responsabilidad en el tema del agua?

    —Yo no digo no tener ninguna. Dejamos un plan preparado que el gobierno optó por archivar, que es Casupá, con el financiamiento de la CAF y con la documentación adecuada. El problema de la gente hoy no es Casupá o Arazatí, un debate que estamos dispuestos a dar, sino que el problema de la gente es que está tomando agua con cloruro de sodio abundante y eso para los hipertensos es un problema. Hoy la gente está tomando agua de mala calidad. Hoy tenemos a un país temblando por la posibilidad de que solo nos quede agua sanitaria, sin tener claro cuáles son las posibles políticas de contingencia acordables. ¿Pero qué quieren hacer? Discutir sobre el Frente Amplio y su pasado. ¿Por qué? Porque creo que el gobierno se tropieza, cae y dice que la culpa la tiene el Frente Amplio. Y en realidad, el Frente Amplio puede mostrar los mejores resultados sociales en 70 años, pero ese no es el debate hoy. El debate de hoy es que un conjunto de personas irresponsables están al frente de las instituciones que deberían asegurar el suministro de agua y le recomiendan a la gente que compre menos Coca Cola.

    —Usted dice que necesitan una interna sólida. Hay dos precandidaturas que parecen fuertes, la de Cosse y Orsi. ¿Le preocupa que haya polarización fuerte?

    —Para nada. Primero quiero ver qué va a pasar, porque las encuestas son fotos. Pero si este fuera el caso, lo que me preocuparía es que no hubiera candidatos potentes. La preocupación del presidente de un partido… Hoy estaría muy mal si yo fuera Sanguinetti, si me tocara estar en su silla, porque no tienen candidatos, los tienen que buscar afuera. Si estoy sentado en la silla del Frente Amplio, por qué estar preocupado si tengo a Carolina Cosse, a Yamandú Orsi, a Mario Bergara, a Lima. Y en el caso de que se polarizara, ¿por qué estaría preocupado si hubiera dos candidatos potentes? Es la muestra de una transición de liderazgos enormes del Frente Amplio, algo muy difícil de hacer. Veníamos de liderazgos del tamaño de Tabaré Vázquez, José Mujica, Mariano Arana, y construimos liderazgos que son distintos pero muy potentes. Y esta generación tiene que hacer la transición hacia las nuevas generaciones. Yo me imagino un próximo gobierno del Frente Amplio con muchos cuadros de 40 años, me imagino generando una renovación. Cuando decimos que vuelve el Frente Amplio no decimos que vuelven los elencos, vuelve una forma de gobernar que además tiene que ser intergeneracional. Tenemos que preparar a la próxima generación si queremos generar ciclos progresistas y transformaciones de largo plazo. El Uruguay ya cada vez más cree en ese ciclo porque esta experiencia de gobierno herrerista ha sido una experiencia donde las grandes mayorías han perdido.

    Contratapa
    2023-05-17T21:35:00