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    Más recursos a la ciencia

    Nº 2236 - 3 al 9 de Agosto de 2023

    El ciclo Desayunos Búsqueda, organizado en celebración de los 50 años del semanario, llegó el jueves 27 con el médico y científico Rafael Radi como protagonista al quinto de los 10 encuentros previstos. En los anteriores se dieron cita arriba del escenario de la Sala Magnolio desde los expresidentes José Mujica y Julio Sanguinetti y la vicepresidenta Beatriz Argimón hasta el artista uruguayo Arotxa y la argentina Maitena. Todos hicieron muy importantes aportes y reflexiones ante salas repletas de espectadores deseosos de escucharlos.

    Radi no fue la excepción. Todo lo contrario, hasta superó las altas expectativas previas. Una vez más demostró su elevado nivel, el mismo que ya había puesto de manifiesto durante toda la pandemia como presidente del Grupo Asesor Científico Honorario (GACH) pero también antes y después de esos tiempos difíciles. Dentro del auditorio que siguió en absoluto silencio cada una de sus palabras había políticos de primera línea del oficialismo y de la oposición, gobernantes, empresarios, periodistas, académicos y líderes de opinión de distintos ámbitos.

    Para eso planificamos y concretamos el ciclo Desayunos Búsqueda durante todo 2023, y estamos muy contentos con los resultados obtenidos hasta ahora. La intención es, al igual que lo que hacemos a través de nuestras páginas, invitar a pensar. Desayunos Búsqueda pretende ser un incentivo al debate de ideas con altura y a la búsqueda de la verdad en conjunto, ese concepto que está en nuestra definición y nuestro ADN y que fue citado por Radi durante la charla.

    La apuesta que hicimos en esta oportunidad al invitar a Radi es a la investigación científica en Uruguay. No hay país que pueda lograr un desarrollo en serio sin dar un respaldo importante a la ciencia. Y respaldo importante implica, además de la obvia infraestructura y apoyo burocrático, destinarle la mayor cantidad de recursos posible.

    Hace ya casi una década, en plena campaña electoral de 2014, los entonces precandidatos presidenciales Tabaré Vázquez, Luis Lacalle Pou, Pedro Bordaberry y Pablo Mieres firmaron un Acuerdo Nacional de Investigación e Innovación en Ciencia y Tecnología que establecía, entre otras cosas, destinar el 1% del PBI a la investigación científica. Aquella elección la ganó Vázquez, hoy ya fallecido, y en la siguiente lo hizo Lacalle Pou, el actual presidente. Sin embargo, en ninguna de sus respectivas administraciones se llegó a ese ansiado 1%.

    Eso no quiere decir que no haya habido acciones positivas al respecto. Todos los gobiernos desde la restauración democrática las tienen. Estamos convencidos de que la inmensa mayoría del sistema político uruguayo cree realmente en la importancia de la ciencia y la tecnología pero lo que falta es dar el paso necesario para priorizarlas de verdad.

    En los últimos años, en particular desde 2016, el gasto público en investigación y desarrollo fue creciendo. Sin embargo, el presupuesto anual asignado a esta área ha sido magro, en cifras equivalentes a cerca de medio punto del PBI. En 2022 se ejecutaron con ese destino algo más de $ 2.550 millones, es decir, unos US$ 63 millones, que fueron, en su mayoría, al fomento de la investigación académica. Esa cifra representó, además, poco más del 3% del presupuesto total ejecutado en ese año.

    Uruguay no luce bien en la comparación internacional. Su inversión pública y privada en investigación y desarrollo en términos del PBI fue 0,48% en 2021, un porcentaje similar al de Argentina, pero lejos del 3% de Estados Unidos, Bélgica, Australia y Alemania. Israel, que logró tener un sector tecnológico pujante que algunos empresarios uruguayos miran con admiración, invirtió en ese año el equivalente a 5,1% de su PBI.

    ¡Si habrá camino por recorrer! Escuchar a Radi y dar espacio a las reivindicaciones del sector científico es un paso importante pero no alcanza. Falta otro compromiso de todo el sistema político, en especial teniendo en cuenta la campaña electoral que recién comienza. Y esta vez debería ser sin ningún tipo de peros. No puede ser tan difícil.