• Cotizaciones
    jueves 25 de junio de 2026

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, tu plan tendrá un precio promocional:
    $ Al año*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, por los próximos tres meses tu plan tendrá un precio promocional:
    $ por 3 meses*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * A partir del cuarto mes por al mes. Podés cancelar el plan en el momento que lo desees
    stopper description + stopper description

    Tu aporte contribuye a la Búsqueda de la verdad

    Suscribite ahora y obtené acceso ilimitado a los contenidos de Búsqueda y Galería.

    Suscribite a Búsqueda
    DESDE

    UYU

    299

    /mes*

    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá

    Matar para vivir

    “Los juegos del hambre”, de Gary Ross

    Esta es una mala película. Y lo es por sobradas razones. Imagina un mundo futuro corrompido y decadente, sin dar mayores explicaciones para semejante idea. Simplemente, luego de una guerra (¿¿??), Estados Unidos se ha convertido en Panem, una plutocracia que aplasta cualquier espíritu de rebelión, al punto que de sus 13 distritos originales se ha eliminado uno, justamente por levantarse en armas. El castigo por ello es que, una vez al año, cada distrito debe aportar dos jóvenes de ambos sexos, entre 12 y 18 años, para un reality que se transmite por TV a toda la nación desde Capitol, el centro del país. Muy divertido.

    Esta especie de show de pan y circo ofrecido a la multitud para calmar sus apetitos de violencia ya va por su 74ª edición y tiene una particularidad: no es un Gran Hermano ni una Olimpíada deportiva, sino una competencia a muerte donde solo queda finalmente un vencedor, luego de que los otros 23 han sido eliminados. Muy estimulante.

    Del distrito 12, uno de los más pobres y marginados del país, sale Katniss Everdeen (Jennifer Lawrence), quien con 16 años se ofrece de voluntaria para salvar a su hermanita menor, que ha sido sorteada por los organizadores. Junto a Katniss va Peeta Mellark (Josh Hutcherson), otro adolescente enamorado secretamente de ella. Como uno de los dos tiene que morir, no vale la pena expresar sentimientos. Muy romántico.

    La llegada a Capitol es rimbombante, porque ambos son como estrellas aclamadas por una multitud embrutecida. La ciudad es una mezcla de Oz y la Roma imperial donde las mujeres están grotescamente pintarrajeadas y los hombres… también. Es como si la civilización hubiera retrocedido 2.000 años y se volviera al circo romano con los gladiadores ofreciendo su sangre al emperador. Pero el mandamás no es Nerón, sino que tiene la barba blanca patriarcal de Donald Sutherland, un sátrapa que disfruta con lo que hace pero no lo demuestra: es solemne, serio y aburrido. Muy patético.

    El maestro de ceremonias es un payaso con la cara de Stanley Tucci tras enormes dientes y un peinado inverosímil, tanto como la barba mefistofélica de Wes Bentley como el director del show. Ambos son evidentes caricaturas que manipulan a la multitud, la cual se muestra encantada con ellos. Ya ha pasado más de media hora de película y la acción no empieza. Muy hartante.

    Finalmente, Los juegos del hambre comienzan(¿por qué ese título si lo único que se ve es una opulencia recargada?) y Katniss, experta con el arco y las flechas, es lanzada a un bosque virtual donde 23 enemigos intentarán matarla. Pero pasa mucho rato en el que ella deambula por donde quiere, pasa horas y hasta días sin ver a nadie, y no se sabe qué hace la audiencia para entretenerse cuando las cámaras registran, como en “The Truman Show”, a alguien que duerme arriba de un árbol. Muy improbable.

    Como lo que sigue no debería contarse —aunque provenga de un best seller en tres partes de Suzanne Collins—, hay que concluir que todo lo que se ve no solamente es absurdo y grotesco, sino que es por demás insultante, suponiendo que el género humano es capaz de tolerar que 24 jovencitos luchen a muerte (¿cómo hará una niña de 12 para ganarle a un urso de 18?) y festejarlo como un normal show de televisión. Muy feo.

    Además, es denigrante pensar que esa gente sea incapaz del menor síntoma de rebeldía ante semejantes reglas de convivencia impuestas caprichosamente por quienes la tratan como una turba embrutecida. Muy indignante.

    Si alguien cree que esta larguísima película es un entretenimiento inocente y vistoso, tiene derecho a ello. Pero que sepa que está siendo subestimado con el mismo criterio con que se describe a las muchedumbres envilecidas de la pantalla.

    Los juegos del hambre ya está haciendo mucho dinero, puesto que ha recaudado más de 211 millones de dólares en todo el mundo, pero no es la primera basura que lo hace, como seguramente tampoco será la última. Y eso sí es tristemente comprobable.

    “Los juegos del hambre” (“The Hunger Games”). EEUU, 2012. Dirigida por Gary Ross. Escrita por Suzanne Collins, Gary Ross y Billy Ray, sobre novela de la primera. Duración: 142 minutos.