El gobierno del presidente Vázquez decidió aplicar la maquinita de la retroactividad culpabilizadora al llamado “período de la dictadura”.
El gobierno del presidente Vázquez decidió aplicar la maquinita de la retroactividad culpabilizadora al llamado “período de la dictadura”.
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáResulta que ya no es más desde 1973 a 1985, sino que la edad de la imputabilidad culpable bajó ahora hasta 1968, sin plebiscito ni nada.
Lo que pocos saben (más bien casi nadie) es que este inesperado movimiento no se debe a que don Taba quiera quedar bien con algunos de los grupos díscolos e intransigentes de su fuerza política (a quién se le ocurre) sino que obedece a revelaciones metafísicas que le fueron transmitidas al primer mandatario por fuerzas del más allá, corporizadas en medio de ensueños.
Una fuente muy, pero muy allegada al presidente, me contó en absoluto secreto, a pesar de lo cual procedo a revelarlo porque el pueblo quiere saber de qué se trata, que la primera aparición que tuvo el doctor Vázquez durante un sueño fue la del ex presidente Jorge Pacheco Areco, quien envuelto en una nube se le acercó al oído y le habló.
—“Me dijo textualmente el fantasma de Pacheco” —le contó Tabaré a su amigo, y este me contó a mí— “doctor Vázquez, usted shabe que yo di leña shin lástima, a peshar de ser preshidente democráticamente electo, dejé el tendal, dejé, doctor, repartí duro, ¿shabe? Ashí que yo coinshido con shu deshishión, ¡baje tranquilo la fecha al sheshentayocho y que no she le mueva un pelo!, y así fue como deshidí, digo, decidí meterle para adelante, si Pacheco me respaldaba, qué mejor que eso, ¿no te parece?” —concluyó el presidente Vázquez en el cuento de mi amigo.
Le contesté a mi amigo que no me parecía demasiado creíble el argumento de Vázquez, pero él me apabulló con otras informaciones, que me hicieron pensar que este tema era para tomarlo en serio.
Tabaré le dijo a su confidente que el de Pacheco no era sino el primero de los terribles sueños reveladores de una realidad retroactiva que él había tenido.
Dice que el presidente le contó que en el siguiente sueño el que se le había aparecido era Gabriel Terra, contándole que en 1933 él había reprimido con dureza a muchos anarquistas con perfil de terroristas, y que confiaba que Vázquez bajara la fecha del comienzo de las investigaciones de la Comisión por la Verdad y la Justicia al 31 de marzo de 1933, ya que desde entonces se podrían rastrear numerosas violaciones a los derechos humanos, que fueron víctimas de la dictadura antes que los izquierdos humanos.
Lo sorprendente, le comenté a mi amigo, es que los que se aparecen en los sueños fueron precisamente los represores, y ellos le tranquilizan la conciencia a Tabaré para que investigue lo que ellos precisamente promovieron.
—“Es que ellos ahora están en el cielo, y se han arrepentido de sus pecados, han sido perdonados por Dios, y entonces vuelven a la tierra para aconsejarle a Tabaré que promueva la verdad y la justicia” —replicó mi amigo, convenciéndome de inmediato de la razón que respaldaba sus palabras.
Mi amigo me contó que no eran solo estos terribles hombres del pasado los que se le aparecían en sueños, sino muchos otros que andaban en temas paralelos a las represiones, y que le daban consejos y recomendaciones.
—“Una noche” —le dijo Tabaré a mi amigo— “se me apareció un tipo que me dijo que era el presidente de la ONG Amarrados al Pasado y me contó que en vida se había llamado Braulio Laven Detta. Me contó que había muerto de muerte gastronómica, después de una cena en París, donde había ido a recaudar fondos para financiar las actividades de su noble institución. Nosotros juntábamos mucho dinero, me dijo, cientos de miles de euros, de dólares, viajábamos en primera clase, la noche de mi muerte habíamos cenado en un restaurante muy fino en la Rue de Rivoli, bebiendo Dom Pérignon y brindando por verdad y justicia y castigo a los culpables, después, me siguió contando, yo firmé unos cheques por el 50% de lo recaudado, que mandé cobrar para cubrir los gastos nuestros, era una torta de guita, pero ya con la mitad a ellos les alcanzaba, y yo me atraganté con un huesito de la pechuga de un faisán y morí ahogado, pero mi viuda y mis hijos heredaron una fortuna, yo los dejé bien, porque la lucha es cruel y es mucha y además es muy cara, yo les daba a los de la ONG para las pegatinas y algunos pasacalles, pero ahorraba guita a lo bobo, ¿y por qué me viene a decir todo esto a mí en medio de un sueño? dice mi amigo que Tabaré le preguntó al fantasma, ¡y yo vengo a decirte esto para que veas que Eleuterio tiene razón, que estos de las ONG son todos, bueno, somos todos, éramos, los que morimos, una manga de vivos, que recaudamos fondos de los europeos, de los gringos, pagamos unos mangos y nos quedamos con el lomo, viejo, avivate! ¡Yo ya no sé qué hacer con estos sueños tan raros!” —concluyó Tabaré en su cuento a mi amigo.
—“¡Y peor fue cuando una noche” —le dijo otra vez Tabaré a mi amigo, y él también me lo relató— “se me aparece uno que me dice ¡soy Huidobro, soy Huidobro!, y yo le decía en mi sueño ¡qué vas a ser Huidobro si Huidobro está vivo y vos sos un fantasma! ¡Soy Huidobro, el gobernador de Montevideo cuando las Invasiones Inglesas, allá por 1807! —me dijo el fantasma, y ahí sí que me desconcertó, porque me dijo que la fecha de 1968 para la Comisión de la Verdad era una vergüenza, que desde 1807 se habían cometido en este país tropelías de marca mayor, ¡escuchadme! —me gritaba— ¡tenéis que saber que los represores en esta bendita tierra han causado destrozos, y hay que perseguirlos desde comienzos del siglo diecinueve, por las barbas del profeta! ¡Hacedme caso, dadle a esa Comisión que habéis creado facultades para investigar, perseguir y castigar a los culpables por lo menos desde 1807, joder hombre! —dice Tabaré que le decía el fantasma de Pascual Ruiz Huidobro, tatarabuelo de Eleuterio, y le agregaba ¡no hagáis caso a mi tataranieto, que es un mentiroso, está enfermito, y desautoriza a los que reclaman, los desprecia, esconde pruebas y destruye expedientes, hacedme caso a mí!”.
Así que prepárense: en cualquier momento Tabaré le baja la fecha a la Comisión al 20 de enero de 1516, cuando los indios malvados y asesinos mataron y se comieron a Solís, santito.