Cuando María llegó a Montevideo desde República Dominicana no imaginó que pasaría a llamarse Estrella. Trabajó como doméstica en Carrasco, pero el dinero que ganaba no era suficiente y la relación con la familia que la empleaba tampoco ayudaba.
Cuando María llegó a Montevideo desde República Dominicana no imaginó que pasaría a llamarse Estrella. Trabajó como doméstica en Carrasco, pero el dinero que ganaba no era suficiente y la relación con la familia que la empleaba tampoco ayudaba.
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáComentó su situación a otras dominicanas que vivían con ella en una pensión, quienes de inmediato la invitaron a trabajar en un prostíbulo del centro. Lo meditó varios días. Primero sacó el carné de trabajadora sexual, lo que junto a su cédula de identidad le permitía ejercer la prostitución legalmente y, después de una semana, sin estar convencida, aceptó la propuesta. Pasó a ser Estrella.
Desde entonces su economía mejoró, según relató a Búsqueda. Aunque no es lo que quiere para su vida, ahora puede enviar parte del sueldo a su familia. Eso, cuenta, ayuda a compensar la falta de beneficios por no realizar aportes al Banco de Previsión Social, y por el destrato que recibe de sus colegas uruguayas. Encargados de prostíbulos consultados por Búsqueda coincidieron en que las trabajadores sexuales centroamericanas no son bien recibidas por sus pares uruguayas. “Les dicen ‘negra’, que les roban el trabajo y que vuelvan para su país”, dijo uno de ellos.

En 2013 la Policía comenzó a investigar presuntas actividades de organizaciones delictivas dedicadas al tráfico y trata de personas de origen dominicano. En los últimos meses varios casos llegaron a la Justicia (Búsqueda Nº 1.752). A finales de 2014 el juez penal especializado de Crimen Organizado, Néstor Valetti, procesó con prisión a cinco personas por cometer delitos asociados al proxenetismo, vinculados a ciudadanas dominicanas.
Esto llevó a que, desde el año pasado, el gobierno exigiera a los ciudadanos de origen dominicano tener visa para ingresar al país.
También hubo consecuencias en el mercado, ya que varios de los prostíbulos más importantes del país, entre ellos La casa de Naná, restringieron al mínimo la contratación de centroamericanas, según las consultas. “Se llevaban bien con otras chicas y eran buenas trabajadoras, pero queríamos evitarnos problemas”, argumentó una de las gerentas.