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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáEn construcción. Rabindra N. Kanungo y Manuel Mendonca, en su libro “Work motivation, models for developing countries” (1997), nos explican las dificultades que se presentan al motivar al personal trabajador en los países subdesarrollados, aplicando los modelos que están largamente probados en los países desarrollados, sin tener en cuenta ciertas consideraciones culturales.
Si bien existe un modelo básico, el cual es útil para comprender la motivación de los empleados en todas las culturas del mundo, para desarrollar técnicas específicas de motivación se debe tener en cuenta el contexto cultural. Las variables culturales influencian la motivación al determinar qué necesidades específicas son relevantes, qué expectativas tienen los empleados de su trabajo y qué conductas son culturalmente aprobadas o desaprobadas en ese contexto concreto.
Ello conduce a la importancia de conocer y entender las dimensiones culturales de los países para poder tener éxito en los mensajes que se trasmiten, las posibles prácticas que se implementen y los objetivos que puedan alcanzarse.
De acuerdo con estos autores, las diferencias entre los países desarrollados y los que no lo son, se pueden establecer en tres niveles: a) contexto económico, tecnológico, político y legal externo; b) contexto sociocultural externo; c) contexto cultural del ambiente interno de trabajo. Dentro de cada nivel se identifican dimensiones básicas que determinan las diferencias entre las conductas de empleados y gerentes de unos y otros países. Estas diferencias se resumen en la siguiente tabla, elaborada por Kanungo y Jaeger en el año 1990.
Características del ambiente en las organizaciones de los países en desarrollo
a) Ambiente externo: económico/político/social
i) Baja predictibilidad de los sucesos
ii) Gran dificultad en obtener recursos
b) Ambiente externo: sociocultural
i) Alta incertidumbre y ambigüedad
ii) Alta distancia-poder
iii) Bajo individualismo/alto colectivismo
iv) Baja masculinidad/alta femineidad
v) Bajo pensamiento abstracto/alto pensamiento asociativo
c) Ambiente interno: cultura interna del trabajo
A) Asunciones de lo que la gente es:
i) Locus externo de control
ii) Potencial fijo y limitado
iii) Orientación al pasado y presente
iv) Perspectivas de corto plazo
B) Asunciones de cómo se comporta:
i) Orientación a la tarea pasiva/reactiva
ii) Orientación a juzgar los sucesos moralmente
iii) Autoritaria/paternalista
iv) Orientación dependiente del ambiente de contexto
Fuente: adaptado de Kanungo y Jaeger, 1960
Por los objetivos de esta carta, no se realizará un análisis profundo de todos los conceptos expresados en la tabla anterior. No obstante, se pretende focalizar en el punto c) Ambiente interno: cultura interna del trabajo; A) Asunciones de lo que la gente es; iii) Orientación al pasado y presente.
No sé si los que inventaron la “Fiesta de la Nostalgia” conocían este cuadro, pero sin dudas actuaron como excelentes empresarios al darle a los clientes lo que los clientes quieren.
Tampoco creo que Facundo Ponce de León, excelente profesional, conozca el cuadro. Su programa “El Origen”, además de la alta calidad de su producción, ha dado en el clavo con el deporte favorito de los uruguayos que es hablar del pasado y “pelearse” por él. Tan es así, y como lo saben otros profesionales de la comunicación, que el tema de su programa ha dado lugar a que destacados programas radiales tuvieran el pie para conversar sobre lo mismo.
Facundo es una persona joven y observando los temas que elige para sus programas desde una perspectiva más amplia, uno se pregunta si a nuestra juventud le interesa estar mirando para atrás, en lugar de mirar y orientarse al futuro, que obviamente es donde vamos a vivir el resto de nuestros días.
Los analistas tienden a medir la sociedad en función de datos estadísticos económicos y sociales: la relación entre el PBI y el déficit, el índice de desempleo, la mortalidad infantil, etc.
Este tipo de información es importante y señala muchas cosas.
Pero existe otro indicador, que es muy difícil de medir y que es más revelador de una sociedad: ¿qué es lo que predomina: recuerdos o sueños?
En las sociedades que tienen más recuerdos que sueños, demasiada gente pasa demasiado tiempo echando la vista atrás. Ven su dignidad, y su afirmación de la propia identidad y valor propio, no explotando el presente, sino que alimentándose del pasado.
Pero ni siquiera es un “pasado real” sino un pasado imaginado y adornado. De hecho, este tipo de sociedad dedica su imaginación a embellecer ese pasado imaginado y luego se aferra a él como un rosario, en lugar de imaginar un futuro mejor y actuar en consecuencia.
En términos generales, la imaginación es el resultado de dos fuerzas que la moldean. Una son las historias que alimentan a la gente, es decir los relatos y los mitos que se cuentan a sí mismos y que cuentan sus líderes políticos y religiosos, y cómo dichos relatos alimentan su imaginación. La otra es el contexto en el que crece la gente, que tiene un impacto enorme en su manera de ver el mundo y de ver a los demás.
Se requiere reinterpretar el propio conjunto de relatos, hacerlos más tolerantes y más enfocados al futuro y adaptarlos a los tiempos modernos.
Todos debemos colaborar con los demás en modificar el contexto en que la gente se desarrolla y vive su día a día, con el fin de contribuir a que más personas se alimenten de la imaginación creadora que nos conduzca al futuro.
Se requieren sueños, sueños positivos y a favor de la vida. Una sociedad tiene problemas si sólo habla de lo bien que era “antes” o de reparar el ayer. Cuando los recuerdos exceden los sueños, es que el fin está cerca.
El distintivo de una sociedad verdaderamente exitosa es su voluntad de abandonar el pasado, ya sea doloroso o de éxito y empezar de nuevo.
Nuestro país está en construcción. Si no pensamos en el futuro, nunca lo tendremos.
Rafael Rubio
CI 1.267.677-8