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    martes 04 de junio de 2024

    Misión imposible

    No es broma

    El informativo de cierre de la tele estaba dándole a Fortunato un espectáculo muy entretenido. No eran los aburridos cruces entre precandidatos del oficialismo y de la oposición, en la carrera electoral más aburrida de las últimas décadas, ni el decimocuarto reporte del cronista de policiales sobre las miserias humanas que dramáticamente no solo aumentan, sino que además se reportan con un morbo digno de mejor causa.

    Se trataba del “partido” que se viene jugando entre los presidentes de Argentina y España, en una suerte de competencia tan exótica como descacharrante.

    “Estos tipos no tienen filtro”, pensó Fortunato para sus adentros, mientras los videos que pasaba el informativo reflejaban los últimos insultos, las ironías, las acusaciones y los desprecios de uno y otro “bando”.

    “A Carlitos lo tengo para el match point”, ironizó Milei desde una tribuna cualunque, mientras que Sánchez, con todo el engolamiento almidonado que lo caracteriza, se dedicaba a hacer votos por la cordura, la corrección, el respeto y la necesaria rectificación y disculpa que le pedía a su contrincante —que están tan lejos como Madrid de Buenos Aires— después de haber avalado al ministro de su gobierno, que dijo que Milei “ingería sustancias”.

    Fortunato pensaba, mientras se divertía, que esta noche era difícil que se quedara dormido como de costumbre y le aparecieran unos sueños más surrealistas que las escenas de la realidad le iban brindando.

    Pero la fatiga de la jornada de trabajo y lo elevado de la hora iban haciendo lo suyo. Ya bostezaba cuando se informó que Milei había redoblado la calificación de corrupta de la esposa de Sánchez diciendo que si Sánchez volvía a insistir con castigar a la Argentina, él iba a revelar en qué banco doña Begoña recibía las coimas. Y Sánchez por su parte decía que, además de la repatriación de la embajadora española en Argentina, le iba a ofrecer la residencia de la embajada española a Carles Puigdemont, para que se fuera a vivir en ella y gestionara desde Buenos Aires un comité de lucha por la independencia de Cataluña.

    Ya se le cerraban los ojos, cuando creyó ver y escuchar una noticia totalmente distinta a las que venía dando el informativo.

    “En un sorpresivo giro de la situación de tensión y virulencia que venía desarrollándose entre España y Argentina —dijo el informativista—, el presidente Milei ha declarado que en su inminente regreso a España piensa proponerle al rey Felipe VI que los invite a cenar a él y a Sánchez en la Moncloa para conversar de temas de interés común a ambos países. La noticia ha provocado asombro en el entorno presidencial argentino y se procura ahora saber qué expresará el gobierno español al respecto”.

    Fortunato no podía creer lo que creía estar viendo y oyendo, casi seguramente ya estaba dormido, pero allí seguía el noticiero con las reacciones españolas sobre la inesperada manifestación de Milei.

    “El rey Felipe ha recibido hoy al presidente del gobierno Pedro Sánchez —decía el informativista—, y si bien no ha habido informaciones oficiales sobre lo conversado, se estima que se trata de una señal positiva y se espera alguna otra manifestación del presidente Milei que permita al menos especular sobre cuál podría ser el propósito de dicho encuentro. Consultado al respecto, el presidente argentino manifestó que en modo alguno espera que se concrete el encuentro para pegarle un piñazo a Sánchez en su pulcro rostro socialista y una patada en el trasero, sino más bien para procurar un acercamiento personal e institucional que permita ir desinflamando la hinchazón binacional que afecta a ambos países”.

    “Esta curiosa declaración —prosiguió el informativo—, muy en el estilo Milei, fue sin embargo bien valorada en España y se estima que la reunión se llevará a cabo, aunque sus detalles serán objeto de una cuidadosa organización. El presidente Sánchez, por su parte, al comentar el hecho, dijo que esperaba que el encuentro permitiera sellar una paz constructiva, en línea con lo que se merecen los pueblos de ambos países”.

    El noticiero seguía dando información sobre este extraño episodio, pero Fortunato pestañeaba sin saber si lo que veía y escuchaba era cierto o no. Se emitieron más comentarios de Milei, quien dijo haber encargado un juego de cuchillos criollos con mango de plata y oro que pensaba llevarle de regalo a Sánchez para que se los entregara a su señora esposa, en prenda de amistad y afecto. Sánchez a su vez dijo que la cena con el rey sería un asado de carne argentina regado con vinos argentinos, para demostrar el ámbito de fraternidad y armonía que debería reinar en ese encuentro y que les tenía encargado a unos famosos ceramistas de Talavera de la Reina un jarrón que le obsequiaría a Milei para que adornara un salón de la Casa Rosada.

    A esta altura, cuando solo faltaba la música de fondo con violines y arpas para acompañar el tan celebrado como esperado encuentro, irrumpió en el living uno de los hijos de Fortunato, que vio que su padre dormía apaciblemente frente a un televisor en que se estaba proyectando un documental sobre las aves migratorias asiáticas.

    —Viejo, despertate y andá a seguir durmiendo en tu cama, que es más cómodo —dijo el muchacho.

    —Es que estaba viendo cómo se arregla el enfrentamiento entre Argentina y España por los insultos, parece que va a haber una cena en Madrid, con el rey, Milei y Sánchez, y se van a dar abrazos y regalos, y todo se arreglará, y…

    —Tabas soñando, viejo —dijo el hijo—, el anarcocapitalismo y el socialismo son el agua y el aceite, esto no lo arregla nadie —sentenció.

    Humor
    2024-05-22T21:44:00