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Muertes a manos de la policía se duplicaron en menos de un año
En los primeros nueve meses del año hubo 25 casos, 12 más que en 2018 y apenas cinco menos que los ocurridos en el quinquenio 2012-2017; para las autoridades no hay riesgo de “gatillo fácil”
imagen de Muertes a manos de la policía se duplicaron en menos de un año
La camioneta que circulaba por el Cerro estaba requerida como robada. Cuando los oficiales le solicitaron al conductor que se detuviera, intentó embestirlos y desató una persecución hasta su casa en el barrio Maracaná. Con refuerzos a disposición y con la autorización de su hija, la Policía ingresó a la casa, donde el hombre los agredió con cadenas y machetes. La respuesta fueron 10 disparos que culminaron con el hombre muerto y 11 policías detenidos. Horas después la fiscal penal Stella Llorente liberó a todos al comprobar que la reacción policial, registrada por la cámara GoPro que llevaba uno de los efectivos, estaba amparada por la ley.
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El caso sucedido en enero es con frecuencia evocado por Eduardo Bonomi para destacar la garantía que ofrecen las cámaras personales y el profesionalismo de la Policía cuando actúa en legítima defensa, una conducta últimamente cuestionada por izquierda por su supuesta reiteración y por derecha por sus supuestas restricciones. “En su momento me preocupó particularmente: eran como 10 policías que matan a una persona que estaba con un cuchillo y pensé ‘pah, esto...’, pero miramos el video y vimos que la persona cargó contra un policía, y cuando cargó le tiraban o mataba al policía. Y eso mismo entendió la Justicia cuando vio el video”, explicó el ministro del Interior en julio a Búsqueda.
A mitad de año los casos de presuntos delincuentes abatidos por la Policía en todo el país habían superado largamente las cifras de 2018. Y en los meses siguientes la tendencia se mantuvo. Hasta el miércoles 25 la cifra era de 25, según información otorgada por el Ministerio del Interior. En 2018 hubo 13 casos, mientras que de 2012 a 2017 nunca hubo más de 11 muertes al año.
A mitad de año los casos de presuntos delincuentes abatidos por la Policía en todo el país habían superado largamente las cifras de 2018. Y en los meses siguientes la tendencia se mantuvo.
Bonomi opinó entonces que la tendencia de crecimiento no respondía a una situación de “gatillo fácil”, según la cual la Policía reaccionaba con más violencia que antes, lo que allana el camino a excesos. “Si analizan cómo son esas situaciones, muchas de ellas son policías a los que van a robar. Y cuando los van a robar, los van a robar con armas y los amenazan con armas y les tiran, a veces les tiran”, argumentó.
Para el ministro, el aumento de muertes en manos de las fuerzas de seguridad demostraba que el policía “está muy preparado”, dispuesto a defenderse “cuando lo ataquen” y comportándose de acuerdo a la ley. “A nosotros nos preocupa, porque no nos gustan ese tipo de situaciones. (...) La cantidad de casos que van, la inmensa mayoría son clarísimos respecto a la legítima defensa”, sostuvo.
Esta semana ofreció una opinión similar Gustavo Leal, director de Convivencia y Seguridad Ciudadana del ministerio, quien incluso brindó una cifra de delincuentes fallecidos más alta a la oficial. “En este año, en lo que va de estos nueve meses, la Policía abatió a 29 delincuentes, 29, en enfrentamientos. Ninguno de esos policías que participó, dudó, y además ninguno tuvo ningún problema desde el punto de vista legal porque actuaron de acuerdo a las normas. La realidad es esa, después que la pinten como quieran”, dijo entrevistado por En Perspectiva el martes 24. Leal, asesor en seguridad del candidato a la presidencia por el Frente Amplio, Daniel Martínez, respondió así a las críticas del candidato del Partido Nacional, Luis Lacalle Pou, quien durante la campaña electoral ha exigido mayor protección legal para la policía cuando es atacada. “La verdad es que no sé en qué mundo vive cuando dice eso. Vamos a los hechos, a mí no me gusta discutir palabras, quiero discutir hechos”, retrucó Leal.
Letalidad
La violencia policial en Uruguay fue analizada por el argentino Rodrigo Serrano-Berthet, uno de los principales expertos en seguridad ciudadana del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), quien recientemente coordinó y editó un libro financiado por el organismo donde analiza el desempeño del gobierno en el área de seguridad entre 2010 y 2017. Serrano-Berthet estudió el fenómeno a partir de datos anuales sobre letalidad policial, que refieren al número de personas fallecidas a manos de policías.
Su análisis concluye que Uruguay presenta poca prevalencia de letalidad policial, “bajos niveles que interpelan el argumento” de que la Policía Nacional es una institución violenta, principalmente en las acciones que realiza en barrios vulnerables. “El hecho de ejercer el monopolio legítimo de la fuerza hace que la policía deba, solamente cuando las circunstancias lo exigen, recurrir a la violencia para garantizar el cumplimiento de la ley y proteger derechos. Pero un rápido examen de los casos de letalidad policial de los últimos años parece sostener el argumento de que la Policía ha focalizado sus acciones en la protección de esos barrios y no en contra de sus residentes”, indica.
El autor basa sus observaciones en información recogida entre 2012 y 2017, que arroja que en ese período 30 personas murieron a manos de policías. De ese total, ocho fallecieron como consecuencia del abuso de funciones de parte de los agentes, mientras que en los 22 casos restantes los policías que participaron como autores fueron exonerados de responsabilidad penal por la Justicia al considerar que actuaron en legítima defensa. “Estos datos contrastan con las cifras disponibles para la región”, afirma Serrano-Berthet, quien compara los números de delincuentes abatidos en 2016 en Uruguay (11) con los de ciudades vecinas: en Río de Janeiro se registraron 538, en San Pablo 245 y en Buenos Aires 113, sumando la ciudad autónoma y su conurbación.
Sin embargo, el análisis incluido en el libro no llega a los últimos dos años, momento en el que el fenómeno creció en Uruguay y bajó en la capital argentina. En los últimos nueve meses, la tasa de personas muertas a manos de la policía uruguaya se ubicó en 0,71 cada 100.000 habitantes, mientras que en Buenos Aires era de 0,47 cada 100.000 habitantes hasta julio.
Tiran piedras
Con grupos de delincuentes cada vez más organizados y armados, el ministerio dedicó los últimos dos períodos a aumentar y mejorar el equipamiento de sus fuerzas. La semana pasada la cartera divulgó que desde 2010 adquirió 44.000 chalecos antibalas, 2.300 chalecos anticortes, 100 escudos balísticos, 12.000 pistolas Glock, 850 fusiles automáticos y más de 1.000 cámaras corporales.
El ministerio también gastó US$ 1,1 millones en armas no letales OSA PB-4SP de la armamentista rusa Tecmash. Cuando estén a disposición, permitirán a los policías adecuarse a diferentes situaciones que no implican necesariamente un riesgo a su vida. Así lo explicó Bonomi en abril ante la Comisión Especial de Seguridad Pública y Convivencia de la Cámara de Senadores: “A los delincuentes de determinado nivel se los enfrenta con las mejores armas letales que ha tenido la Policía desde hace mucho tiempo a la fecha. Para enfrentar a aquellos que le tiran piedras a la Policía, que insultan y toman el pelo, están las armas no letales”.