En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, tu plan tendrá un precio promocional:
* Podés cancelar el plan en el momento que lo desees
¡Hola !
En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, por los próximos tres meses tu plan tendrá un precio promocional:
* Podés cancelar el plan en el momento que lo desees
¡Hola !
El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
El presidente José Mujica tomaba su desayuno en el Hotel Windsor Atlántica en Rio de Janeiro el viernes 22 cuando se le acercó el entonces canciller de Paraguay, Jorge Lara Castro, y le informó que la situación en su país era “feísima”, que era inminente un juicio político al presidente Fernando Lugo y que ya se comentaba que era segura su destitución en el Parlamento. De inmediato el presidente —que estaba en Brasil para participar de la Cumbre Rio+20 sobre medio ambiente— se comunicó telefónicamente con Lugo y se comprometió a plantear el problema en la órbita de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur).
¡Registrate gratis o inicia sesión!
Accedé a una selección de artículos gratuitos, alertas de noticias y boletines exclusivos de Búsqueda y Galería.
El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
Desde temprano Mujica “llevó la voz cantante” de la región, al exponer su preocupación, organizar la reunión de Unasur y contactarse telefónicamente con los mandatarios que no estaban en la cumbre. Así se fue “madurando” una “posición común” que diera la “señal” de que “no se puede destituir a un presidente tan livianamente”, porque a los mandatarios “los elige la gente” y “no se puede aprovechar una mayoría circunstancial” en el Parlamento para ir por ese camino, dijeron a Búsqueda diversas fuentes de la delegación.
Mujica planteó el tema en su reunión bilateral con la brasileña Dilma Rousseff, y contactó al resto de los mandatarios. Telefoneó al chileno Sebastián Piñera, al colombiano Juan Manuel Santos, así como con el presidente de Perú Ollanta Humala. Así se concretó una reunión de Unasur, pasado el mediodía, que derivó en el viaje de una delegación de cancilleres de la región —entre ellos el ministro Luis Almagro— que llegaron a Asunción con el objetivo de solicitar al Parlamento “garantías” en el juicio, para que Lugo pudiera defenderse.
Pero los senadores y diputados paraguayos adversarios de Lugo —de los partidos Colorado y Liberal Radical Auténtico— decidieron por mayoría y en menos de 10 horas su destitución. Antes de que terminara el día, el vicepresidente Federico Franco juraba como nuevo presidente de transición, hasta que en abril de 2013 los ciudadanos elijan un nuevo gobierno.
En Brasil, Mujica dijo a los medios que hubo “preocupación entre los mandatarios” porque horas antes de iniciar el juicio político, la Embajada de Brasil en Asunción recibió una llamada del entonces vicepresidente Franco, quien aseguró que en pocas horas asumiría la Presidencia. “Esto deja en claro que había un acuerdo político interno para hacer caer a Lugo”, dijo Mujica, según informó “Subrayado”.
A partir de allí, Uruguay junto con la región condenó la situación, a la que calificó de “golpe de Estado parlamentario” y definió junto a sus socios del Mercosur no reconocer al nuevo gobierno de Franco, así como la suspensión de Paraguay de la próxima cumbre de presidentes del bloque.
Las primeras versiones que circularon plantearon la necesidad de “expulsar” a Paraguay de los bloques regionales. De hecho, Rousseff llegó a plantear esa posibilidad. Pero con el correr de las horas, los países del Mercosur definieron una condena menor: política pero no económica ni comercial.
En los hechos, el Mercosur y la Unasur quedaron embretados por el hecho de que el procedimiento utilizado está previsto en la Constitución paraguaya y por lo tanto fue “legal”. Empero, los gobiernos evaluaron que se trató de un “juicio sumario” e “ilegítimo”, dijeron fuentes del Poder Ejecutivo.
“Quiebre institucional”.
El canciller Luis Almagro se reunió el sábado 23 con Mujica para definir una postura respecto a la crisis paraguaya. Ese mismo día, el Ministerio de Relaciones Exteriores emitió un comunicado en el que establece que “cuando los presidentes son electos por el pueblo, se deben establecer las máximas garantías de estabilidad a esa decisión soberana”. Por eso, a juicio de la administración de Mujica, “la rapidez y urgencia de los procedimientos seguidos para el juicio político del presidente Lugo, con características de juicio sumario, no condicen con las garantías esenciales del debido proceso”.
La Cancillería decidió además “llamar en consulta” al embajador uruguayo en Paraguay, Enrique Fisher, quien llegó a Montevideo en la semana. El “llamado en consulta” es en el ámbito diplomático una forma de protesta, y un paso previo a romper relaciones con otra nación. Los demás países de la región también retiraron a sus embajadores.
En conferencia de prensa, Almagro manifestó que “los antecedentes de golpes de Estado en la región hacen necesario ser muy cautelosos con las plenas garantías de las decisiones que el pueblo toma al momento de elegir a un presidente”.
“Técnicamente, la situación en Paraguay es un quiebre institucional, donde no se han tenido en cuenta garantías constitucionales para deponer un presidente electo por la gente”, opinó Almagro.
“Mal ejemplo hacia la región”.
Fuentes políticas dijeron a Búsqueda que durante el encuentro de los mandatarios en Brasil hubo mucha “preocupación”, debido a que “se temía que (el día del juicio político) fuera una jornada cruenta”.
Los presidentes fueron informados de que “podían haber resistencias” y de que “campesinos llegarían a Asunción”. Al final, la protesta no fue masiva y no hubo grandes disturbios.
Fuentes de la delegación uruguaya en Brasil contaron que la preocupación de los presidentes era “el mal ejemplo” que se daba “hacia la región”.
“Se medía que estaba en juego la imagen de Paraguay y también la de la región”, manifestó uno de los informantes.
Además, en los contactos entre los mandatarios se expresó que “destituir a un presidente es una medida impactante” y por lo tanto, no podía ser tomada con “un espíritu meramente administrativo”.
En esos intercambios también se valoró la “importancia de quien controla las Fuerzas Armadas y policiales”. Según precisaron las fuentes, Lugo recibió un ofrecimiento de respaldo de algunos altos oficiales de las Fuerzas Armadas antes del juicio político, pero lo rechazó para evitar “un baño de sangre”.
Los mandatarios de Unasur volverán a reunirse el viernes 29 en Mendoza, donde tratarán el tema. También será discutido en la cumbre de presidentes del Mercosur, donde se evaluarán próximas medidas hasta tanto se elija en las urnas a un nuevo mandatario.
Para Uruguay, en los hechos, la salida temporal de Paraguay de los órganos de decisión política del bloque, es un perjuicio en la medida de que es el otro “país chico” con el que usualmente comparte posturas para defender sus intereses de los socios grandes, Argentina y Brasil.