Uno de cada tres presos uruguayos está recluido por participar en el negocio de la droga, un mercado muy rentable y de alto riesgo que genera un gran poder que deriva en la “corrupción” de gobiernos y autoridades que “viven de eso”. La represión de una droga “alegre” como la marihuana restringe las opciones de los demandantes de ese producto, que terminan vinculados al narcotráfico.
Esa es la visión del presidente José Mujica, que considera que la discusión sobre la legalización de la venta del cannabis debe ser económica y recorrerá el país para defender esa posición.
“La mayoría de la gente se resiste al consumo de la marihuana, y está bien, pero no analiza esto bajo las leyes de la economía. Lo están leyendo mal”, afirmó.
En las últimas semanas se conocieron algunas encuestas que muestran un amplio desacuerdo con la idea del gobierno. Según la que publicó la empresa Cifra el 12 de julio, el 66% de los ciudadanos discrepa con la legalización y el 24% está de acuerdo. Para la consultora Opción, el 70% está en contra. El propio gobierno hizo un relevamiento telefónico que reveló que es la medida sobre seguridad pública más impopular de las 15 que anunciaron los ministros.
De todos modos, Mujica considera que esos estudios “son un punto de partida” para debatir y que, si luego de registrada la discusión sigue en minoría, está dispuesto a “irse al mazo”, como anunció la semana pasada.
“Si yo me hubiera basado en lo que decían al principio las encuestas no sería presidente”, acotó.
“Círculo perverso”.
Mujica sostiene que en el mundo de las drogas ilegales “hay un mercado de hecho y es un mercado que tiene características de esclavitud porque responde a una adicción” y “al haber una demanda, aparece una oferta”.
“La gente que ha estudiado de esto habla de 200.000 y pico de demandantes, la mayoría de marihuana, pero cuando no encuentran pueden consumir otras cosas porque les ofrecen otras cosas”, afirmó.
Agregó que “es común” que “algunos de los que consumen, a veces, por falta de medios, se pueden volver traficantes para asegurar el abastecimiento”.
“Como los proveedores pagan con un alto riesgo al ser perseguidos, el margen de ganancia en el narcotráfico es enorme. A mayor riesgo, más tasa de ganancia. Las leyes elementales de la economía se dan con una claridad brutal en el narcotráfico y es por ahí que hay que enfocar el problema”, opinó.
Según Mujica, por “la propia represión” se genera “un mercado cautivo que tiene muy pocas opciones”, lo que “asegura enormes tasas de ganancias” que “sofistican los mecanismos y le otorgan a los narcotraficantes un inmenso poder” que “se manifiesta en forma de coimas, en forma de corrupción, en muchos países participa en las campañas electorales, compra jueces, compra generales”.
“Pero como el mercado no es infinito, es un mercado acotado, se producen guerras entre los que lo quieren controlar. Eso multiplica la lógica de la violencia y las cosas se arreglan y los créditos se pagan mediante ajustes de cuentas. Además, cuando se entra difícilmente se salga”, dijo el presidente.
“Todo este círculo perverso es el que no está viendo la gente porque le tiene bronca a la droga. Tenemos que ver que estamos conviviendo con el problema”, afirmó.
Mujica informó que, según datos de la Policía, de 9.000 presos que ocupan hoy las cárceles uruguayas, unos 3.000 “de una forma u otra están vinculados al narcotráfico”.
“Como dato es aterrador —evaluó el jefe de Estado—. Hay que preguntarle al pueblo uruguayo qué opina de eso”.
“Un cáncer”.
Para Mujica, “mucho peor que la droga es el narcotráfico y esa debe ser la discusión”.
“La droga siempre ha existido y los hombres tenemos muchos vicios —reconoció—. Tal vez el alcoholismo desde el punto de vista médico tenga efectos superiores a la marihuana”.
“En Uruguay la inmensa mayoría de las personas que consumen marihuana, que me dicen que es una droga alegre y que no exacerba dentro de ciertos límites, se encuentra en la juventud y el consumo es esporádico o de aventura. Por eso, aunque sea mínimo, existe el efecto góndola. Si se enganchan algunos con la pasta base por eso, aunque sean solo dos o tres, ya es suficiente como para facilitar la marihuana”, dijo.
“En los años setenta el gobierno de Nixon le declaró la guerra a la droga y se empezó a combatir hasta con los militares —recordó Mujica—. Lo que pasó fue que la droga no se detuvo y se crearon aparatos gigantescos y una verdadera burocracia internacional que está viviendo de la represión sin demasiados resultados. Ellos no van a atentar contra sus fuentes de trabajo porque viven de eso y por eso se oponen”.
“El único camino de la represión es una guerra que se está perdiendo en el mundo entero. Yo voy a defender estos argumentos y dar toda la discusión necesaria. Claro que este gobierno no tiene la única respuesta pero me parece que llegó el momento de ensayar cosas, además del camino represivo”, advirtió.
Mujica definió al narcotráfico como “un cáncer” pero recordó que “algunos cánceres se curan”.
“Ahora nos hacemos los distraídos. Venimos haciendo la plancha y reprimiendo. Agarramos carga pero cada vez hay más y más y más. ¿Y? No solucionamos nada con eso”, reflexionó.
“Terminar la hipocresía”.
El presidente indicó que el proyecto de ley está redactado y “es muy simple”, pero todavía no está escrita la fundamentación de la iniciativa.
“Nosotros queremos que la ley se discuta con altura y por eso la vamos a mandar en los próximos días. Me encantaría que lo leyera todo el mundo y que después recién opinaran”, afirmó.
Mujica prevé que con la discusión quizás puedan aparecer “ideas mejores”, como la del autocultivo o de los clubes de cannabis, que a su juicio “pueden estar bien”.
Mujica sabe que el narcotráfico “es un problema que preocupa a todo el mundo” y por eso “ha sido brutal el interés que han mostrado varios países en el mundo”. Dijo que el gobierno recibió consultas de distintos lados, “hasta de China”, para conocer qué medidas se van a tomar en Uruguay.
“Este es un problema universal. Ningún gobierno sabe por dónde agarrarlo y nos ven como un posible lugar de prueba”, sostuvo.
“Yo lo que quiero es que el tema se discuta con profundidad y que no lo agarremos como un tema de politización —dijo—. Quiero desatar la discusión y me voy a encargar personalmente de explicar lo que pienso en todos los lugares posibles. El asunto es que no sigamos escondiendo la cabeza ante la magnitud de este problema y que se termine con la hipocresía”.