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El puerto de aguas profundas que el gobierno planea construir en la costa de Rocha es una jugada estratégica de política exterior. El proyecto le permitirá al país recibir a los buques de mayor porte y lograr de esa manera una ventaja competitiva en el costo de ingreso y salida de mercaderías regionales respecto a otros puertos cercanos. Aunque se trata de una apuesta de dimensiones, fue justamente el tamaño de uno de los proyectos interesados en instalarse en el puerto lo que obligó al gobierno a pedir a la empresa que ajustara sus pretensiones.
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Los requerimientos de la multinacional holandesa Vopak, especializada en la logística de combustibles e hidrocarburos, eran “mucho más grandes” que los proyectados por el Poder Ejecutivo. Pablo Genta, subsecretario del Ministerio de Transporte, contó a Búsqueda que solicitaron a la compañía que “redimensionara” su proyecto y, aunque dijeron que lo revisarían, no hubo más contactos.
En agosto el Ministerio de Transporte abrió un llamado a expresiones de interés para usuarios del puerto de aguas profundas. En la cartera esperaban que se presentara la minera Aratirí, porque necesitará de una terminal con esas características para sacar su producción, pero se vieron sorprendidos además por la presentación de Vopak.
La compañía, que cuenta con 80 terminales en 31 países del mundo, manifestó un interés “firme y real” en el puerto de aguas profundas e informó que preveía mover entre 8 y 10 millones de toneladas anuales (Búsqueda Nº 1.730).
Sin embargo, las negociaciones, que tenían como fin último la firma de un “contrato de usuario”, no prosperaron. El gobierno debió comunicar a la empresa que sus requerimientos “no eran compatibles con el proyecto” porque “encarecían enormemente las inversiones en obras a realizar” y sus impactos.
“Los requerimientos iniciales que ellos plantearon para su instalación eran para barcos mucho más grandes que lo que estamos pensando y requerían mucha más profundidad. El canal de acceso está proyectado a 22 metros de profundidad y, por lo menos, ellos precisaban 25. Además por el tamaño de los buques requerían un área de maniobras más grande. También el espacio para almacenamiento era importante: del orden de 10 veces la capacidad de los tanques que tiene Ancap en José Ignacio, donde sale la boya petrolera”, explicó Genta.
El gobierno le pidió a la empresa que le hiciera saber si tenía posibilidad de “redimensionar” su proyecto. Según Genta, Vopak respondió que lo revisaría pero no hubo más contactos. Señaló además que la empresa está trasladando la base de operaciones que tenía en Brasil a Houston (Estados Unidos).
El jerarca opina que la “incompatibilidad” de dimensiones no se debe a que el diseño del gobierno “quedó chico” sino que sostiene que el caso de Vopak es “muy aislado”.
“El tamaño del negocio que planteaba Vopak excedía la capacidad de lo que el puerto podía albergar. Es un caso muy aislado. El proyecto de Vopak hacía crecer al puerto prácticamente al doble de su necesidad de escolleras y de dragado, sólo para una actividad”, argumentó.
En su opinión, el movimiento de combustibles e hidrocarburos es “perfectamente posible” con las dimensiones previstas por el gobierno para el puerto. De hecho, aseguró que está prevista la llegada de buques que trasladan esas mercaderías y que Ancap podría trasladar en el futuro al puerto las operaciones que realiza en la boya petrolera de José Ignacio.
“No es que solamente los petroleros de más de 25 metros de calado son los que hoy andan por el océano”, enfatizó.
El gobierno sigue avanzando en la negociación de un “contrato de usuario” con la minera Aratirí. Lograr acuerdos de ese tipo con otras empresas “es muy difícil” a juicio de Genta porque “solo vieron un dibujito”. De todos modos, confía en que se pueda avanzar una vez que las obras se vayan concretando.
Financiación.
El gobierno pretende acceder a la financiación parcial de las obras del puerto de aguas profundas a través de los Fondos para la Convergencia Estructural del Mercosur (Focem). Genta informó que esta semana quedará pronto el documento que presentarán al organismo.
Las obras totales costarán en el entorno de los U$S 1.200 millones y pretende llegar a un apoyo de U$S 500 millones del Focem. La financiación es para la construcción de las escolleras de cierre, un espigón para regular la arena, la explanada, el muelle, el dragado del canal de acceso y la dársena de maniobras internas.
La instancia en que se presentará la solicitud al Focem aún no está definida porque el gobierno pretende que Brasil “participe de alguna manera”. En la forma de apoyo al proyecto de Brasil trabaja Pedro Buonomo, asesor presidencial que pasará a desempeñarse como presidente de la Corporación Nacional para el Desarrollo.
“A Brasil el proyecto le interesa porque estratégicamente le permite el desarrollo de potencialidades de producción que tiene en la zona de Mato Grosso y Rio Grande do Sul que podrían incrementarse o implantarse nuevos emprendimientos. Los puertos de graneles de la zona sur de Brasil están bastante saturados”, explicó Genta.
También sostuvo que Bolivia y Paraguay, a nivel público y privado, están interesados en el puerto de aguas profundas. Con esos países trabajan en la posibilidad de firmar un “memorándum de entendimiento” entre los Estados “para otorgarles la posibilidad de uso de espacio terrestre o de terminales portuarias que luego cada uno definirá si le da a una empresa privada o si lo opera un operador público”.
“Ahí las cosas empiezan a ser más reales”, afirmó.
Proyecto de ingeniería.
En enero el Ministerio de Transporte llamó a una licitación para contratar “una consultora experta en ingeniería portuaria para la elaboración del proyecto básico del puerto”. Genta dijo a Búsqueda que al llamado se presentaron 14 empresas y ya fue seleccionada la ganadora.
El jerarca mantuvo su nombre en reserva porque aún están en el período de dar a conocer la decisión a los otros oferentes para que presenten sus comentarios o reclamos. A fines de esta semana o después de Semana de Turismo prevén firmar el contrato con la compañía para que empiece a trabajar.
Genta considera que en agosto podrán abrir la licitación para la construcción de las obras básicas del puerto.