“Yo soy dueño de este lugar y por más que usted esté tan dispuesto a sacarme el puesto, créame que no lo va a conseguir. Sé de todos los mecanismos posibles para que un traidor como usted se desanime en dos días”.
“Yo soy dueño de este lugar y por más que usted esté tan dispuesto a sacarme el puesto, créame que no lo va a conseguir. Sé de todos los mecanismos posibles para que un traidor como usted se desanime en dos días”.
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáEsta es la esencia de Las ocho horas, pieza teatral que se representa adrede en el hall central del Registro Civil y que llama la atención por hincar el diente a un fenómeno central de la actualidad uruguaya: la burocracia, el estatismo y la ineficiencia en la administración pública. Las ocho horas se estrenó justo en la semana en que el presidente José Mujica arremetió contra el “burocratismo” en la administración pública, la eternización en los puestos públicos y el “no hagan olas” como lema. De hecho, este texto, a la vez pragmático y poético, ataca la matriz psicológica del prototipo de empleado público y dispara dardos cargados de veneno contra esa inercia estatal que congela las relaciones humanas y de dependencia.
Lo hace mediante la exageración, la caricaturización de estos seres pusilánimes que pueblan una oficina pública dominada por ese tono marrón-beige-ocre que inunda decorados, vestuario y utilería para teñirlo todo con el color de la ineficiencia. El conflicto estalla con la llegada del nuevo empleado, visto unánimemente como una amenaza a aplastar, eliminar o doblegar.
Y la tarea recae en un cuarteto de actores muy bien dirigidos, que encuentran la cuerda justa para encarnar, sin excesos interpretativos, a estos individuos cuya rocambolesca misión es realizar informes sobre la conducta humana, controlar a los informantes, a los controladores y a todo lo que se mueva, para que todo quede como está.
“Las ocho horas (una tragicomedia de Estado)”. Dramaturgia y dirección: Carlos Schulkin y Juan Ignacio Fernández Hoppe. Elenco: Yamandú Barrios, Ignacio Cowen, Luis Musetti, Camila Sansón y Federico Torrado. Escenografía: Leandro Garzina. Iluminación: Leticia Skrycky. Vestuario: Mayra Serra. Registro del Estado Civil (Sarandí 428). Miércoles y jueves, 21 horas. Entrada libre (reservas: 098387126).