Yo no sé por qué la gente se ensaña con las redes sociales.
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáGracias a ellas, verdaderos monumentos a la verdad, la transparencia, la justicia y le ética, la humanidad ha avanzado sobre la oscuridad de los secretos y los ocultamientos que otrora nos tenían sumergidos en las tinieblas de la ignorancia.
Ha sido por su participación en el brumoso caso de las conversaciones entre Beatriz Argimón y Fernando Cristino que hemos logrado desentrañar las secretas maquinaciones del popular y destacado relacionista público, agrediendo de manera injusta nada menos que a la vicepresidenta de la República.
Hemos tenido acceso al contenido de alguna llamada más entre ambos personajes, en las que, gracias a las redes sociales, podemos vislumbrar con mayor nitidez los perfiles siniestros del agresor.
Hay un tramo de esta nueva conversación en el que doña Beatriz le dice a Cristino: “Mirá, banana, dejate de seguir insistiendo, porque te vamos a reventar, como te lo merecés. Vos sabés que acá (por la oficina de la VP) tenemos una máquina que graba todas las extorsiones, y al fin del día hay un grupo de técnicos que desgraban todo. Ayer nomás tuvimos una extorsión tremenda: un tipo —al que ya tenemos identificado, él se autodenomina ‘el gordo Tramoya’— dijo que había entrado de madrugada en la casa del padre de Luis (por el presidente Lacalle) en La Barra y le había robado la tabla de surf. Nos dice que si lo nombramos en el directorio de Antel la devuelve, y si no la quema como leña en la estufa, andá llevando los tremendos casos que tenemos, y otro que dice que, si no lo exoneramos de culpa por haber robado datos en la fiscalía, va de nuevo a la azotea de la Facultad de Ciencias y ahora sí que se tira en serio. A este lo identificamos más fácil, porque es medio tarado. Y mirá que, después que los identificamos, los datos pasan a un grupo de choque formado por securities de los boliches que ahora están cerrados, y entonces están en seguro de paro, y los mandamos a darle una paliza de las buenas, con huesos rotos y todo, yo te vengo salvando porque sos vos, pero en cualquier momento me canso y te mando los perros”, afirma la señora. “Te conviene quedarte en el molde y dejarte de joder, ya podrás volver a currar cuando vuelvan los desfiles de modas, pelotudo”, concluye este nuevo hallazgo.
Hay otros casos menos conocidos que este, pero que, también gracias a las redes sociales, hemos podido obtener para continuar ilustrándolos a ustedes, queridos lectores.
En efecto, estamos en poder de la grabación de una conversación entre la vicealcaldesa de Cuchilla del Mellado, sexta sección de Río Negro, a saber, doña Teresita Dearmas Thomar, y el conocido DJ de reguetón, Braulio Margarito. Ambos personajes están enfrentados porque Margarito le reclama a Teresita el pago de unos honorarios de trabajo tras la fiesta organizada a comienzos de marzo en el Salón Boquitas Pintadas, club social de la localidad.
En un pasaje del diálogo, la Teresita le dice a Margarito: “Mirá, sotreta, es la última vez que te contesto tus amenazas y tus insultos, vas a tener que meter violín en bolsa o le voy a tener que decir al Ñato (a saber, el portero del club) que te espere en la esquina de tu casa y te haga algún tajo pa que aprendas”. Al parecer, Braulio Margarito se queja de que el club (cuya presidenta de honor es la vicealcaldesa) le debe la mitad de los $ 1.500 que él les había pasado como honorarios por musicalizar la velada. “Me deben guita, y yo los voy a perseguir hasta que me paguen, manga de chorros. Y si no me garpan, voy a poner en las redes sociales que el club tiene un quilombo al fondo, y va a saltar flor de escándalo”, dice Margarito en un pasaje de su conversación. La vicealcaldesa le responde que los $ 500 que le quedaron de saldo se los cobró él afanando cuatro botellas de whisky que se llevó de la cantina cuando la fiesta había terminado y que si quiere que vaya a revisar el fondo del club, donde ahora hay instalada una placita de juegos infantiles, con hamacas y tobogán.
Otro caso tremendo se ha dado en Tacuarembó, donde la directora de Vialidad del Municipio W, doña Aurora Delca Mino, en una conversación grabada que obra en nuestro poder gracias a las redes sociales, le recrimina al maquinista de motoniveladoras Terencio Violeto sus amenazas en reclamo por el pago de unos honorarios por una obra llevada a cabo en su casa particular con máquinas de Vialidad. “Mirá, Aurorita”, dice el maquinista, “si se llega a saber que la piscina de tu casa la hicimos con la excavadora que yo manejo, vas en cana, vas”. A lo que la jerarca le contesta: “Vos debés ser idiota, Terencio, te tendría que haber quedado claro que vos hacías la obra y yo no denunciaba el camión que tu cuñado trajo de Brasil con mercadería que se vendió en el garaje de tu casa; pero está bien, si querés guerra la vas a tener, pasmado, ya desde mañana ni te presentes a trabajar, estás despedido”.
En fin, no hay como la transparencia de las redes sociales para enterarse de la surrealidad, o sea, de la realidad surrealista, uno de los bemoles de la nueva normalidad.
Qué mundo este… ¡Era mejor el otro!