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    Para Larrañaga el Frente Amplio está desgastado y opina que su “experiencia” lo hace el mejor retador para ganar las elecciones

    Si llega al gobierno, el precandidato por Alianza Nacional no aplicará una política de “tierra arrasada” y prevé que la coalición de izquierda sufrirá una “implosión interna” después de la derrota

    A pocos minutos de emprender un viaje al interior uruguayo, Jorge Larrañaga está inquieto, hiperactivo, en el búnker de Alianza Nacional en el centro de Montevideo. Revisa una y otra vez su celular, recibe llamadas, ordena papeles. La diferencia que mantiene en las encuestas con el precandidato Luis Lacalle Pou lo encuentra animado y confiado. No se permite otro análisis que el de la victoria en las internas y elude hablar de fórmulas presidenciales. Larrañaga mirá más allá de junio y ubica a Tabaré Vázquez como el único rival a vencer para llegar a la Presidencia. Para lograrlo apuesta a su experiencia como figura política y arroja sus pergaminos: diez años al frente de la Intendencia de Paysandú, 15 años en el Senado, su conocimiento del Uruguay profundo. Dice que “está pronto para gobernar”. Que esta vez enfrentará a un Frente Amplio y a un Tabaré Vázquez “desgastados” y a un oficialismo que “no supo, no quiso y no pudo” aprovechar la bonanza económica del país durante los últimos diez años. Asegura que si el Partido Nacional llega a la Presidencia habrá una “implosión interna en el Frente Amplio”, que liderará un gobierno de “diálogo y entendimientos” y que para eso contará con un nuevo escenario de mayorías parlamentarias en donde todos los partidos de la oposición serán protagonistas. Lo que sigue es un resumen de su entrevista con Búsqueda.

    —En esta campaña se ha ubicado como el retador de Tabaré Vázquez, como el único que puede ganarle. Usted ya lo enfrentó y perdió. ¿Por qué cree que ahora le puede ganar?

    —Punto uno: cuando enfrentamos a Vázquez en el 2004 teníamos otro país, saliendo de la crisis. Segundo, había un desgaste de los partidos tradicionales. Tercero, el Frente no había ganado nunca. Ahora tenemos un Frente Amplio distinto y un Tabaré Vázquez con diez años más.

    —¿Ahora el desgastado es el Frente Amplio y Vázquez y no usted y los partidos tradicionales?

    —Hay un creciente y acelerado desgaste del Frente Amplio y de Tabaré Vázquez. Que no pueden mantener la cohesión. Creo que diez años como intendente de Paysandú y 15 años pasando por las comisiones más importantes del Senado, nos han dado la experiencia, el conocimiento real del país entero como para ganarle al Frente Amplio. Además, ¿por qué somos la alternativa? Porque estamos prontos como candidato y como Partido Nacional para llevar adelante un gobierno de acuerdos, de país, que sustituya a un gobierno de partido que es el que hemos tenido, con mayorías parlamentarias. Eso el último domingo de octubre, no se va a dar. Por lo tanto va a ser necesario un gobierno de acuerdos. Y creemos que estamos en condiciones de sumar el esfuerzo de otras colectividades partidarias para impulsar una tarea enorme que es construir políticas nacionales. El Frente Amplio se agotó. El proyecto quedó insuficiente. Estamos recibiendo mensajes de la población que nos dice que no votaron a nuestro partido en la última elección y ahora sí están dispuestos a hacerlo.

    —Lo que usted sugiere es que no solo hay un desgaste del Frente Amplio sino que hay una evolución de su figura política

    —Eso lo tendrá que decir la gente en las urnas. Todos somos hijos de las urnas. Toda mi trayectoria política la he logrado en base del esfuerzo y con el hándicap que da haber nacido en el interior, que no es complejo ni nada por el estilo. Pero siempre los que nacemos en el interior tenemos que dar algún examen más. Nosotros creemos que estamos prontos para llevar un liderazgo de diálogo con el país. Imaginemos el escenario del lunes después de las elecciones de octubre. No hay mayorías parlamentarias. Si yo gano la interna voy a pasar a la segunda vuelta con Vázquez. Y a ambos nos van a preguntar con quién se va a formar mayorías parlamentarias. Nosotros tenemos la respuesta: con los restantes partidos políticos de la oposición. A los que Vázquez descalifica de manera manifiesta al sostener que el único proyecto político posible es el del Frente Amplio y toda la oposición es patológicamente negativa.

    —Usted tampoco se ha quedado atrás en la confrontación. ¿Cómo se imagina un gobierno de diálogo y entendimiento después de tantos cuestionamientos?

    —El problema ahí va a estar dado en cómo se van a conformar las mayorías parlamentarias. Y yo confío que podamos, después de la elección de primera vuelta, dialogar y acordar con el Partido Colorado, con el Partido Independiente. Incluso si llegamos a ganar la Presidencia, la realidad del Frente va a ser absolutamente distinta. Porque el Frente perdiendo proyecta un Vázquez yéndose para la casa. Y ese efecto de implosión interna dentro del Frente seguramente va a tener consecuencias también en el movimiento gremial. Nosotros estamos asegurando un país de diálogo, que lo precisa, buscando la superación de un proceso de transición. No tomando la realidad que se avecina a partir del 1º de marzo que viene como una suerte de política de tierra arrasada. Nosotros no somos negadores de la realidad. No decimos que todo está mal. Vamos a apoyar el Plan Ceibal, el Mides, el Plan de Salud Bucal, el Consejo de Salarios, representantes gremiales en Anep, el apoyo a la Utec. Son cosas que vamos a mantener. Pero el Frente no ha podido contestar una pregunta que es determinante. ¿Por qué diez años de crecimiento económico sostenido han dado por resultado peor educación, peor salud y peor seguridad? Ni hablar de las relaciones internacionales, ni el retraso de las obras de infraestructura vial.

    —¿Esas son las “herencias malditas” que le dejaría este gobierno?

    —Yo no califico de esa forma. Creo que en diez años no ha querido, no ha podido, no ha sabido llevar adelante cambios de trascendencia, aprovechando la bonanza económica, como para darle al país una mejor educación, salud y seguridad. Lo que me genera asombro es que Astori habla de los planes económicos de la oposición y al mismo tiempo dice tener recetas para la inflación. Astori tiene que perder la timidez. No sea tímido, contador Astori. Hace unos días dijo que iba a eliminar las presiones inflacionarias. ¿Qué está esperando? Los uruguayos conviven con una inflación del 10%. Supongo que el ministro de Economía y el presidente del Banco Central intentan bajarla. Y resulta que hay un ciudadano que tiene la receta escondida abajo del colchón, esperando el momento, y no la dice al país. Y hace más de nueve años que su fuerza política está gobernando. Le tenemos que decir que dé la solución ahora y que no haga más demagogia. Y también está lo de Pluna, por ejemplo, que es como la aspirina, todos los días se le descubren cosas nuevas. En Pluna hay una caja negra y una caja de Pandora. Esto último que se supo ahora, sobre la forma de operar de Cosmo, es gravísimo.

    —Un senador de su agrupación, Carlos Moreira, tuvo una actuación destacada en este caso. Y en lo previo, cuando se estaba por iniciar la campaña se especulaba con que el tema iba a estar muy presente. Sin embargo se ha hablado poco de Pluna, ¿no lo cree?

    —Creo que es un caso antológico, porque el país en una sola operativa no ha perdido ni va a perder tantos recursos económicos.

    —Por eso mismo. Sin embargo el tema ha sido lateral en la campaña.

    —Nosotros lo hemos dicho… yo le dije a Moreira que se meta en el tema porque había gato encerrado. Convengamos una cosa, yo no le he visto hablar a Vázquez sobre Pluna. ¿Perdió el pedazo del discurso sobre Pluna? No dice nada sobre Pluna. Está en un prolongado silencio.

    —¿Cómo tomó las burlas o imitaciones que Vázquez hizo de usted en algunos actos?

    —Una mala imitación. Me imita mucho mejor Marcel Keoroglian. Y además después se olvida que me imitó y lo niega. Tiene una amnesia selectiva. Peligrosa en los políticos.

    —Antes de llegar a la disputa por octubre, está la de junio. ¿Esperaba llegar a un panorama tan parejo en las internas?

    —¿Y quién dice que es parejo?

    —La mayoría de las encuestas hablan de lo impronosticable de esta definición.

    —Cuando salga esta nota ya van a tener las encuestas del miércoles. El domingo vamos a ganar.

    —No admite que de todas formas que llega a un final que…

    —…yo admito que el Partido Nacional siempre ha tenido internas competitivas. En 1999, en el 2004, en el 2009. Y a mí me parece tremendamente bueno eso.

    —¿No lo sorprende este escenario? Cuando en lo previo usted se había posicionado como un candidato cantado y no parecía haber nadie que saliera a competirle y después se construyó la candidatura de Luis Lacalle Pou.

    —Yo he sido un nacionalista que he ayudado en la victoria y en la derrota. Tengo mi camino. Trabajo y lucho por mi partido desde mi trinchera. Cuando yo fui candidato a la Presidencia por el Partido Nacional, el partido votó con el 35%. Con más votos que el Partido Nacional ganando en 1989 con tres candidatos, cuando todavía se permitía la pluralidad de candidatos por lema. Entonces yo tengo la tranquilidad de que he estado luchando siempre por nuestro partido. Los escenarios, son los escenarios. Los dirigentes, son los dirigentes. A mí me importa la gente. Yo no hago política ni siendo dirigido por los dirigentes ni siendo condicionado por las encuestas.

    —En los últimos día ha insistido con el concepto de unidad que debe aflorar tras las internas...

    —¡Siempre he insistido con eso! Mejor y más ejemplo de unidad que el que dimos en la noche de la elección pasada que estuvimos apoyando al candidato que ganó en las urnas. Y bueno, ahora estamos ante el hecho concreto de que tenemos que enfrentar en la interna al hijo de cuyo candidato apoyamos hace cuatro años.

    —¿Y espera un gesto similar del hijo en caso que éste pierda?

    —No, no. Yo no hago para tener contraprestaciones. Las cosas hay que ver cómo se dan. Cuál es el resultado y después conversaremos con los compañeros en el abrazo blanco. Me parece que no son cosas reclamadas ni ofrecidas ni anunciadas. Los hermanos y los amigos siempre terminan las diferencias con un abrazo.

    —¿No cree que sería una buena señal para el electorado que esa misma noche se anunciara la fórmula?

    —Veremos cómo suceden los acontecimientos. Todavía es largo el camino. Yo he dicho que es mi deseo si esa misma noche tenemos la chance de conformar la fórmula. Y si no es esa noche tampoco es un resultado negativo. Será en los próximos partidos.

    —Algunos politólogos han dicho que una fórmula con Lacalle Pou sería la más potente. ¿Qué le parece a usted?

    —Si yo le contesto esa pregunta estaría de alguna manera procurando por vía oblicua desmerecer la postulación del otro compañero a la Presidencia.

    —Pero si usted dice que cree que va a ganar.

    —Pero eso es una expresión que tengo el legítimo derecho a expresar. En función de convicciones, de mensajes que recibo de la gente. Con respecto a cómo se podrá conformar la fórmula yo no voy a emitir más declaraciones. Lo conversaremos ese domingo, si es que hay posibilidades de resolverlo o no.

    —¿En un escenario de derrota, se imagina acompañando como vicepresidente a Lacalle Pou?

    —Si yo voy a ganar, ¿cómo me voy a imaginar en un escenario de derrota?

    —Bueno, pero en el caso hipotético que no gane.

    —Voy a ganar. Voy a pasar a la segunda vuelta y vamos a ganar la elección de noviembre.

    —Si gana, ¿el candidato a vicepresidente tiene que ser del sector de Lacalle Pou?

    —Lo vamos a hablar el domingo.