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    Para evitar posibles ataques, la Armada busca sacar cuatro barcos de Fripur amarrados hace dos años en un muelle de su propiedad

    “Me parece inexplicable que en una base militar exista un parking”, reclamó el ministro de Defensa

    Abandonados, rotos y oxidados, los cuatro buques flotan prácticamente como chatarra en la Base Naval del Cerro. Están hace más de dos años en una dársena de la Escuela de Especialidades de la Armada, un síntoma de que nadie los quiere. Tuvieron tres dueños distintos durante ese tiempo y la Armada intimó al actual propietario para que los retire, sin éxito. La situación supone una preocupación porque los barcos han dañado la infraestructura de la dársena y son un atractivo para los delincuentes, que ya intentaron meses atrás robar algunos de sus elementos, un hecho que requirió la intervención de integrantes del Comando de Infantería.

    Los cuatro pesqueros tuvieron sus años mozos como parte de la flota de la pesquera uruguaya Fripur. Cuando Fripur cerró y en 2017 fue adquirida por la canadiense Cooke Aquaculture, pasaron a formar parte de esta empresa. Pero sin conseguir los permisos de pesca, Cooke terminó por vender los barcos en 2018 a otra compañía y desde entonces quedaron como un decorado de la bahía de Montevideo.

    “Allí hay cuatro barcos pesqueros en una situación muy particular, porque están en una especie de parking en el área naval del Cerro, ocupan un área privilegiada en uno los muelles existentes. Me parece inexplicable que en una base militar exista un parking. Es como si en la unidad de Florida, por ejemplo, se habilitara la plaza de armas para ubicar un estacionamiento privado. Eso sería absolutamente inexplicable y, además, contradictorio con la esencia de la seguridad de una base militar”, criticó en junio Javier García durante una comparecencia ante la Comisión de Defensa Nacional de la Cámara de Diputados.

    Unas semanas antes de esa visita se había producido un intento de ingreso a la Base Naval del Cerro a través de un gomón. Detectados por la guardia del Comando de Infantería, quienes estaban en el gomón cambiaron el rumbo y terminaron escapando en moto luego de dejar la embarcación en una plaza cercana al lugar. La hipótesis de la Armada es que la intención de los delincuentes era robar elementos de valor que hay en los buques amarrados en la Escuela de Especialidades y que todavía se encuentran en buen estado, como materiales de pesca y de cocina.

    El asesinato de tres marinos, ocurrido días después, profundizó el interés de las autoridades del ministerio en que los pesqueros sean retirados, ya que obligan a la Armada a estar en constante alerta por activos que no le pertenecen, pero pueden derivar en episodios de inseguridad dentro de sus perímetros, dijeron a Búsqueda fuentes de la institución. El ministerio solicitó a la Armada un informe sobre el estado de situación de los buques y evalúa qué medidas tomar para solucionar el problema. “Con el comandante empezamos a trabajar para resolver este tema que, reitero, no es sencillo, porque no se trata de correr cuatro mesas, sino cuatro barcos grandes, que ocupan un área importante y que hoy están en estado de dudosa navegabilidad”, indicó García en el Parlamento, en referencia a su intercambio con el comandante en jefe de la Armada, Jorge Wilson.

    Durante esa comparecencia Wilson explicó algunos de los detalles de los barcos. Cuando fueron comprados por Cooke en 2017, el desarrollo de la terminal portuaria para UPM obligó a moverlos del muelle de la Administración Nacional de Puertos (ANP) en el que estaban ubicados. A través de la Embajada de Canadá, que intercedió por Cooke, se acordó que a partir del 13 de mayo de 2018 las cuatro embarcaciones fueran trasladadas a la dársena de la Armada, que recibiría a cambio materiales para recuperar algunas instalaciones y alrededor de US$ 4.650 dólares mensuales. El acuerdo tenía una duración de 90 días.

    En el transcurso de ese plazo Cooke no logró recibir los permisos de pesca necesarios para usar los buques. “Al conocer esta noticia la empresa vende los cuatro buques a otra empresa que se dedica al desguace de buques. Es decir, ya no serían buques operativos para la pesca”, explicó Wilson. En diciembre de 2018 pasaron a pertenecer a Expomas S.A.

    A partir de esa fecha la Armada ya no recibió más pagos mensuales, solo una donación de materiales por $ 137.000. A pesar de que en los registros de la Marina Mercante sigue figurando Cooke como propietaria, la empresa deslindó su responsabilidad y argumenta que los barcos son de Expomas S.A. Ante la falta de interlocutores, la Armada intimó en abril de 2019 a este nuevo propietario a retirar los buques. Sin respuestas, la amenaza de inseguridad y de ingresos al lugar aumentó en febrero, cuando dejó de acudir la guardia privada que cuidaba las embarcaciones y sus materiales.