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Partido Socialista pierde “sensatez” y es “prisionero de advenedizos” en los que reina el “infantilismo”, dice un jerarca del Poder Ejecutivo
Los dirigentes socialistas “con mayor exposición pública” han “desafiado al presidente de la República” para “desgastar su autoridad”, advirtió Pedro Apezteguía en su renuncia al sector después de que los “ortodoxos” se impusieran en el congreso partidario
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Molesto porque considera que el Partido Socialista (PS) ha perdido “la lógica, mesura y sensatez” que eran su “seña de identidad” y es “prisionero de advenedizos”, el director de Descentralización e Inversión Pública de la Oficina de Planeamiento y Presupuesto, Pedro Apezteguía, renunció a ese grupo del Frente Amplio.
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En una carta dirigida a los “compañeros del Partido Socialista”, fechada el jueves 17, Apezteguía solicitó que se lo mantenga “fuera del padrón partidario” debido a “lo que ha pasado y lo que se ha permitido que pasara en los últimos tiempos”.
“No solo se ha perdido entre extensos colectivos internos la fraternidad, sino hasta el respeto que debe regir la relación entre afiliados”, escribió Apezteguía, quien integró filas socialistas por casi 40 años. “El partido ha estado paralizado en el cumplimiento de su rol esperado —por la sociedad y el Frente Amplio— y cuando se ha expresado, lo ha hecho fuera de la lógica, mesura y sensatez que eran su seña de identidad”. Y agregó: “El partido es prisionero de advenedizos, impacientes y otros que pertenecen ideológicamente a otras tiendas, incluso a algunos con domicilio al otro lado del río”.
El jerarca, que trabajó en el Ministerio de Economía durante el gobierno pasado, explicó en su carta que uno de los puntos de quiebre fue la última reunión, el domingo 13, del Congreso del PS, uno de los partidos históricos de la izquierda uruguaya. En esa oportunidad, el ala “ortodoxa” logró que los documentos programáticos aprobados tuvieran su impronta. El diputado por Montevideo Gonzalo Civila y al ex ministro de Desarrollo Social Daniel Olesker son dos de los referentes de ese sector.
“He tratado de ser respetuoso de los procesos internos que se desarrollaron desde principios de 2014 y acompañar —o por lo menos no transmitir demasiada frustración— a aquellos que una y otra vez se esperanzaron con la posibilidad de enderezar un proceso torcido”, escribió Apezteguía.
El jerarca de la OPP cuestionó las resoluciones del Congreso. Dijo que no cree que los votantes del PS esperan que ese grupo promueva la discusión en 2016 —como establece uno de los documentos— sobre “la profundización del proyecto de liberación nacional, la ruptura de la dependencia, y el tránsito hacia una sociedad socialista”. Para Apezteguía, querer embarcarse en ese debate “no solamente es extemporáneo, sino una propuesta que solo puede ser comprendida como un intento de desgastar las bases de la unidad de la amplia columna progresista que es el Frente Amplio o bien como una irresponsabilidad producto del infantilismo”.
En la carta de renuncia, Apezteguía cuestionó las propuestas económicas del ala “ortodoxa”, varias elaboradas por Olesker. Señaló que es inoportuno discutir sobre “la regulación de los precios de la canasta básica, las dotaciones presupuestales en clave de gasto público y gasto social, ni en la necesidad de una reforma tributaria de segunda generación con énfasis en los gravámenes sobre las grandes ganancias y el capital”.
Es que Apezteguía considera que lo importante en la coyuntura actual es “mantener los logros sociales alcanzados” durante los dos primeros gobiernos del Frente Amplio, “preservando los equilibrios y la consistencia” de la política económica.
Las personas que votaron al PS lo hicieron para “defender la gobernabilidad”, evitar “el voluntarismo seudorrevolucionario y el mesianismo tanto como las respuestas inmediatas a problemas estructurales acumulados durante décadas y los eslóganes facilongos”, opinó el renunciante. Sin embargo, añadió, “no ha sido esta la conducta desarrollada por los dirigentes con mayor exposición pública, que han desafiado al presidente de la República y parafraseado con sorna y rencor largamente reprimido sus frases más célebres para desgastar su autoridad”.
En cuanto a las iniciativas económicas, insistió en que los votantes socialistas dieron apoyo para que el partido impulse “estrategias de desarrollo coherentes y no para que los (que) siempre saben lo que hay que hacer, barajen propuestas sustentadas en diagnósticos equivocados… o falsos”.
“Los frenteamplistas votaron seguros de que nos involucraríamos en la promoción de la competitividad como concepto aglutinante de los desafíos que vinculan la innovación y la producción y que debemos superar para dotarnos y consolidar las condiciones de bienestar merecidas”, añadió. “Sin duda que no votaron a favor de sistemas de subsidios, protecciones o préstamos no reintegrables a aventuras productivas, falsas industrias o actividades más propias del siglo XIX que del XXI, ni para que nos aislemos del mundo añorando un pasado que ya no volverá”.
Al final de su exposición de motivos para renunciar, Apezteguía advirtió: “Estoy convencido de que los impacientes de ahora y desmelenados de siempre han hecho daño al proceso que entre todos construimos, y lo continuarán haciendo”.
Tras esa argumentación, el jerarca se dirige directamente al secretario general del PS. “La hegemonía derivada de la verbosidad obsolescente “llena de suficiencia, de megalomanía, de intelectualismo kitsch y de donjuanismo”, nos conducirá al retroceso”, escribió. “Luego los responsables migrarán, haciéndose los desentendidos”.
Apezteguía concluyó su carta diciendo que es y será socialista, pero que por el momento desea que lo mantengan “fuera del padrón partidario”.