Las instituciones financieras de la plaza local empezaron a hacer compraventas de dólares desde las tres de la tarde ayer miércoles 9. Es tarde para lo usual, y describe cómo está el mercado: “trancado”.
Las instituciones financieras de la plaza local empezaron a hacer compraventas de dólares desde las tres de la tarde ayer miércoles 9. Es tarde para lo usual, y describe cómo está el mercado: “trancado”.
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáCon esa tónica, la cotización prácticamente no varió en los últimos días. Esta semana los dólares se negociaron a un precio promedio de $ 28,625, ayer miércoles a unos pocos centésimos menos que en las jornadas previas. Respecto a fin de agosto el tipo de cambio aumentó 0,3%.
El monto de las transacciones en el mercado de cambios canalizadas por la Bolsa Electrónica fue menor que en semanas anteriores, por poco más de U$S 5 millones el lunes 7 y también el martes 8, y U$S 8,8 millones ayer. El Banco Central (BCU) no vendió dólares al contado.
Agentes consultados por Búsqueda asociaron esos bajos volúmenes de operaciones al feriado del lunes en Brasil y en Estados Unidos.
“El BCU salió a vender en los primeros días de setiembre, marcando la cotización actual. No hay ni compradores ni vendedores, el mercado está trancado, en suspenso esperando lo que ocurra en los próximos días”, indicó una fuente. Estimó que la estabilidad se mantendrá, “salvo que pase algo de afuera”.
El precio del dólar al público tampoco mostró mayores cambios. En la pizarra del Banco República quedó en $ 28,20 la compra y en $ 29,05 la venta toda la semana.
El precio del dólar en Uruguay surge, desde mediados de 2002, del juego de la oferta y la demanda (libre flotación). Durante los 12 años previos había regido un esquema por el cual el BCU se comprometía a asegurar un valor mínimo y uno máximo de la divisa que iba modificándose diariamente a un ritmo preanunciado; una banda de flotación deslizante.
En estos últimos años, bajo el régimen de libre flotación, el BCU intervino relativamente poco en el mercado y, cuando lo hizo, fue más bien comprador de dólares. Sin embargo, en julio empezó a vender, cuando el precio del dólar estaba aumentando con mayor intensidad, y sus autoridades alegaron que se pretendía reducir las oscilaciones bruscas. Eso “ha generado suspicacias por parte de algunos agentes económicos que indican que la operativa está destinada efectivamente a frenar el avance del tipo de cambio, evitando de esa forma sus efectos adversos en materia de inflación”, señaló el Centro de Investigaciones Económicas (Cinve) en un informe difundido el jueves 3. Con base en el análisis de las oscilaciones en la cotización y las ventas netas de divisas que hace el BCU, concluye que “más allá de interpretar la o las intenciones del BCU detrás de sus recientes intervenciones en el mercado de cambio, lo cierto es que la evolución del dólar no ha perdido la volatilidad que ha caracterizado al régimen cambiario posterior a 2002. Si bien aún es prematuro, ello nos pauta que el compromiso del BCU por un sistema de libre flotación todavía es firme”.
El titular de ese organismo, Mario Bergara, ratificó el viernes 4, en rueda de prensa, que se seguirá actuando para evitar volatilidades bruscas en el tipo de cambio.
El asesor de inversiones de Oriens Capital, Juan Garat, aludió al régimen cambiario en un análisis difundido en los últimos días.
“Históricamente, el precio del dólar ha tenido sobresaltos significativos. Una lección importante de la crisis de 2002 es la incapacidad del gobierno de fijar y controlar el precio del dólar. Ese año, pese a anuncios contrarios de las autoridades, el valor de la moneda norteamericana se duplicó causando estragos en una economía endeudada en dólares. En realidad, ese período evidenció nuevamente lo que muchas crisis anteriores habían mostrado: cuando las aguas están calmas, las políticas del gobierno parecen funcionar a la perfección; en épocas de agitación, el mercado siempre tiene razón y termina venciendo sobre cualquier intento de control, en este caso, haciendo disparar el tipo de cambio”, escribió. Para el economista, “por el momento, la lección parece estar aprendida. En la última década vimos al Banco Central del Uruguay interviniendo en el mercado con el objetivo de evitar sobresaltos en la cotización del dólar, pero alejándose de cualquier intento de fijar su precio en forma sostenida en el tiempo. Este período, que podríamos llamar ‘libre flotación administrada’, tomó por sorpresa a muchos ciudadanos que vieron fluctuar el tipo de cambio desde $ 30 por dólar en 2004 a $ 19 en 2008, pasando a $ 24 en 2009, $ 19 entre 2010 y 2013 y finalmente a valores cercanos nuevamente a $ 30 en 2015”.
Luego Garat propone una “receta simple” para comprar dólares: cambiar la misma cantidad de pesos con una periodicidad definida, por ejemplo una vez al mes si se precisa hacerse de divisas en un lapso de un año. Con esa estrategia, el precio promedio al cual se adquirieron los dólares es inferior a la cotización promedio del mercado para cada período mensual.