• Cotizaciones
    martes 14 de abril de 2026

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, tu plan tendrá un precio promocional:
    $ Al año*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, por los próximos tres meses tu plan tendrá un precio promocional:
    $ por 3 meses*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * A partir del cuarto mes por al mes. Podés cancelar el plan en el momento que lo desees
    stopper description + stopper description

    Tu aporte contribuye a la Búsqueda de la verdad

    Suscribite ahora y obtené acceso ilimitado a los contenidos de Búsqueda y Galería.

    Suscribite a Búsqueda
    DESDE

    UYU

    299

    /mes*

    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá

    Poder popular en Uruguay

    Emerge en este año 2012, en plenitud, la aspiración sindical a coparticipar en el gobierno del país, una aspiración no bien visible para la sociedad. La parte más efectiva de la política sindical se refleja en líneas interiores, sin alcanzar titulares en la prensa ni repercusión directa en los Ministerios.

    Puede servir como insumo argumental, la experiencia vivida en otros países del continente americano. Un caso notable lo dio la revolución sandinista allá en los años 80, una revolución liderada por una decena de intelectuales prestigiosos, y estimulada por varios países europeos en el sentido de ayudas materiales.

    En la Universidad de Estelí funcionó el Poder Popular, que desplazó a los jesuitas, creadores y administradores de tal universidad. Pude ver allí, en 1990, algunos aspectos del gobierno popular. Se reunían los docentes y funcionarios universitarios, y en asamblea discutían y administraban. La Universidad continuó en la misma orientación de los jesuitas, en el sentido de trascender hacia el campesinado de la zona. Debía ser promotora de la producción y de la educación campesina. Tenía planteles de cría de cabras, vacunos, y para ello, establos y producción de alimentos.

    El Poder Popular cambió la forma de administración. La compra de un toro, era discutida allí. Designaban a un encargado de la operativa. Vino un toro adquirido, y resultó luego que no era capaz de cumplir la función normal del toro. Las vacas, no bien cuidadas, producían como promedio un litro de leche por cabeza, claro está que no producían terneros, un dato ligado a la productividad en leche. Ignoro cuánto tiempo permaneció el problema

    Las cabras, bien planteadas en cuanto a raza, fueron suprimidas por el Poder Popular. Explicaron que no valía la pena, por cuanto los campesinos consideraban que la cabra era de difícil manejo, las cabras eran mañosas. Pocas semanas antes, había visto manadas de cabras pastando tranquilamente en campos cubanos.

    Llegó a la Universidad un delegado del ministerio correspondiente, encargado de promover la producción para sostener el sistema, ya jaqueado por guerrillas armadas desde otros países. Un profesor de la Facultad, preguntó al delegado cómo evaluaba la laboriosidad de los campesinos. Textualmente, el profesor le preguntó si un campesino trabajaba más de dos horas diarias. El delegado negó tal cosa, dijo que podía estimar en tres horas la jornada diaria de labor.

    Ignoro la situación actual de Nicaragua en ese sentido, pero sí es seguro que no conserva el Poder Popular.

    En el Caribe es inevitable cierta molicie, visible en varios países. El clima agobia a las gentes, la belleza de las costas atrae y seduce. No pretendo, ni procuro desacreditar las calidades humanas, sino señalar defectos de algunos sistemas político-partidarios.

    En Uruguay quizá tengamos formas subrepticias de Poder Popular. Hay gremios que ordenan con liberalidad el régimen laboral.

    Los gremios pretenden discutir de igual a igual con el Poder Ejecutivo la organización de la administración. El gobierno comete errores considerables, uno de ellos, desplazar a un especialista en Administración, el Sr. Ramos, de los estudios de reordenamiento del Estado. Dos tipos de errores severos, en cuanto la carencia de especialistas en administración pública es notable en el país.

    No es posible a una persona alejada de los centros de poder, opinar sobre la reorganización del Estado, estoy en el caso. Pero sí puedo decir, como víctima del mal funcionamiento del Estado, que he perdido muchos años de trabajo lidiando en las oficinas, y que tal ocurre y seguirá ocurriendo. Nuestro “poder popular” tiene por costumbre hostilizar con paros y huelgas a gobiernos de raíz democrática, y callar, como corresponde, cuando mandan aquellos innombrables. Bien distinto a lo ocurrido cuando funcionan movimientos de raíz popular, movimientos respaldados por asambleas de 60 o de 100.000 trabajadores reunidos en Estadios, allí donde dirigentes y pueblo se confunden.

    Lula da Silva lideró, en algún caso desde la cárcel, a masas obreras que triunfaron en huelgas, en tiempos de dictadura militar.

    Ni Uruguay ni Argentina conocen realmente la lucha fecunda, robusta, de obreros hermanados, compactados, capaces de adquirir, o de crear Poder Popular. Brasil, hoy, tal vez sea el país de cultivo de un proyecto popular, democrático, que ha inyectado confianza y optimismo en una masa de población 70 veces más numerosa que la nuestra. Claro que le costó 30 años de aprendizaje.

    Uruguay tiene un sistema sindical burocratizado, dirigido por cúpulas, más atentas a luchas de posiciones directrices, que a construir poder democrático en favor de toda la sociedad.

    Uruguay corre riesgos severos de desacreditar el sistema democrático. Conviene, al fin, hacer un desafío a todos los Poderes del Estado, incluido el Judicial, que alberga también en su seno muchas taras de una vieja cultura aristocrática uruguaya.

    Invito a todos los poderes públicos, a toda la prensa, a todos los educadores, a hacer una evaluación-testigo, suficiente quizá para que aprendamos todos. El Uruguay puede invitar a dirigentes democráticos inobjetables, caso Lula da Silva, caso Enrique Iglesias, caso la jueza Mirta Guianze, a presidir una comisión evaluadora del personal de la empresa mayor de Uruguay, la Ancap. Evaluar su productividad, el rendimiento del personal, la calificación del personal, y evaluar las pérdidas ocasionadas por la Federación del personal en el ejercicio 2011 y lo que va del 2012. Evaluar el daño derivado de sus paros. El bloqueo producido a empresas contratadas por Ancap, cuyo personal debió ser pagado por alguien, y que fue impedido a ingresar en la planta por disposición gremial. El daño producido por funcionarios que sencillamente no trabajan, aunque estén dentro del establecimiento. Daños producidos por el Poder Popular criollo, escondido, agazapado, pero que se solaza en daños a una empresa que no se defiende bien. En realidad, de una auditoría bien realizada saldrán probablemente manchados sus actuales administradores.

    Poner en evidencia, a la luz pública, una sola empresa, será aleccionador para entender lo que pasa en la Administración pública uruguaya. La liberación del imperialismo, proclamada por muchos dirigentes gremiales, podría empezar por la liberación de la mucha mediocridad que atenaza a la sociedad, que deprime a los hombres, que desalienta a los jóvenes, y crea el espeso caldo de cultivo en que se sumergen gentes vencidas, derrotadas, desmoralizadas, creyentes en que no hay más destino que hacer cada uno la suya, así sea con un paco o con una pistola 9 mm, o con negociados indecentes de todo tipo, entre ellos los programas de TV criolla.

    Una última. Ya es sabido que Cuba concibe otra forma de Poder Popular. Allí manda un partido, un comandante, y la sociedad se mantiene en el molde. Basta para subrayar la hipocresía, hipocresía ultra dimensionada, de líderes y de intelectuales “revolucionarios” locales, que aplauden allá, y desacatan o rompen acá.

    Silos Piedra Cueva Azpíroz

    CI 2.027 875-2