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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáEl asedio de miembros del Sindicato de la Construcción alrededor del Palacio Legislativo nos está diciendo que las corporaciones manejan los problemas de la sociedad. No los maneja la discusión de ideas o conceptos. Además, la independencia de los poderes Legislativo, Ejecutivo y Judicial subyace ante tales demostraciones de fuerza.
El movimiento sindical (no ocultando su manifiesto apego a un partido político) no se da cuenta de que sus miembros existen en tanto haya empresarios, patrones, comerciantes, estancieros, etc., que arriesguen sus capitales en una industria, actividad rural o comercio, donde obreros son contratados con un riesgo para el inversor.
El negocio puede no funcionar o el “costo Estado” puede hacerlo deficitario.
Lamentablemente se está llegando a una sindicalización que todo lo relaciona con una “lucha de clases”: la clase de los “pitucos” que viven en Pocitos y Carrasco (presidente de la República, José Mujica, dixit), la clase de los “poderosos estancieros” (un precandidato a la Presidencia, que ya fue presidente electo una vez, dixit), la clase “demócratas-pacifistas” versus los “fascistas violentos” (presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, dixit), la clase “blanqui-colorados-oligarcas” versus los “frente amplistas-progresistas”.
Así, estamos cada vez más lejos de la concordia, del intercambio de ideas. Todo va rumbo a la polarización de las naciones, por cualquier medio donde se presenta un escenario, que a la larga está sentenciando “o sos mi amigo o sos mi enemigo”.
¡Qué triste! Los demócratas convencidos, son cada vez menos.
Pedro Berger
CI 936.398-6