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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáAgradezco profundamente la publicación de la siguiente carta. Mi intención es responder a la carta enviada por el Lic. Leonardo Martín y su propuesta tan radicalmente laicista.
En primer lugar se pretende que la Iglesia se mantenga callada, que nunca anuncie lo que tiene para decir, que es el Evangelio, que es una traducción para “buena noticia”. Por definición la Iglesia no puede ser así. Ser misionera es una de las características fundamentales de la Iglesia. Esta está formada por la comunión de los cristianos, y uno es cristiano a partir del encuentro con Jesucristo resucitado (Benedicto XVI, Deus Caritas). Y tras el encuentro con Jesucristo resucitado, lo primero que siente uno es paz y alegría, y enseguida después una necesidad de anunciar este encuentro (Jn 20 18). Esto es algo que nos ocurre todo el tiempo. ¿Quién después de escuchar una buena canción, leer un gran libro o ver una excelente película, no le ha contado a sus amigos para que puedan compartir esto tan bueno? Quién se encuentra con Jesucristo resucitado se encuentra con algo infinitamente mejor. Es alguien que te ama tanto que da lo más grande que tiene, su cuerpo por ti. Es alguien tan poderoso que vence a la propia muerte. ¿Quién, sabiendo esto, es capaz de guardárselo solo para sí, y no anunciarlo a todas las naciones? Es, pues, absurdo pedirle a la Iglesia que se mantenga al margen de la sociedad. Es como pedirle a un perro que no ladre, o a una persona que no piense, son cosas que están profundamente arraigadas a su propia identidad.
Se dice también que la Iglesia impone dogmas. Da la sensación de que esto es algo penoso, una carga excesiva que agobia al creyente. Los cristianos tenemos una experiencia distinta a esta. Jesús nos dice que su yugo es suave y su carga ligera (Mt 11, 29-30). El cristiano no tiene que cargar a cuesta con obligaciones morales difíciles de cumplir, sino que el Espíritu Santo lo ayuda a tener una vida más plena. Un cristiano no va por el camino de la vida con una mochila cargada de dogmas que dificulta su andar, todo lo contrario, se sube al auto del Espíritu Santo que hace su camino muchísimo más agradable. Y estos dogmas no se imponen más que las leyes de la física, son una realidad en la que nos movemos y existimos. De la misma manera que yo no niego ley de atracción gravitatoria porque sería absurdo, tampoco niego los dogmas de fe.
Yo, como todos los cristianos, somos tan parte de la sociedad como cualquier otro. Y para un verdadero cristiano Dios es el centro de su vida, todo su existir gira en torno a Él. En una sociedad no somos realmente libres si se nos niega lo más profundo y hondo de nuestra persona.
Ya fue señalada la posición de conocedor del tema que tiene monseñor Sturla, y que lo hizo no desde un afán de imponer su opinión, sino simplemente respondiendo una pregunta que le habían hecho. Me fue sumamente grato ver que el señor Pfeiff, quien semanas atrás criticaba a la Iglesia con argumentos duros y agudos, reconocía esto de monseñor Sturla.
Me parece importante hablar también del diálogo. El pasado martes 6 de mayo tuve el gusto de asistir a una charla en la Universidad Católica dada por el director del Observatorio Vaticano, P. Dr. Funes sj. Como panelistas estaban el Dr. Gonzalo Tancredi (Universidad de la República) y el Sr. Óscar Méndez (Director del Planetario de Montevideo). Ambos plantearon su postura de ateos en un clima de gran respeto, en el Aula Magna de la Universidad Católica, que antes era una capilla, y ver este clima de diálogo respetuoso fue de mucho agrado. Funes recalcó la importancia del diálogo y lo beneficioso que era para ambas partes, religiosos y no religiosos. Los cristianos estamos “arraigados y edificados en Cristo, firmes en la fe”, los dogmas son verdades que no van a cambiar, pero esto no implica que no se esté abierto al diálogo. Preguntó Funes, ¿será posible que se invite a un creyente, no importa de la religión que sea, a dar su opinión en la Udelar? Numerosas veces se tacha a la Iglesia de retrógrada, sin embargo el papa Benedicto XVI se pronunció cuatro veces sobre el año internacional de la astronomía. Es verdad que se han cometido y se siguen cometiendo muchos errores, pero si acercamos la lupa a solamente una parte nunca vamos a poder contemplar el todo.
Se menciona que el laicismo está en crisis. Yo diría que la sociedad entera está en crisis. Y la culpa de ello es el laicismo. Cuando la religión se quita de la sociedad, los valores quedan vacíos (Habermas, Zur Diskussion mit Kardinal Ratzinger, 2004). Una moral sin sustento de la religión es muy difícil de mantener. La historia contemporánea ha demostrado que si el hombre tiene a la razón como única guía, se pueden llegar a cometer las atrocidades más terribles.
La Iglesia tiene el mejor mensaje del mundo para transmitir: el amor entre los hombres, la salvación definitiva, la alegría más profunda y verdadera. ¿En qué sentido puede ser eso malo?
José Luis Panizza