• Cotizaciones
    viernes 28 de agosto de 2026

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, tu plan tendrá un precio promocional:
    $ Al año*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, por los próximos tres meses tu plan tendrá un precio promocional:
    $ por 3 meses*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * A partir del cuarto mes por al mes. Podés cancelar el plan en el momento que lo desees
    stopper description + stopper description

    Tu aporte contribuye a la Búsqueda de la verdad

    Suscribite ahora y obtené acceso ilimitado a los contenidos de Búsqueda y Galería.

    Suscribite a Búsqueda
    DESDE

    UYU

    299

    /mes*

    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá

    Populismo para rato

    Columnista de Búsqueda

    N° 1793 - 04 al 10 de Diciembre de 2014

    El historiador italiano Loris Zanatta escribió un libro cuya necesidad es obvia en estos tiempos. Se trata de un completo estudio sobre el populismo, fenómeno que curiosamente articula en las pautas de la posmodernidad y que tuvo su estreno en las primeras décadas del siglo XX.

    Zanata tiene una ventaja respecto de sus colegas historiadores de la Universidad de Bologna: conoce América Latina, ha investigado muchos de sus procesos políticos y sociales y está al tanto de la confusión de tradiciones, ideologías y usos variados de elementos localistas y hasta folclóricos que la lucha por conquistar y conservar el poder adquirió en esta desventurada zona del mundo. En Europa la mención del populismo evoca la enorme construcción estatal y social de Musso­lini, la demagógica campaña de Hitler para alcanzar el gobierno, el perverso discurso de los frentes populares alentados por las oficinas de inteligencia del stalinismo con el propósito de asaltar a las democracias occidentales. Posiblemente, el vocablo encierre también, en tiempos más recientes, algunas justas alusiones a ciertos abusivos manejos de expectativas por parte del discurso del Partido Demócrata de los Estados Unidos, por la totalidad de los socialistas europeos y por unos cuantos liberales que, como Berlusconi, descubrieron que en la democracia triunfan las reglas de la facilidad, las normas de la corrupción y las promesas infinitas, antes que la autoexigencia, la dignidad del esfuerzo y la pura realidad de los problemas.

    En América Latina todas estas miserias se multiplican varias veces, se agravan, se hacen más creativas. Zanatta recuerda que Isaiah Berlin había formulado seis características del populismo, a saber: “El populismo evoca una idea de comunidad: no es en absoluto una ideología individualista, sino comunitaria. Es apolítico, e incluso podríamos decir antipolítico, dado que los valores en los que se inspira y sobre los cuales se basa conciernen a la esfera social y solamente a ella. Hasta tal punto que a los ojos de sus partidarios, un orden social justo se parecerá a la mejor democracia, aun cuando el orden político deba ser abiertamente autoritario. En tercer lugar, el populismo encarna una aspiración de regeneración basada en la voluntad de devolver al pueblo la centralidad y la soberanía que le han sido sustraídas. En cuarto lugar ambiciona trasplantar los valores de un mundo del pasado que idealiza con un mundo de armonía e igualdad social a la situación actual: en ese sentido el populismo se presenta como el canal a través del cual un imaginario antiguo, o sea una visión del mundo que proviene de muy lejos y que se habría conservado intacta en el pueblo, se vuelve actual para purificar el mundo moderno. En quinto lugar, el populismo siempre está persuadido de dirigirse a la mayoría del pueblo, o en los casos más extremos a su totalidad. Finalmente, esta visión tiende a emerger en sociedades que se encuentran en fases delicadas y a menudo convulsivas de la modernización o la transformación”.

    Desde ese encuadre es que se propone desarrollar una descripción completa del fenómeno, me adelanto a señalar que en parte lo consigue, y en parte se distrae; por ejemplo: teniendo a mano rasgos tan definitorios y extendidos en la política y en la cultura, distrae todo un capítulo para destacar los supuestos vínculos del populismo con la religión; que no es tan importante en dimensión y tampoco en influencia. Pero en lo sustancial el libro es eficaz por cuanto ilustra con argumentos y ejemplos la estructura que tomó por asalto el horizonte de nuestras expectativas políticas con una fuerza como no tuvieron ni el fascismo ni el peronismo en sus momentos de mayor esplendor.

    El libro El populismo (editorial Katz) lo compré en Buenos Aires a mediados del mes de abril, apenas salió de la imprenta. Su lectura, debido en parte a que está escrito en un código amigable, me llevó menos de una tarde; pero la comprensión del fenómeno en sus detalles se me fue dilatando porque en el ínterin la historia estaba pasando por mi lado en el país, en el continente y en buena parte de Occidente. Me di cuenta de que el populismo no era una ideología más —como el marxismo, como el positivismo social— con un conjunto de premisas, sino que se trataba más bien de un modo de hacer que implicaba eventuales contenidos. Lo que busca el populismo no es afirmar un contenido, sino asegurar un procedimiento; el contenido es funcional a ese servicio, de ahí la crucial importancia de la demagogia y del tráfico de prebendas en todas sus formulaciones, sean de derechas o de izquierda.

    Y algo todavía más perturbador: me di cuenta de que el populismo en su condición de perfecto parásito de la democracia es tan duradero como el propio sistema, por cuanto termina oficiando de derivación casi necesaria de sus premisas. Es una suerte de culminación de la terrible lógica sumatoria que acaba por despojar a la democracia de su carácter liberal y dejarla como aquella grosera república de Cromwell que en nombre de los derechos sofocó todas las libertades.