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Prevén ampliar la protección de los cajeros automáticos con dispositivos antigás y sistemas de pegamento de billetes
El sistema de entintado redujo casi a cero las explosiones de cajeros automáticos, pero desde fines del año pasado el delito resurgió. Foto: Javier Calvelo
El Ministerio del Interior actualizó la normativa que regula la protección de los cajeros automáticos ante la necesidad de mejorar las medidas de seguridad que deben adoptar las instituciones de intermediación financiera que dispensan dinero bajo esa modalidad.
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Un decreto firmado la semana pasada por el presidente Luis Lacalle Pou vuelve a remarcar que los bancos y otras empresas, tanto públicas como privadas, deben instalar en sus cajeros automáticos los sistemas de seguridad de entintado u otros sistemas inteligentes de neutralización de billetes para “disuadir y repeler los actos delictivos contra cajeros automáticos en todo el territorio nacional”.
La nueva normativa establece que las instituciones podrán colocar tanto el mecanismo de entintado como “eventualmente otros sistemas de seguridad contra ataques físicos como son dispositivo antigás, jaula de protección de casetes, sistema glue, monitoreo remoto de cajero automático u otros similares”.
El decreto original para combatir este tipo de delito se elaboró en 2018 ante la sucesiva explosión de cajeros automáticos para robar dinero, una modalidad delictiva que ya sucedía en otros países y fue traída a Uruguay por criminales extranjeros. El Ministerio del Interior determinó entonces que comenzara a usarse una herramienta antirrobo de neutralización por coloración con tintas, que imposibilita la circulación de billetes provenientes de la explosión de un cajero automático. Si bien ese mecanismo no evitó ni evita el propio atentado contra el cajero, sí invalida los billetes: tras la explosión se activa una defensa que impregna todo el dinero con una tinta que vuelve inútil su valor en el mercado. Todo billete entintado presentado por personas físicas o jurídicas en el Banco Central del Uruguay o cualquier otra institución financiera es retenido. Hasta el momento hay diez cajeros automáticos en Uruguay que aún no tienen este sistema de defensa, aunque están en proceso de adquirirlo.
Con su puesta en marcha, el sistema de entintado redujo prácticamente a cero las explosiones y robos de cajeros automáticos, pero entre fines del año pasado y comienzos de 2022 el delito resurgió.
En agosto de 2021 fueron liberados tres delincuentes chilenos que en 2018 habían sido condenados por explotar cajeros automáticos como parte de una banda internacional que trajo esa modalidad a Uruguay. Aunque el gobierno resolvió la expulsión administrativa del país de los tres, no está claro que efectivamente se encuentren fuera de Uruguay. Las nuevas explosiones sucedidas en estos meses generaron una investigación de la Policía Nacional para determinar si los chilenos están involucrados y si los billetes entintados se usan de alguna manera pese a su prohibición.
Los sistemas inteligentes de neutralización de billetes (IBNS, por sus siglas en inglés) comenzaron a aplicarse hace cuatro décadas en instituciones financieras de Estados Unidos y Europa para repeler el acceso no autorizado a dinero. Básicamente abarcan distintas herramientas que marcan la plata robada para que sea fácil y rápidamente identificada por la población y los agentes bancarios públicos y privados, lo que permite detener y prohibir inmediatamente su circulación.
El nuevo decreto establece que el Ministerio del Interior, el Ministerio de Economía y Finanzas y el Banco Central del Uruguay actualizarán las características que tienen que cumplir los sistemas de seguridad de neutralización de billetes y contra ataques físicos de cajeros automáticos. Entre otras disposiciones señala que los medios materiales o técnicos utilizados por los propietarios de los cajeros para sus sistemas de seguridad deberán poseer homologación de la Dirección General de Fiscalización de Empresas del Ministerio del Interior. Añade que “la inexistencia de sistemas que impidan el uso del dinero obtenido a través de actos delictivos cometidos contra los cajeros automáticos determinará la inhabilitación” de estos.
También abre la puerta a nuevos dispositivos más allá del de entintado. Uno de ellos es el sistema antigás. Generalmente las explosiones a cajeros se realizan con acetileno o una mezcla de gases introducidos por ranuras que se encienden mediante una chispa eléctrica. Para evitar estas explosiones existen sensores que detectan la introducción de gases en los cajeros y liberan sustancias para neutralizarlos, además de emitir alarmas. Otro mecanismo es el glue, que cuando el cajero explota libera pegamento en lugar de tinta. Todos los billetes quedan inmediatamente pegados en un solo bloque y se destrozan en pedazos si se intenta separarlos. Quienes producen estos dispositivos argumentan que son más efectivos que el entintado, pues el dinero queda completamente inutilizado, sin posibilidad de ser lavado con disolventes especiales como ocurre con las manchas de tinta.
El gobierno también prevé que los bancos y las empresas puedan instalar jaulas protectoras para las cajas fuertes que guardan el dinero de los cajeros automáticos, lo cual evita que se abran aún con una explosión. Aunque el nuevo decreto no lo especifica, en algunos países también se emplean jaulas protectoras externas, usualmente diseños de barras de acero que evitan que se abran puertas traseras de los cajeros, resisten ataques explosivos y protegen contra golpes de automóviles y camionetas que busquen romper los cajeros o directamente arrancarlos.