Para Mario Bergara estos son días de caminar por la playa, estar con la familia, leer novela negra y escuchar música, pero también de estar con un ojo atento a lo que pasa en la capital.
El economista dice que su objetivo de crear un polo seregnista “sigue intacto”
Para Mario Bergara estos son días de caminar por la playa, estar con la familia, leer novela negra y escuchar música, pero también de estar con un ojo atento a lo que pasa en la capital.
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáEn las blancas arenas de Portezuelo, unos pocos kilómetros más allá de San Francisco —donde veranea Daniel Martínez— el senador electo descansa y se prepara para un año de duras pruebas.


El 15 de febrero asumirá la banca, un mojón en el camino a cumplir el sueño alentado por su mentor, el general Liber Seregni, y convertirse en presidente de la República por el Frente Amplio (FA).
A estas vacaciones, sin embargo, se le coló un regusto amargo: Progresistas, el sublema que construyó junto a otras fuerzas, y que resultó el tercer espacio más votado dentro de la coalición de izquierda, estalló en pedazos a fines de diciembre a causa de la elección de un candidato a la Intendencia de Montevideo (IM).
La ingeniería que montó Bergara para ocupar el espacio que iba dejando Danilo Astori comenzó a plasmarse en la práctica ya en 2017, cuando el entonces presidente del Banco Central, al límite de la ley que prohíbe realizar actividad política a un jerarca de dicho organismo, visitó decenas de casas de familia para hablar del futuro, con la excusa de su último libro, que trata acerca de las reformas económicas llevadas a cabo por los gobiernos del FA.
Desde ese entonces todo había sido un in crescendo para el economista doctorado en Berkeley y miembro destacado de la llamada generación 83. Aun cuando no resultó ganador en las internas de junio, votó bien y logró posicionarse como un heredero del espacio construido por Astori, aunque sin el respaldo de este ni del conductor del Nuevo Espacio, Rafael Michelini. Sí tuvo la simpatía de José Pepe Mujica, que lejos de esconderla se presentó en la sede del FA el día que el ahora senador electo anunció su ingreso a la política activa como factor de renovación.
Astori tenía varios problemas para alinearse detrás de su excolaborador. Primero pensaba que era su última oportunidad y luego, cuando se convenció de que no competiría, interpretó la migración de dirigentes como Enrique Pintado y Graciela Villar de Asamblea Uruguay (AU) al nuevo sector en formación como traición.
Aun así, fuentes del sector de Bergara indicaron que la ahora diputada electa Claudia Hugo (esposa y principal operadora de Astori) y el diputado Carlos Varela antes de las elecciones mantuvieron una reunión en el local de Lustemberg en la que sondearon que AU se sumara al sublema Progresistas, algo que finalmente no ocurrió.
En paralelo al complejo sector Fuerza Renovadora —que obtuvo dos bancas en el Senado aunque un solo diputado— Bergara construyó Progresistas, una alianza con agrupaciones históricas pero decaídas como la Vertiente Artiguista y el Partido Demócrata Cristiano, más el grupo de Fernando Amado, Claveles Rojos, que integra Víctor Vaillant, un desprendimiento del Partido Socialista liderado por el director de la Oficina de Planeamiento y Presupuesto, Álvaro García (que no llegó al Senado), y otro creado por la diputada Cristina Lustemberg, que proviene del sector del exvicepresidente Raúl Sendic.
Esa alianza es la que acaba de fracturarse por la candidatura en Montevideo. El 5 de diciembre, en la primera evaluación pública después de la dulce derrota en el balotaje —una reunión donde la excandidata a la vicepresidencia Graciela Villar se quejó del “machismo” en los sitios “más altos en el poder” del FA— Bergara dio algunas señales de cómo veía el próximo quinquenio.
La estrategia política sería realizar una oposición responsable para aislar al sector de ultraderecha de la coalición gobernante y ayudar a mantener las conquistas obtenidas en tres períodos de gobierno.
Acerca de Progresistas, evaluó: “todos sabemos que eso no va camino a ser un mero sublema de acumulación electoral”, porque “ahí hay lazos políticos que hay que profundizar, que avanzar en un trabajo conjunto de la misma manera que lo hay en Fuerza Renovadora”. En esa línea, Bergara se propuso buscar un candidato del sublema para gobernar Montevideo. Sobre la mesa estaban varios nombres, en especial el del presidente del PIT-CNT, Fernando Pereira, pero a medida que pasaron los días fue quedando claro que lo mejor que podía hacer el prestigioso sindicalista era quedarse donde estaba, sobre todo en un período difícil con un nuevo gobierno de mejores lazos con los empresarios.
El 16 de diciembre, en una reunión del “comando” de Progresistas, donde se habló de las candidaturas a la Intendencia de Montevideo, Bergara, Lustemberg y García dijeron que no se presentarían. Ese día algunos todavía pensaban en Pereira pero el nombre de Martínez seguía latente.
El propio García había sido honesto con sus socios: “el Pelado” estaba dando todas las señales de que no sería candidato, pero aun así él pensaba que al final se presentaría.
La misma respuesta negativa dio García a un representante de Banderas de Liber que lo visitó en la Torre Ejecutiva para pedirle que aceptara, relataron fuentes del oficialismo.
El 20 de diciembre, partiendo de la base de que un escenario posible era que Martínez y Cosse fueran candidatos, Bergara se propuso una jugada innovadora. Después de conversar la idea en su círculo político más estrecho, llamó al director del Hospital Maciel, Álvaro Villar, su vecino en el barrio de Pocitos, y le propuso ser candidato.
Bergara basó esa iniciativa en la necesidad de contar con alguien independiente, que se ajustara al proyecto de renovación, y que además se concentrara en conducir la intendencia y no usar a esta como “trampolín” hacia la Torre Ejecutiva.
Tres días después, con los festejos de Navidad y el receso veraniego ya en el horizonte, Villar dio el sí. Bergara comenzó entonces una frenética ronda de llamadas para conseguir que el neurocirujano fuera candidato no solo de su sector y del Movimiento de Participación Popular (MPP), sino también de Progresistas.
La respuesta fue fría y el grupo de WhatsApp de los dirigentes de Progresistas enmudeció. Mariano Arana (Vertiente), Lustemberg (PAR) y García (Plataforma) solo se comprometieron a pensar la propuesta.
Sin esperar qué decidían los socios, un grupo de militantes de Ciudad Vieja comenzó a recoger firmas por Internet para llevar a Villar como candidato y entre Navidad y Reyes se produjo una serie de idas y venidas con la interna del Partido Socialista (PS) como convidado de piedra.
El 19 de diciembre, en un asado en la casa del secretario general, Gonzalo Civila, la cúpula del PS le había bajado el pulgar a su compañero de partido y decidió profundizar la alianza con los comunistas detrás de Carolina Cosse (Búsqueda N° 2053).
Unos días después, el doctor Villar hacía el primer gesto público al recibir las casi 3.000 firmas recogidas en pocos días y comunicar que aceptaba.
A pesar de la postura del PS, el nombre de Martínez comenzó a sonar cada vez con más fuerza, y en una reunión del “comando” de Progresistas, que sería la última, Joaquín Mateauda, a nombre del sector de Lustemberg, y Fernando Cáceres, por Plataforma, plantearon “barajar y dar de nuevo”, aunque para ese entonces el sector de Bergara ya estaba comprometido con Villar.
El año comenzó con cinco posibles candidatos frentistas: el jerarca del Ministerio del Interior Gustavo Leal, el subsecretario de Economía, Pablo Ferreri, Pereira, Cosse y Villar.
Consultado esta semana por Búsqueda, Bergara dijo que el objetivo de Progresistas, e incluso de juntar a otros sectores que comparten una misma sensibilidad (Nuevo Espacio y Asamblea Uruguay), “sigue intacto”.
Pero el 6 de enero, García había anunciado un cambio en su postura y dijo que competiría por la intendencia “ante el cambio de escenario provocado por la no presentación de Martínez y el apoyo de Bergara a Villar”.
Bergara, molesto, dijo a Búsqueda que elegir un candidato a la capital pensando en postulaciones para 2024 “es una falta de respeto a los frenteamplistas”.
Las declaraciones de García y otros dirigentes sobre la definición de la candidatura en Montevideo y la velocidad de Bergara instaló un mal clima y la coordinación con estos sectores —que finalmente optaron por Martínez— quedó totalmente desarticulada, explicaron fuentes de estos sectores.
Fernando López D’Alesandro, dirigente de Banderas de Liber, uno de los grupos que apoyan a Bergara, fue más frontal: declaró a Búsqueda que después de este proceso “Progresistas ya no existe” y que la verdadera renovación vendrá por la consolidación de Fuerza Renovadora.
En su opinión, la personalidad caracterizada por “una línea beoda” de Martínez “ha hecho un daño brutal al Frente Amplio”. Además, definió la situación actual como “un momento trágico”, más aún que la propia derrota electoral de noviembre, sobre todo “por lo patético del procedimiento”.
López D’Alesandro y otros consultados que pidieron quedar en el anónima opinan que detrás de la decisión de respaldar a Martínez está no solo la supervivencia de algunos sectores que votaron mal en octubre, sino directamente la puja por obtener cargos en la comuna capitalina una vez que finalice el tercer gobierno del FA.
“Todos no van a entrar en los despachos del Palacio Municipal”, ironizó uno de los informantes del propio FA.
La apuesta a Villar tiene la contra y a su vez ventaja de que es un candidato poco conocido, pero además proviene de una familia con fuerte tradición frenteamplista: su padre Hugo Villar fue el primer candidato a la IM en 1971 aunque luego tuvo fuertes diferencias con Seregni a raíz del voto en blanco en las elecciones internas de 1982.
Bergara, como su impulsor, tiene la chance de salir fortalecido igual que en junio pasado, cuando a pesar de que salió último en la interna se posicionó bien entre un sector de frenteamplistas muy molestos con el manejo de la situación de Sendic.
“Los temas de corrupción y ética los abordamos de forma tardía y dubitativa”, evaluó en el plenario de diciembre.
A su vez, el respaldo del MPP, la primera fuerza del FA, no es menor, aunque hasta ahora el sector no ha ganado ninguna elección en la cual no fuera Mujica como candidato.
El relevo generacional para 2024 que promueve el expresidente tiene al intendente de Canelones Yamandú Orsi y al propio Bergara como uno de sus pilares, sobre todo porque Mujica confía en la solidez, no tanto política todavía, sino a escala de la económica de su exministro y expresidente del BCU.
Para el entorno de Bergara, el hecho de que el líder de Fuerza Renovadora sea un interlocutor directo del MPP es un buen primer paso de cara a la construcción del sector.
Pero Bergara también tiene un delicado frente interno que atender. Aunque se presenta en público como una Fuerza Renovadora, no todos en las propias filas ven al sector ni tan fuerte ni tan renovador.
Los diferentes grupos y grupúsculos que se juntaron alrededor de Bergara presentaron tantas listas a diputados que dividieron fuerzas y al final solo una, la cuasi oficial de Marea y Alianza Progresista (1983738), logró colocar a Gustavo Olmos en la cámara baja.
La 2603, por ejemplo, llevó a Gonzalo Reboledo como cabeza de lista a Diputados y puso en tercer lugar al exministro de Transporte de Mujica, Enrique Pintado, amigo personal de Bergara y uno de sus operadores políticos.
El prosecretario de la Presidencia Juan Andrés Roballo encabezó su propia lista y ahora se ve en el dilema de respaldar a Villar mientras su partido, el PDC, decidió apostar a Martínez.
Durante el plenario del 5 de diciembre que se transmitió por Facebook, Bergara contó, sin decir que fue Mujica, que le habían comentado que iba creciendo bien, pero que le faltaba un número de lista unificadora como la 90, 609, 1001 y otras.
En la propia interna le reprochan a Bergara que no es un líder y que tiene poca escucha. “No sale a liderar y eso de la falta de una lista común es uno de los ejemplos porque fue advertido con tiempo”, explicó uno de los dirigentes del nuevo sector en formación.
Bergara, por su parte, opinó que se está en un proceso y que en estas elecciones de mayo se verán algunos cambios en ese sentido.
“No hay que buscar chivos expiatorios. Tenemos que ir organizándonos. Pudimos hacerlo mejor”, había dicho en diciembre.