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Proponen proyecto para regular ruidos molestos entre particulares
La Intendencia de Montevideo actúa ante denuncias contra locales comerciales; cuando se trata de mascotas o ruidos domiciliarios, la única vía es buscar la “mediación” de la Defensoría de Vecinos
La comuna prevé intensificar los controles a la contaminación sonora producida por vehículos y motos. Foto: Nicolás Garrido / Búsqueda
“Una ciudad viva implica entender que siempre vamos a vivir en una maraña de insatisfacción”, decía años atrás el entonces prosecretario de la Intendencia de Montevideo (IM) Christian di Candia, durante una entrevista con Búsqueda. El jerarca se refería a las intenciones de la comuna de regular la “nocturnidad”, es decir, la gestión de boliches, pubs y locales gastronómicos que durante la noche producen sonidos que irritan a los vecinos.
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Es que las denuncias por ruidos molestos son habituales en zonas como Parque Rodó y Cordón, donde en los últimos años se han concentrado la mayoría de los bares de la ciudad. Sin embargo, no siempre son los sonidos provocados por locales comerciales el principal problema, sino otros conflictos que se dan entre particulares, como, por ejemplo, mover los muebles a altas horas de la noche, llevar adelante obras en un domicilio a deshora o tener mascotas que ladran constantemente.
Hoy la IM “no interviene con respecto a este tipo de ruidos, sino que actúa cuando quienes generan las molestias son locales comerciales o industriales”, explicaron desde la Defensoría de Vecinas y Vecinos de Montevideo.
Como no hay normativa que regule los ruidos molestos entre particulares, cuando se dan este tipo de conflictos la única vía de acción posible es intentar una “mediación”, informó la Defensoría ante una consulta de Búsqueda. La mediación no tiene costo y consiste “en buscar la solución del problema por medio del diálogo” entre el denunciante y el denunciado. Sin embargo, se trata de una acción voluntaria, por lo que si la otra parte no quiere participar, “la Defensoría no puede obligarlo”.
Algunos ruidos molestos son gestionados por diferentes áreas de la comuna, dependiendo de su naturaleza. Por ejemplo, cuando los inconvenientes denunciados —ruidos, humo y olores— provienen de locales comerciales o industriales que afectan a las personas en sus residencias, son los inspectores del Servicio de Instalaciones Mecánicas y Eléctricas (que depende de Gestión Ambiental) los encargados de solucionar el desacuerdo. El problema es que esta opción no es inmediata, dado que los interesados deben presentar un formulario de forma presencial ante la IM o en los centros comunales zonales para coordinar previamente la visita. Además, tiene costo.
En tanto, los ruidos producidos por los escapes ruidosos de vehículos y motos o el volumen de la radio en el transporte colectivo son atendidos por el Departamento de Movilidad de la IM. Son los inspectores municipales quienes, mediante sonómetros, determinan si los decibeles sobrepasan el límite permitido, ya sea mediante denuncias o inspecciones de rutina. En esa línea, fuentes municipales señalaron a Búsqueda que desde la División Tránsito trabajan actualmente en un plan para intensificar este tipo de controles, de cara a la reactivación de la movilidad en Montevideo.
El Servicio de Convivencia Departamental también recibe denuncias y posee mayor capacidad de respuesta. Atiende los casos en los que “está clara la fuente sonora y se genera un ruido relativamente constante”, explicaron desde la IM. De todas maneras, no actúan ante denuncias entre vecinos (aunque en 2020 anunciaron que comenzarían a fiscalizar alarmas de vehículos, hogares y comercios que suenan ininterrumpidamente).
Ante este escenario, el edil del Partido Nacional, Diego Rodríguez, tiene previsto presentar un nuevo proyecto de ley a la Junta Departamental de Montevideo con el fin de regular la gestión de los ruidos molestos en la capital.
Según explicó a Búsqueda, la iniciativa surgió a partir de numerosos reclamos de vecinos en distintos municipios de la ciudad, que aseguraban no tener dónde acudir ante situaciones de ruidos molestos que necesitaban un accionar inmediato.
“Un vecino quiso denunciar a una cuerda de tambores; llamó a la IM y le indicaron que se comunicara con el 911. Y del 911 lo derivaron nuevamente con la intendencia. Con los ruidos molestos de boliches, lo mismo. También les pasó de llamar a la comuna, y que los inspectores quedaran en ir en la madrugada y nunca aparecieran”, señaló Rodríguez.
El problema es de larga data y ha generado dolores de cabeza a las últimas administraciones. Es el segundo tema de mayor preocupación para los vecinos, por detrás de la basura, de acuerdo al último anuario elaborado por la Defensoría de Vecinas y Vecinos.
En esa línea, el edil adelantó algunos de los puntos que estarán incluidos en el proyecto, que será presentado en la Junta a finales de agosto, cuando se termine de discutir el presupuesto.
La iniciativa propone “introducir una nueva categoría de ruido separadamente de las fuentes fijas, como fenómeno colectivo”, y redefinir el límite máximo individual y total. A su vez, plantea la necesidad de “adoptar procedimientos de medición de ruidos en condiciones reales y modificar el carácter punitivo de las normas, yendo hacia una función preventiva y educativa”. Para ello, propone incluir una capacitación sobre ruidos molestos y tenencia responsable de animales en los trámites para obtener las licencias de conducir, en obras y fábricas, así como en campañas publicitarias.
Por otro lado, propone “mejorar las sanciones para infractores que incluyan la aprobación de cursos o depósitos en garantía hasta que el problema sea resuelto”.
El proyecto plantea además educar acerca de los ruidos producidos por animales domésticos y las molestias a los vecinos, y multar a sus infractores “en combinación con la tenencia responsable de animales y las normas que la regulan”. Prevé abarcar asimismo la contaminación sonora generada por el tránsito.
Por último, propone crear un departamento especial de Ruidos Molestos y una Comisión de Control de Ruidos Molestos y Vibraciones “que efectúe recomendaciones y se encuentre en coordinación con el Poder Ejecutivo”.
“Esto permitiría darle una garantía al vecino que hoy no tiene, para que pueda denunciar realmente las 24 horas, cuando se den los ruidos molestos, y que la IM se haga cargo”, explicó Rodríguez. Es que para el edil, los métodos de control hoy “son un poco arcaicos”, por lo que es necesario “modernizar y profesionalizar el tema”.