En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, tu plan tendrá un precio promocional:
* Podés cancelar el plan en el momento que lo desees
¡Hola !
En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, por los próximos tres meses tu plan tendrá un precio promocional:
* Podés cancelar el plan en el momento que lo desees
¡Hola !
El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
Para su regreso, David Cronenberg se inspiró en sí mismo y tomó un título que ya había utializado: Crímenes del futuro. No pretendió revisitar su película de 1970, sobre un grupo de mujeres que sufren una dolencia extraña a causa de un cosmético, sino que la combinación de esas palabras todavía le resultaba atractiva. Es su título y, como tal, le pertenece. A sus 79 años, el director canadiense, uno de los referentes contemporáneos del terror, parece creer que no le debe explicaciones a nadie. Tiene razón.
¡Registrate gratis o inicia sesión!
Accedé a una selección de artículos gratuitos, alertas de noticias y boletines exclusivos de Búsqueda y Galería.
El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
Crímenes del futuro, la de 2022, imagina una sociedad que a primera vista no parece muy diferente a la nuestra. Aún hay leyes, aún hay arte y aún hay problemas. La contaminación abunda y la crisis climática es una realidad y no una pesadilla venidera. La humanidad se encuentra en pleno proceso de adaptación y entre sus reajustes más notorios el dolor está desapareciendo.
Los protagonistas son Saul Tenser y Caprice, una dupla de artistas performáticos de renombre interpretada por Viggo Mortensen, en su cuarta colaboración con Cronenberg, y Léa Seydoux. Su acto consiste en la extirpación, en vivo y ante la mirada de una platea de exclusivos invitados, de nuevos órganos que Saul es capaz de generar dentro de su cuerpo. El proceso, en el que Saul se mantiene consciente durante cada segundo del espectáculo, está cargado de erotismo. En este mundo, indoloro e incapaz de derrumbarse de una vez por todas, la cirugía es el nuevo sexo.
Mientras que Mortensen es exigido a construir un protagonista en plena decadencia física, Seydoux lo contrapone como la imagen de una hegemonía física apabullante cuya moral es puesta prueba cuando un personaje les ofrece renovar su acto mediante la utilización del cadáver de su hijo. Dentro de su interior se esconde un secreto capaz de destruir el concepto de lo que se entiende por humano. Por allí anda también, en un peculiar e inolvidable rol de reparto, Kristen Stewart, quien interpreta a una investigadora encargada de catalogar los órganos creados por Saul.
Adentrarse en la mente de Cronenberg a través de su cine suele abrir las puertas a más preguntas que el director y guionista pretende responder. Crímenes del futuro lo trae de regreso a interrogantes que les son familiares a él y a su público más fiel. Es una película conscientemente deforme, con inyecciones de romance, cuotas de cine de espionaje y una densidad burocrática kafkiana a lo largo del relato. Un experimento anclado en cuestionar la idea de la atracción y el impacto de lo que se considera abominable, capaz de encontrar emoción y hasta un par de risas en una serie de personajes tan peculiares como el futuro en el que habitan.
Que el protagonista sea un artista, uno provocativo y con una carrera construida bajo mentiras, no es accidental, ya que nos hace cuestionar la permanencia vigente de la cultura del espectáculo. Nos hace ir adentro, a un nivel visceral, para entender el peso vigente de lo corpóreo en un mundo cada vez menos físico. Puede resultar repugnante, sí, pero apartar la mirada nunca se vuelve una opción si se trata de Cronenberg. Bienvenido sea, una vez más, el maestro.