• Cotizaciones
    lunes 30 de marzo de 2026

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, tu plan tendrá un precio promocional:
    $ Al año*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, por los próximos tres meses tu plan tendrá un precio promocional:
    $ por 3 meses*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * A partir del cuarto mes por al mes. Podés cancelar el plan en el momento que lo desees
    stopper description + stopper description

    Tu aporte contribuye a la Búsqueda de la verdad

    Suscribite ahora y obtené acceso ilimitado a los contenidos de Búsqueda y Galería.

    Suscribite a Búsqueda
    DESDE

    UYU

    299

    /mes*

    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá

    Puede y debe mejorar

    Columnista de Búsqueda

    Nº 2225 - 18 al 24 de Mayo de 2023

    Arranqué la semana sin saber de qué escribir. ¿Tiene sentido sumarse al ruidaje que ya se generó con el asunto del agua? ¿Se puede decir algo que no haya sido dicho? ¿Algo que mire desde otro lado, algo que no sea simplemente apedreo y alarma social? Recuerdo la excelente nota que hace unos días escribió al respecto Leonardo Haberkorn y decido que no, que al menos desde la perspectiva de “la cofradía del santo reproche” no hay mucho más que se pueda decir. En su nota, Haberkorn hace un recorrido exhaustivo por todos los planteos, planes y proyectos frustrados en lo que refiere a gestión del agua a lo largo de los últimos 100 años y su conclusión es clara: en todo ese periodo y apelando a toda clase de argumentos coyunturales, los distintos gobiernos han invertido muchísimo menos de lo que haría falta para que la actual crisis no fuera tal.

    Pensé también en escribir sobre el conflicto del gremio del IAVA con las autoridades y ver si así me sumo a ese mundo adulto que viene señalando a un adolescente por ser… un adolescente. Como si el no saber, el creer que se sabe, el ser reduccionista y hasta simplificador no fuera parte central (¡y formativa!) de lo que es ser adolescente. Y decido que no, que no vale la pena entrar en eso o en si los gremios representan mucho o poco. O si todo este entuerto del salón gremial, rampas y directores suspendidos es parte de una dialéctica negativa mayor y previa.

    Cuando, parafraseando a Jorge Drexler, todavía sigo hermanado con la duda, me toca asistir al desayuno de Búsqueda en el que conversaron los expresidentes José Mujica y Julio María Sanguinetti. Y es ahí, en esa charla entre dos veteranos de 87 años cada uno, que aparece el hilo conductor necesario para intentar escribir desde otra perspectiva, una que no sea el simple “quítese usted que me toca a mí” o la descalificación de quien no coincide con nuestra perspectiva en los temas públicos. Porque los dos expresidentes, que por algo están juntos en esa charla, insisten en la necesidad de sostener los puntos de vista propios y de sacar adelante nuestras ideas, siempre dejando “un cabo” (la expresión naval es de Mujica) para negociar y conversar con el resto.

    Ambos tienen diferencias a la hora de interpretar la realidad, de proponer soluciones y no dejan de señalarlas. Pero lo hacen en el clima de concordia y sabiduría (algunos viejos logran llegar a sabios) que les da haber sido protagonistas de décadas de la vida política en el país y haber llegado al final de sus trayectorias con una mirada humanista y con una perspectiva amplia de la convivencia. Una que a veces parece faltar en los políticos más jóvenes. Ambos coinciden en señalar que la democracia, como todo proyecto humano, está plagado de problemas y de defectos. Pero que, de momento y hasta donde sabemos, es el mejor sistema que hemos encontrado para gestionar el necesario disenso que existe en sociedades complejas como las nuestras.

    Mujica es más crítico con el actual statu quo. No solo con el gobierno o con “el asunto este del agua de Montevideo”, como lo despacha al pasar. Es crítico también con la imposibilidad de lograr acuerdos que den garantías al país en el mediano y largo plazo. Se trata, dice Mujica, de asuntos que trascienden y mucho el arco de trabajo de un solo gobierno. Y, esto es importante, que el país carece de un ámbito real en donde esa charla entre distintos se pueda llevar a cabo de manera que resulte productiva para el colectivo.

    Sanguinetti, más sistémico, dice que ese espacio sí existe y, aunque no da más detalles, supongo que se refiere al Parlamento. Sanguinetti, como hombre de partido que es, le tiene fe al sistema tal cual es, si bien coincide en que a veces ese sistema peca de ser corto de miras y tiene aristas muy mejorables. En ese sentido, el dos veces presidente señala como un problema de América Latina la “tentación refundacional”, la idea de que el país comienza cuando se inicia un nuevo gobierno. El “adanismo”, recuerda, es un problema cuando se pierde el “horizonte fundamental” que nos da sentido como sociedad, como proyecto conjunto, como comunidad política y geográfica.

    En una de sus intervenciones, Mujica retoma algo que había dicho Sanguinetti sobre lo distinto que resulta Uruguay en una región polarizada. Mujica coincide en ese diferencial, pero agrega que “puede y debe mejorar”. Y de inmediato lo conecta con el problema del futuro: se avecinan sociedades más conflictivas y cada vez surgen más poderes que limitan la capacidad de intervención de los Estados nacionales. Cada vez más se agranda la brecha entre destrezas y valores, dice Mujica. Yo creo que, además, cada vez se agranda más la brecha entre quienes logran ingresar al sistema y quienes quedan fuera, casi al nacer.

    Y eso me deja pensando: ¿cómo fue posible tanta desidia a lo largo de décadas en lo que asegurar el suministro de agua se refiere? O ¿cómo es que nos concentramos en un solo estudiante de un solo gremio de un solo liceo, cuando sabemos que más de la mitad del total de estudiantes no va a terminar el bachillerato y, de hecho, va a quedar colgada de un pincel en lo laboral el resto de su vida? Especialmente en un contexto en el cual la pandemia ya arrimó el futuro al presente y decenas de miles de empleos mal pagos simplemente ya no existen. Empleos que son los únicos a los que puede aspirar ese 80% de estudiantes pobres que no terminan el ciclo. Respuesta: con poca o nula visión del largo plazo.

    Por supuesto, y como dejó en evidencia la charla de los dos expresidentes, se pueden sostener puntos de vista distintos y aun así pensar acuerdos con base en ese “horizonte fundamental” que mencionaba Sanguinetti. El problema es que esos acuerdos muchas veces implican la posibilidad de perder votos en el corto plazo, sobre todo cuando la ciudadanía no logra percibir las ventajas (porque nadie se las explica) de esas políticas de largo aliento. El caso del agua resulta paradigmático: es simplemente imposible tener dos políticas de gestión del agua o de construcción de las infraestructuras. Un acuerdo de mínimos en ese sentido nos habría ahorrado el mal trago de agua salada que estamos tomando estos días.

    Ese es el problema de las políticas de Estado de facto, que no existen en todas las áreas en las que conviene tenerlas ni ocurren de manera acordada. ¿Que con la forestación salió todo bien? Sí, pero esencialmente se siguió por ahí porque funcionó, no porque existiera una planificación previa más o menos consensuada. Peor ha ido con los distintos intentos de reforma de la educación: los intereses sectoriales terminan desplazando el sujeto de la charla y entonces ocho de cada 10 de los estudiantes más pobres siguen sin egresar del liceo. Ni política de Estado ni política de gobierno, nada.

    Uruguay viene demostrando ser un país medianamente viable y a veces hasta competente, especialmente si se lo compara con su contexto regional. Pero si no quiere perder el tren del futuro y dejar cada vez más gente durmiendo en la vereda, puede y debe mejorar. Y para mejorar hay que tener un plan a futuro. Si esto lo entienden los viejos, más lo deberían entender los jóvenes.

    // Leer el objeto desde localStorage