En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, tu plan tendrá un precio promocional:
* Podés cancelar el plan en el momento que lo desees
¡Hola !
En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, por los próximos tres meses tu plan tendrá un precio promocional:
* Podés cancelar el plan en el momento que lo desees
¡Hola !
El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
Hace exactamente un año, el periodista español E. J. Rodríguez se preguntaba y se contestaba “¿puede Nadal volver a ganar un grande? Imposible no es. Ahora bien, ¿apostamos a que lo hará? Yo no iría tan rápido”. En esa misma nota recordaba también que Roger Federer, probablemente el mejor jugador de la historia de la ATP, no había ganado ningún torneo importante en los últimos cuatro años, si bien había llegado a tres finales y cinco semifinales. Para Rodríguez, lo de Federer sonaba “a decadencia irrecuperable”.
¡Registrate gratis o inicia sesión!
Accedé a una selección de artículos gratuitos, alertas de noticias y boletines exclusivos de Búsqueda y Galería.
El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
La nota del periodista español era sólida, recorría de manera documentada la trayectoria de todos los grandes campeones del tenis en el período ATP, para concluir que, con la excepción de André Agassi, ningún campeón había podido sostener su liderazgo durante más de diez años y que, una vez comenzada su natural decadencia, era prácticamente imposible que ocuparan nuevamente posiciones relevantes en el tenis. El consenso general en la prensa deportiva española e internacional hace un año era que ambos jugadores ya habían pasado su mejor momento y que se avecinaba un recambio generacional.
En este momento, Rafael Nadal es el número uno del circuito y Federer el número dos. Entre los primeros 40 jugadores del mundo, más de la mitad está por encima de los 30 años y son seis los veteranos dentro del top ten. Tal como apunta el periodista argentino Guillermo Ortiz, “el tenis masculino ha retrocedido diez años en el tiempo y el dominio de Federer y Nadal vuelve a ser absoluto”. ¿Qué ocurrió en este año para que incluso artículos tan sólidos y bien documentados como el que se cita al comienzo fallaran en su pronóstico?
Una posible explicación la aportaba en una reciente entrevista Toni Nadal, tío y entrenador de Rafa: “Evidentemente, ahora el cuidado del deportista es superior. Además, los mayores tienen más conocimientos y a los jóvenes les cuesta más que antes. Tienen todo a su alcance, pero al tenerlo todo más fácil aprietan menos”. Según el tenista español David Ferrer, de 35 años y actual número 25 en el ranking ATP, “hoy día, el jugador es más profesional, hay más cultura de fisioterapia y nutrición, y creo que todo eso ha influido. Los veteranos aguantamos más y los jóvenes entran más tarde en el top 100”.
Sin embargo, pareciera que los casos de Nadal y Federer reúnen ciertas particularidades. Ambos han prolongado su estancia en la cumbre más que el promedio de sus pares y no parecen tener ganas de bajarse de ella. Si bien el uso intensivo de las nuevas tecnologías aplicadas al deporte puede ayudar a explicar al menos en parte su éxito y su permanencia, es probable que sean otros los factores que aporten el grueso de la explicación.
En el caso de Nadal, por ejemplo, a través del uso de los datos informáticos su equipo pudo detectar hace tiempo que su derecha, probablemente su mejor tiro, empezaba a flojear. El golpeo del tenista de Manacor, que ya tiene 31 años, perdía fuerza a medida que pasaban los torneos. La opción fue en un comienzo cambiar el encordado de la raqueta, pero esto no dio resultado. La alternativa entonces fue aumentar el peso del marco de la raqueta, usando para ello cintas adhesivas de plomo aplicadas en la cabeza de la misma. Si bien al principio a Nadal le costó controlar sus tiros, con el tiempo fue logrando mejorarlos y recuperar la fuerza que parecía perdida. Y sin embargo, estos cambios y estas tecnologías están al alcance de cualquier tenista de elite pero solo Nadal es el número uno.
Quizá algo tenga que ver su capacidad de sacar lo mejor de sí mismo, incluso cuando su propio juego no lo ayuda. No son pocas las ocasiones en que Toni Nadal ha dicho que “Rafael probablemente es el jugador que más partidos gana jugando mal”, señalando que “hay que aceptar las cosas como vienen. Aceptar las cosas buenas de la vida lo sabe hacer el más tonto. Hay que saber aceptar las cosas difíciles. En los buenos momentos incluso yo soy muy bueno, pero en los malos momentos es donde se ve la capacidad del jugador”. Las mejoras técnicas y tecnologías encuentran su sentido y desarrollan todo su potencial cuando un jugador es capaz de sacar ese plus que no todos los deportistas, ni siquiera todos los de elite, tienen. Dicho esto, a esta altura de su trayectoria, sería mezquino creer que el único mérito de Nadal es su terquedad anímica y no su inmensa calidad. Porque tercos e intensos hay muchos pero Nadal uno solo.
El caso de Federer, quizá por su pulcro y estilizado juego, no despierta tantos detractores como los que ha despertado Nadal a lo largo de su carrera. Más bien al contrario, el consenso sobre su calidad única crece a medida que pasan los años. Claro que hay voces disidentes, como la de André Agassi, quien considera que no es Federer sino Nadal el mejor jugador de la historia: “En su mejor superficie, la hierba, Federer ha ganado ocho Grand Slams. Nadal, en tierra batida, tiene diez. ¡Y todo eso durante el reinado de Federer! Todo el mundo debería pensar sobre esto antes de decir que Federer es el más grande de la historia, para mí lo es Rafa”.
El suizo, que se marcó un gran regreso tras lesiones y dolores de espalda a lo largo de todo el arranque de temporada, ha descartado prácticamente la posibilidad de superar a Nadal en esta temporada. “El número uno se ha convertido en algo secundario para mí puesto que Rafa se ha distanciado mucho. Me concentraré en mí y jugaré solo cuando esté listo”, dijo.
Federer es reconocido tanto por su elegancia como por su capacidad de aunar potencia, concentración y resistencia, factores que combinados suponen un escollo muchas veces insuperable para jugadores más jóvenes que por lo general no cuentan con un adecuado balance entre estas distintas zonas del juego. En el caso de Federer se suma además la capacidad de saber elegir con un alto grado de precisión, resultado también de su experiencia, qué golpes y qué estrategias convienen a cada momento de su juego. Con un repertorio tan amplio como el suyo, aun a los 35 años el suizo resulta prácticamente imbatible.
Obviamente, no es menor que sus más cercanos contendientes, Djokovic y Murray, se hayan lesionado, el serbio en el codo derecho y el escocés en la cadera, siendo ambos baja para el resto de la temporada. Tampoco que la progresión de los más jóvenes sea más lenta de lo previsto. Lo cierto es que la resiliencia que muestran Nadal y Federer parece volverlos inagotables. Lo que no deja de ser una suerte para todos los fans del tenis.