• Cotizaciones
    martes 14 de julio de 2026

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, tu plan tendrá un precio promocional:
    $ Al año*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, por los próximos tres meses tu plan tendrá un precio promocional:
    $ por 3 meses*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * A partir del cuarto mes por al mes. Podés cancelar el plan en el momento que lo desees
    stopper description + stopper description

    Tu aporte contribuye a la Búsqueda de la verdad

    Suscribite ahora y obtené acceso ilimitado a los contenidos de Búsqueda y Galería.

    Suscribite a Búsqueda
    DESDE

    UYU

    299

    /mes*

    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá

    Ramón Díaz

    Sr. Director:

    El fallecimiento del Dr. Ramón Díaz ha provocado la publicación de muy sinceros elogios de su persona, trayectoria y obras por parte de quienes fueron sus amigos, colegas y alumnos.

    Yo tuve la oportunidad de conversar con él en reuniones sociales, ya que era bastante amigo de mi marido. Compartían la admiración por Inglaterra y al Dr. Díaz le interesaban los temas de aviación.

    Conocía su trayectoria personal y ahora siento que ese intelectual de gran valor que se nos fue, marca una vez más el empobrecimiento de todos los uruguayos, que supimos apreciar su contribución al pensamiento nacional en Búsqueda, desde los tiempos en que era una revista mensual hasta el semanario testigo de nuestra época, que es ahora, donde se prosigue librando su batalla por nuestras libertades.

    Por desempeñar la presidencia del Banco Central dejó la dirección de Búsqueda en 1990, si bien nunca se alejó completamente de ella, y hay mérito suyo en que los siguientes directores y colaboradores sean excelentes, y el Semanario haya conservado su objetividad y logrado la admiración y el interés aun de quienes discrepan con sus contenidos. Discrepancias para las cuales se han abierto con generosidad las páginas de cartas de los lectores.

    El Dr. Díaz es ahora el último desaparecido de la generación trascendental que, por el inevitable paso del tiempo, seguirá disminuyendo en el Uruguay, circunstancia que a todos nos empobrece, justamente cuando tan necesarios son.

    Son tiempos de una gravedad como es difícil recordar, si no nos remontamos al período de facto y a la desatinada guerrilla que le precedió.

    Más que la salud, más que la “seguridad”, más que los desastres de Pluna y Ancap, sin olvidar la regasificadora abandonada por inútil, más que los corredores Garzón, más que la mugre de Montevideo, con ser todo esto preocupante, debe alarmarnos la educación en caída libre que un día sí, y otro también, apreciamos en nuestra enseñanza.

    La huelga como constante recurso, las exigencia sin control, los “pases sociales”, las evaluaciones con resultados pésimos, los programas envejecidos, el lenguaje prostibulario de quienes no respetan cargos ni responsabilidades, es parte de lo que se debería comenzar a resolver con urgencia. No debemos aceptarlo mansamente, no debemos acostumbrarnos, sí deberíamos luchar día a día contra la ola de mediocridad que nos envuelve. De habérselo permitido la enfermedad y la muerte, lo estaría haciendo el Dr. Ramón Díaz.

    Ahora son los responsables de las instituciones de enseñanza terciaria quienes denuncian que les llegan bachilleres que son incapaces de entender un texto, más incapaces todavía de escribirlos en forma coherente y carecen de conocimientos ortográficos, matemáticos y lo que sea, que razonablemente debían haber aprendido en los 12 años previos a la Facultad.

    La mayor preocupación la sufren los padres y los abuelos, que conocieron otro Uruguay, del que podían sentirse orgullosos, otro Uruguay donde la enseñanza pública formaba seres capaces de enriquecer la sociedad y producía a quienes por su excelencia eran admirados y servían como ejemplo.

    ¿Tendremos que resignarnos a intelectuales paniaguados, a analfabetos funcionales, a egresados de oscuras universidades de países remotos, a licenciados que no lo son y a sociólogos que quedan por el camino?

    Sin duda es por eso que sentimos doblemente su lamentable pérdida. Como sentimos y sentiremos todas las que involucren a las personas sabias y honestas, que hicieron un país que ahora se nos va de las manos. El mejor homenaje que se le puede hacer a esa generación que hizo un Uruguay que ahora añoramos, es tratar de mantener sus valores y sanar las cotidianas heridas que le causan los mediocres que se satisfacen con la situación actual.

    Anamaría Balparda