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El interés que acapara el Masters de Augusta en el mundo del golf es tal que los 18 hoyos de la cancha parecen pocos. El flamante campeón, Jon Rahm, dijo en conferencia de prensa que, cuando la competencia ya estaba terminando, todavía lo acompañaba la sensación de que le “faltaban algunos hoyos” más para lograr el título. No era el único. Nadie en el Augusta National Golf Club quería que la fiesta terminara.
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Desde su edición inaugural disputada en abril de 1934, el Masters de Augusta construyó su leyenda a partir de tradiciones y costumbres y —por supuesto— de la participación de los mejores golfistas. Es un campeonato donde convive el pasado, reverenciado y revivido a cada instante, con el presente y el futuro, encarnados en las grandes figuras del deporte. A través de su larga y rica historia de casi nueve décadas, solo interrumpida entre los años 1944 y 1946 a causa de la II Guerra Mundial, se ha convertido en el certamen que todo golfista quiere jugar y ganar.
En 1932, al abrir sus puertas por primera vez, Bobby Jones y Clifford Roberts —los fundadores del Augusta National Golf Club— solicitaron a la United States Golf Association (USGA) ser sede del US Open, petición que fue rechazada por la entidad rectora. Ante la negativa, Jones y Roberts decidieron crear un campeonato de golf propio. La historia del Masters de Augusta es así de simple.
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Más allá de la disputa del campeonato, la semana del Masters es especial para el mundo del golf por los anuncios que se suelen realizar durante esos días. Algunas de las decisiones que se comunican en el Augusta National Golf Club tienen una relevancia similar a las que toman la United States Golf Association (USGA) o el propio Royal & Ancient.
En esta oportunidad, el chairman de Augusta, Fred Ridley, anunció en la conferencia de prensa que realiza el club por única vez en el año la disputa del III Women’s Amateur Latin America (WALA) en el Pilar Golf Club de Buenos Aires (Argentina). Se jugará del 16 al 19 de noviembre sobre 72 hoyos con la participación de las primeras 60 jugadoras del World Amateur Golf Ranking con el gran incentivo para la ganadora, que recibirá una invitación para participar en forma directa en tres Majors del circuito profesional: AIG Women’s Open, The Chevron Championship y en el Amundi Evian Championship.
El torneo Augusta National Women’s Amateur que se juega en la semana previa al Masters sobre 54 hoyos, tuvo en esta edición como campeona a la estadounidense Rose Chang, número uno del ranking mundial amateur femenino.
La grieta
El enfrentamiento entre el PGA Tour y el circuito saudí LIV Series, creado hace 18 meses, tuvo en el Masters de Augusta un nuevo capítulo. La decisión de las autoridades del Masters de extender la invitación correspondiente a varios golfistas del LIV para jugar en el primer Major del año fue una de las decisiones más polémicas del año y, una vez más, demostró la gran influencia que tiene este club en el mundo del golf.
Ahora tanto el US Open como el British Open anunciaron que permitirán que los jugadores del circuito saudí formen parte de estos Majors. Todavía no se pronunciaron los organizadores del PGA Championship.
En Augusta, varios jugadores del LIV jugaron con gorros y remeras identificatorios. Esto no fue bien recibido por las autoridades del Masters.
La tensión también se trasladó a la cena de los campeones, una tradición que se remonta a 1952, cuando las autoridades del Augusta National Golf Club decidieron organizar el martes previo al comienzo del certamen una cena que reúna a los pasados campeones. En esta edición hubo una clara separación entre jugadores de ambos circuitos.
Más allá de estos episodios, el torneo se desarrolló de forma normal. Los números muestran que tres jugadores del LIV terminaron entre los cinco primeros con una actuación descollante de Phil Mickelson, que a sus 52 años logró un recorrido de 65 golpes en la ronda final, para finalizar en segundo lugar.
Unos días después del campeonato, Mickelson dio a conocer su malestar con la cadena televisiva CBS, dueña de los derechos del Masters, ya que a su entender no fue televisado en buena parte de esa vuelta definitoria.
La confrontación, que ya lleva casi dos años con comunicados cruzados y juicios, tendrá otro álgido en 2024, cuando los puntos del ranking mundial dejen de valer, por lo cual estos jugadores del LIV no tendrán posición en el escalafón.
El saco verde
La historia indica que Bobby Jones fue quien impuso esa tradición luego de jugar un torneo en el Royal Liverpool Golf Club de Londres, donde vio que los directivos del club usaban un mismo saco. Finalmente, en 1937, los socios del Augusta National comenzaron a usar un saco verde dentro de las instalaciones del club para hacer notar su condición de asociados. Más tarde, en 1949, Sam Snead fue el primer ganador del torneo en recibir la chaqueta verde, tradición que marca que el campeón saliente es quien le coloca el saco al nuevo ganador.
A modo de anécdota, el saco verde que recibió Bobby Jones tras su victoria en 1937 fue subastado en el año 2011 por US$ 311.000. A partir de ese momento las autoridades del Augusta National Golf Club colocaron una cláusula donde se prohíbe al campeón la reventa del saco.