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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáHe leído con atención el remitido de “Disidentes Colorados” publicado en el último número del semanario.
Soy blanco por tradición y por convicción, lo que no me impide considerar y respetar a los colorados y a su partido. Creo que ya están superadas las ideas y los principios que enfrentaron hasta la sangre a los partidos tradicionales. El tiempo ha pasado y hecho su obra uniendo a los uruguayos colorados y blancos, no solo en sus ideas políticas básicas sino también en sus relaciones sociales y familiares. Ya hemos aprendido a respetar las tradiciones y las ideas políticas propias de modo tal que en la familia uruguaya la opinión política de cada uno no es motivo de rupturas. Esto es común a miles de familias uruguayas de todas las clases sociales. Al fin y al cabo cada cual puede interpretar y entender los hechos históricos, que deben relatarse con rigurosa veracidad, a su manera.
Lo cierto es que finalmente entre los dos partidos hicieron la patria que tenemos.
Enfrentando la realidad política actual no se pueden cambiar las cosas recordando los avances sociales que logró don José Batlle y Ordóñez ni la justicia electoral por la que luchó Aparicio Saravia. Son hechos que pertenecen al pasado y ya conquistados.
Hoy lo que importa es hacer comprender a las mayorías del pueblo uruguayo que debe cuidar los valores de la institucionalidad republicana democrática, llevando al gobierno a hombres y mujeres probos, responsables y capaces de modificar la situación dañada que hoy vivimos en materia de enseñanza, seguridad, equilibrio social e independencia de los poderes. Un parlamento que no cumpla mandados, que discuta libremente y concientemente los asuntos que le competen, un ejecutivo que no se extralimite y una justicia mejor y más ágil y, a la vez, en todo se rechace a quienes se manifiestan desvergonzadamente a favor de tiranos tales como los Castro o Maduro e intentan enseñar nuestra historia patria de manera sesgada.
¿Qué diferencia hay en los puntos fundamentales entre el pueblo blanco y el pueblo colorado? Las puede haber en otras cosas que hacen a un buen gobierno pero no en las que son fundamentales.
Además la Concertación no significa la pérdida de la identidad. ¿Al fin y al cabo el Frente Amplio no es una concertación y dentro del Frente no están los comunistas, los socialistas, los tupamaros y otros difíciles de identificar? ¿Esos grupos han perdido su identidad?
¿Por qué no aprender del ejemplo que es el Frente Amplio en este sentido y que lo ha llevado al éxito electoral?
No me parece de políticos hábiles ni actualizados oponerse a la Concertación, parece que proviene de gente aferrada a situaciones pasadas, a resentimientos internos o a intereses particulares y menores.
Estamos los viejos en años y otros de mente envejecida, que no aprenden ni a los porrazos.
Jorge L. Otero