Ruego a Ud. Publicar la siguiente respuesta al señor senador Carlos Gamou.
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáAlejandro Sciarra Marguery
“La verdad, me produce repugnancia. Y todavía tenemos en Uruguay, pese a toda la igualdad que hemos generado en este país, la guarangada de los dos países: los de sangre un poquito azul o que se creen de un poquito azul, que a nivel internacional son unos pichis, y los de sangre y hueso que somos nosotros” (Senador Carlos Gamou).
Señor senador Carlos Gamou,
Con el respeto que me merece su investidura, me dirijo a usted para expresarle mi perplejidad ante sus expresiones realizadas en virtud de los hechos ocurridos en el Estadio Charrúa durante un partido de rugby entre el Carrasco Polo Club y el Old Christian’s Club.
Comenzaré acordando con usted en que el hecho fue repugnante. Debemos mostrar nuestro más profundo rechazo hacia estas manifestaciones a las que lamentablemente nuestra sociedad se está acostumbrando.
El Carrasco Polo Club se disculpó públicamente y aparentemente este hecho habrá servido de alerta al cuidado de los valores de este noble deporte en donde siempre se pregonó el respeto y la caballerosidad dentro y fuera de la cancha.
Pero me produce un profundo dolor el palpable odio de clases manifestado en sus palabras. Los calificativos no hacen más que acrecentar un injustificado “divisionismo” que se ha venido instalando en nuestra querida patria.
Me duele que senadores de la República crean aún en la existencia de “dos países” dentro de nuestro Uruguay; uno bueno y otro malo, uno de “pichis” y uno de seres de “sangre y hueso”; uno de “nenitos bien” y otro ¿de qué? Señor senador. Antes que nada debo pedirle nos se deje engañar por el nombre, Carrasco Polo Club. En dicha institución podrá encontrar “nenitos bien” (como usted les dice), y también encontrará personas muy humildes, laburadoras, gente educada en valores y a la que no le caben sus generalizaciones. Algunos de ellos viven “en la zona más acomodada de Montevideo” (como usted dice), pero otros no. Otros viajan de muy lejos a diario para entrenarse y perfeccionarse en ese deporte que salva vidas y valores humanos.
¿Qué quiso decir con: “Yo jamás vi en un partido de rugby que los niños bien, tanto del Old Christians como del Carrasco Polo, hicieran alguna manifestación en un partido de rugby sobre el asesino serial Pablo Goncálvez, que era habitué de esos ambientes”?
Si se trató de un chiste o de una ironía, me parece absolutamente fuera de lugar, de mal gusto. Y me pregunto, si se habrá acercado alguna vez a una cancha de rugby. Si se ha parado alguna vez al costado de una cancha para escuchar, para ver, para sentir un ambiente del que bueno sería que nuestra política se contagie.
Ahora; si su intención era simplemente lograr que la sociedad asociara a Pablo Goncálvez con el ambiente del rugby, o con un barrio, o con un sector de la sociedad, entonces lo encuentro reprobable y violento.
Es usted un senador de la República. Poseedor por mandato social de una investidura cargada de honorabilidad y respeto. Sus manifestaciones resonaron en todos los periódicos y seguramente hayan sido tomadas por algunos como verdades reveladas.
Debe usted, así como todos los senadores, diputados y autoridades que representan a la población, dirigirse a ella con palabras de respeto, con palabras de unión, con palabras de paz. Y cuando un individuo de nuestra machacada sociedad cae en la ordinariez, en la “guarangada”, en la violencia pura y simple, debemos tener el temple necesario para que nuestras palabras no emanen cargadas de resentimiento y odio clasista. Y en caso de que así se nos “escape”, sepamos pedir las debidas disculpas, para educar así, también en el perdón.
Atentamente,
Alejandro Sciarra Marguery