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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáTabaré Vázquez: ¿a quién pondría usted de ministro del Interior en lugar del ministro Bonomi? Si Ud. no sabe de otro candidato y/o no tiene a otro candidato que no sea Bonomi para poner como ministro del Interior, no está en condiciones de ser candidato a la Presidencia de la República, ya que el ministro del Interior es el ministro político del presidente o sea su mano derecha.
Yo, un simple ciudadano de a pie, le puedo refrescar algo que Ud. sabe muy bien: ¿dónde estaría Bonomi hoy en Rusia? Dr. Tabaré Vázquez, yo le puedo asegurar que si el Sr. Bonomi fuera ministro en Rusia, ya estaba confinado en Siberia, de por vida, condenado a trabajos forzados por inepto y por abandonar la seguridad de la población y dejarla en manos de los delincuentes a los que en Rusia, en Cuba o en China, no les dan opciones: simplemente los matan con un balazo en la frente.
Yo, un simple ciudadano de a pie, le puedo decir a Ud., Dr. Tabaré Vázquez, quién no puede ocupar el cargo de ministro del Interior.
No puede ocupar el cargo quien haya asesinado a policías y más por la espalda.
No puede ocupar el cargo quien haya atentado contra las instituciones, la Constitución, participado en secuestros, asesinatos, robos, “expropiaciones”, en su calidad de terrorista.
No puede ocupar el cargo quien le falte el respeto a la institución policial y no la considere.
No puede ocupar el cargo quien esté atemorizado, se esconda tras su seguridad y tiemble si no viaja en autos blindados.
No puede ocupar el cargo quien se burle de los reclamos de la ciudadanía, cuando reclama por su primer derecho humano que es el “derecho a la vida”.
No puede ocupar el cargo quien manifiesta ante un asesinato que el homicidio en Géant fue “como tantos otros” e impactó porque la oposición “hace campaña”.
No puede ocupar el cargo quien perversamente declara sonriendo que “ha habido varios homicidios de este tipo, pasaron y ni la prensa ni los políticos los tomaron, pero ahora sirve porque estamos en época electoral. (…) Este homicidio no es cualitativamente diferente a otros; fue un robo entregado, como tantos otros”.
No pueden ocupar el cargo irresponsables demagogos, responsables intelectuales del delito desmadrado, del tráfico y consumo de drogas, de los muertos y heridos de cada día.
No puede ocupar el cargo quien en los 60 y 70 mataba a los que no compartían ni estaban vinculados con las ideas terroristas que nos querían imponer y pueda aplicar ahora esa misma teoría para explicar los crímenes que se dan a diario.
De paso, Dr. Vázquez, le dejo alguna de mis reflexiones.
De la mano de los campeones de los derechos y el proteccionismo, se ha perdido todo respeto por los derechos ajenos, vida, integridad y propiedad, por el trastrocamiento de los valores, el abolicionismo penal, la impunidad y las teorías de los psicópatas sociales, que justifican todo a partir de la pobreza, la exclusión y la falta de educación.
Paradójicamente, la indisciplina y el libertinaje de ejercer derechos gratuitos sin obligaciones fomentados en las escuelas han implantado el delito y la violencia entre los que “se educan” en las mismas, que están resultando peores que los “no educados”.
La respuesta de una dirigencia estéril preanuncia males mayores que los que pretenden resolver. Una cárcel de unos cientos de plazas, dirigida a “resocializar” delincuentes, no alcanza para alojar a los detenidos de una semana. Luego comenzará, nuevamente, el cuento conocido de la superpoblación y las libertades condicionales, con o sin pulseritas satelitales.
Ocúpense de no permitir el ingreso de drogas y armas en las cárceles o que desde ellas se hable con móviles con más comodidad que desde la propia casa. Si la seguridad ciudadana está en crisis, la primera medida urgente es reprimir y aislar a los delincuentes y violentos. La “resocialización” es cuestión posterior, de muy largo plazo y resultados inciertos, desde las experiencias en los sótanos de la KGB en Lubyanka o los campos de Siberia.
Con ese argumento se justifican hoy reducciones de penas, libertades por buena conducta y salidas para trabajar. Si la sanción es la pérdida de la libertad y los derechos civiles, suspenderla condicionalmente con cualquier excusa es el principio de la impunidad.
Se ha instalado el sofisma de que las cárceles no son para castigo de los condenados y es cierto, no corresponde el maltrato; las cárceles son para hacer posible la sanción penal de la pérdida de la libertad.
Quizás una sutileza semántica o bizantinismo puro, entre pena, sanción y castigo, que nadie confunde, pero se interpreta siempre como que no corresponde, en beneficio del culpable. Partiendo de principios errados será difícil alcanzar la meta propuesta.
De allí que el ministro del Interior y su viceministro son unos irresponsables demagogos y son los responsables intelectuales del delito desmadrado, del tráfico y consumo de drogas, de los muertos y heridos de cada día.
En fin, de todos aquellos que sin haber hecho nada condenable no pueden vivir, trabajar, educar a sus hijos u ocuparse de sus familias.
Cuando les llegue la hora de rendir cuentas, ¿apelarán a la ignorada obediencia debida o seguirán escupiendo al cielo?
Jorge Azar Gómez
Ex representante de Uruguay ante ONU