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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáAlicia en el país de los serviles progresos. La bonanza económica fue para pocos que concentraron riqueza y poder. En la década pasada no hubo redistribución de riqueza, convivencia pacífica, ni bienestar social y como consecuencia soportamos desigualdades que alcanzan límites extremos. No hicieron obras de infraestructura social. No construyeron ni una sola escuela y a muchas ni las acondicionaron. Ingresaron al país importantes recursos que malgastaron en inversiones públicas que fueron todas a pérdida. FONASA, Pluna, Ancap, Casinos, regasificadora, préstamos del BROU a Fripur y aval al caballero de la derecha, con el beneplácito de los señores de la izquierda que volaban. Son estos algunos de los más elocuentes casos, entre muchos, de una mala gestión.
Tenemos una educación carenciada, una asistencia sanitaria desigual, insolidaria e inaccesible y faltan viviendas. Los salarios son muy reducidos para la mayoría de los trabajadores y las jubilaciones son de hambre para el 86% de los jubilados (700.000 jubilados) que perciben la mitad de los ya magros salarios. Dan tablets e impondrán el invento de los cuidados, para que todos seamos dependientes a perpetuidad. Impondrán más impuestos solidarios, pero brindarán servicios sociales domésticos, no a todos los carenciados que son un país, sino a los que el MIDES considere.
El país es más pobre y dependiente, tanto en lo económico como en lo social. La deuda pública supera los 50.000 millones de dólares. El presupuesto quinquenal determina como prioridad el pago de los intereses en primer lugar y lo que resta de esos recursos se asignarán para educación, salud, previsión social y ahora además impondrán el Sistema de Cuidados que dependerá del MIDES.
Antes lo hicieron con el FONASA y todo fue imposición y no hubo libre albedrío. Ahora será igual y no existirá ni articulación ni diálogo y será como siempre, retórica. Las manos de yeso se levantarán y no se detendrán en seguir brindando tantos servicios sociales que alcanza estos límites. Solo existirá un monólogo con la cúpula de PIT-CNT y la ONAJPU (el PIT de los jubilados) que todo lo aprobarán con el autobombo del MIDES.
Las autoridades cobran altas retribuciones y adicionales que los distancian cada vez más de los salarios y jubilaciones mínimas. Los contribuyentes que en su inmensa mayoría son trabajadores, jubilados y empresarios pagan sus gastos personales y sus impuestos y además pagan diarios, celulares y viajes al exterior de sus mandatarios, que son acompañados también por la cúpula sindical, murgas y conjuntos lubolos. Los adicionales de los parlamentarios que votan estas leyes y sus gastos de secretaría superan ampliamente los magros salarios de la ciudadanía, pero a los docentes no les dan aumentos ni escuelas, pero les impondrán sirvientes para que continúen las dependencias por 50 años más.
El gobierno pide moderación y austeridad al pueblo, pero aumenta impuestos, peajes, combustibles, reimplanta el IVA en pollos, cerdo y cordero, y todo sube (dólar, y artículos importados). Los sueldos carenciados y las jubilaciones de hambre impiden cubrir gastos de manutención en un país que tiene los precios más caros del mundo, sobre todo en alimentos (verduras, frutas, y carnes).
¿Este programa cuida a los ciudadanos o a las butacas palaciegas? Las autoridades de gobierno antes eran neoliberales, oligarcas y déspotas. Ahora son progresistas, transparentes y dialoguistas, pero las desigualdades permanecen y fue todo un verso.
De tan sociales que son, las autoridades asignarán en el próximo presupuesto quinquenal el 16% del dinero de todos los uruguayos al Ministerio de Desarrollo Social (MIDES). La ciudadanía desconoce los planes sociales y más aún el nuevo sistema que impondrán. Habrá más asistencialismos sin contraprestaciones y más clientelismo. Se desconoce en qué consistirán los cuidados, quiénes serán los cuidadores y cuál será su formación curricular.
Todo es un gran invento y no existen casos similares en el mundo. Será peor que el FONASA, tendrán que inventar y adiestrar a los cuidadores estatales durante muchos años y no habrá, como ya es habitual en la enseñanza, repeticiones. Cuando el sistema se implante se soportarán las consecuencias, pero las reclamaciones serán tardías. Habrá espacios para las críticas pero no para impedir sus consecuencias. Los pronunciamientos y cambios tienen que ser ahora.
¿Quién está en crisis? ¿El gobierno o las instituciones democráticas que nadie las defiende de estos atropellos? ¿La oposición y el periodismo crítico qué hacen?
Esta implantación será la gota que desborde un vaso repleto de desigualdades que se sigue derramando. La casa está en desorden pero no necesita sirvientes.
María Somma
CI 1.233.216-6