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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáEl pasado 17 de setiembre la Convención del Partido Colorado sesionó en Durazno para homenajear los 180 años de su fundación y a la vez realizar un reconocimiento a los ex presidentes doctores Julio Sanguinetti y Jorge Batlle. Su desarrollo y repercusiones han trascendido a la opinión pública por lo que se justifican algunas puntualizaciones.
En el marco de su intervención, el doctor Batlle, quien fue uno de los homenajeados en el evento, aprovechó la ocasión para proponer o sugerir candidaturas para las elecciones que tendrán lugar dentro de tres años. Una de ellas fue la del doctor Pedro Bordaberry, a quien nombró expresamente, y la otra, que mencionó sin nominación específica, parecería ser la del director académico del Ceres, Ernesto Talvi, según coinciden en afirmar varios de los participantes en la reunión, aunque luego el propio Talvi se manifestó contrario a tal posibilidad. Parecería que, en conversaciones privadas, el ex presidente habría manifestado su entusiasmo por dicha candidatura y resulta sugestivo que, frente a todos los trascendidos, el doctor Batlle no rechazó esa interpretación de sus palabras.
Pero más allá de si se refirió o no a Ernesto Talvi como posible candidato, o si este está o no de acuerdo con su candidatura, lo cierto es que el doctor Batlle, utilizando una instancia convocada con otro fin, introdujo un tema que no estaba en la agenda ni en el espíritu de convocantes y participantes en el encuentro. Por supuesto que en un partido de hombres libres, ello no debería ser un obstáculo pero entendemos que hay un tiempo y un lugar para cada cosa.
No es la primera vez que el doctor Batlle agita las aguas de la vida política del país. Lo hizo cuando fundara la agrupación de Unidad y Reforma, promoviendo, contra el sentir de la ortodoxia batllista, el retorno al régimen del Ejecutivo unipersonal. Lo hizo asimismo cuando enfrentó el creciente rumor de un posible golpe de Estado antes de 1973 y terminó detenido injustamente. Lo hizo luego de la dictadura cuando promovió la llamada venta del oro existente como reserva en las arcas del Estado en 1989, que de algún modo perjudicó sus aspiraciones de alcanzar la Presidencia, aunque luego el gobierno del Partido Nacional electo aquel año utilizó dichas reservas en una forma muy parecida a la que él proponía. Lo hizo cuando expresiones suyas referidas a los políticos argentinos, cuando era presidente de la República, tomadas fuera de contexto y registradas subrepticiamente por un medio periodístico, lo llevaron al borde de un incidente con el gobierno de la vecina nación, lo cual se evitó por la indulgente intervención del entonces presidente Duhalde. Y lo hizo también en tantas otras intervenciones, antes o después de las específicamente mencionadas a vía de ejemplo. Inclusive su propio eslogan publicitario de la campaña del 89 lo aludía como el “hombre que canta la justa”, procurando resaltar su coraje para sostener opiniones sin concesiones.
Si bien buena parte de sus intervenciones han tenido por lo general el apoyo de su partido, otras han sido solo producto de su espontaneidad y parecieron hechas sin considerar la oportunidad o los daños colaterales que ellas podían provocar. En muchas ocasiones nos hemos sentido representados por su línea de pensamiento, pero no siempre sus expresiones, como ahora en Durazno, han sido precisamente lo que uno podría calificar como “la justa”. Y es una pena, porque no creemos que ni siquiera sus más acérrimos rivales políticos pongan en duda las portentosas virtudes intelectuales que adornan a este ciudadano de la República que continúa asombrando a propios y extraños con su vitalidad, su poderosa dialéctica y su alto nivel de información, en el marco de una cautivante personalidad. No obstante, entre sus virtudes no encontramos la de saber administrar la oportunidad de sus expresiones. Entendemos que la verdadera sabiduría de un conductor no se basa en la acumulación de información y conocimientos, si no son complementados por la humildad y ponderación para expresarlos. En ese sentido, sabiamente proponía Neruda: “Yo que crecí dentro de un árbol tendría mucho que decir, pero aprendí tanto silencio que tengo mucho que callar...”.
No nos resulta grato escribir estas líneas, ya que, si bien no siempre hemos coincidido con su visión de la realidad política, creemos que su partido, y el país todo, debe agradecerle su generosa y noble contribución a la causa nacional en múltiples ocasiones, particularmente cuando como presidente administró la terrible crisis de comienzos del corriente siglo, que ayudaron a disimular aquellas otras en las que pudo haber provocado ocasionales tormentas políticas de mayor o menor magnitud.
Pero en este peculiar momento de su historia, el Partido Colorado y sus principales dirigentes deben más que nunca abocarse a ayudar a construir, como tantas veces en su historia, una alternativa programática consensuada, como instancia previa a cualquier propuesta electoral, cuya elaboración no debería tener lugar dentro de puertas cerradas, sino abiertas a todos aquellos que suscriban la necesidad, imprescindible e impostergable, de dar un giro importante en el timón conductor de la cosa pública para combatir las importantes carencias actuales de la República, entre las que destacan, lamentablemente con diáfana claridad, la crítica inseguridad que afecta a la ciudadanía toda y la cada vez más deteriorada educación pública que golpea particularmente a los niños y jóvenes de la población más carenciada contribuyendo a fomentar el círculo vicioso de pobreza que genera más pobreza.
Y no nos tiembla la pluma para expresar, a viva voz, que estamos lejos de la hora de las candidaturas. Pero al mismo tiempo sentimos la necesidad de advertir que cada día se nos acorta más el tiempo y debemos, más temprano que tarde, actuar en consecuencia para acordar posibles soluciones entre todos quienes compartimos los ideales liberales, democráticos y republicanos, estemos hoy en el Partido Colorado, en el Partido Nacional, en el Partido Independiente, en el Frente Amplio, o aun sin militancia partidaria definida.
Gastón Pioli