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    Sobre expresiones del presidente del Sirpa

    Sr. Director:

    Adjunto una carta en la que expreso los comentarios que me han merecido las declaraciones y expresiones del presidente del Sirpa, Ruben Villaverde, a propósito del Informe al Parlamento del Instituto Nacional de Derechos Humanos sobre la situación de la población atendida en los Centros del Sirpa.

    Alejandro Bonasso

    Sr. Ruben Villaverde: Un poquito de humildad nunca está de más.

    El Sr. Ruben Villaverde, presidente del Sirpa, ha reaccionado notoriamente molesto por el Informe presentado en Comisión de Diputados por el Instituto Nacional de Derechos Humanos referido a la situación de los jóvenes privados de libertad en los Centros del Sirpa. El Sr. R. Villaverde ha manifestado ser “mentira” lo que se expresa en el Informe, y que, según él, de ser cierto, tendrían que echarlo de inmediato. A propósito nos parece pertinente señalar:

    1º) Al INDH lo integran cinco ciudadanos seleccionados por el Parlamento a través de un proceso abierto de postulaciones. Se tendrán distintas opiniones sobre sus trayectorias y podrá discreparse con alguna de sus intervenciones, como lo hizo recientemente la propia Suprema Corte. Los hechos señalados en el Informe podrán tener mayor o menor grado de vigencia según la fecha de visita a los Centros correspondientes. Pero al haber trascendido que existen (o existieron en el pasado reciente) graves y gravísimas violaciones a los derechos de la población atendida en Centros del Sirpa, no se puede pretender que sea el ciudadano quien decida dónde se encuentra la verdad: ¿en el Informe del INDH o en los dichos del Sr. Presidente del Sirpa? Por la información disponible se sabe que el Informe es un documento resultante de un acuerdo hecho por el INDH con Unicef asistido por la Sociedad Uruguaya de Pediatría y la Cátedra de Medicina Legal de la Udelar. En él se dice haberse comprobado problemas de hacinamiento, higiene y trato, y haberse verificado condiciones que impiden la rehabilitación y reinserción social de los infractores. Se sabe que han existido informes tendenciosos y sesgados, de discutible objetividad, hechos más con afán de protagonismo que de protección de derechos. Pero no hay indicios para el simple lector, que hagan pensar que éste sea uno de esos casos en el que “lo político” se haya puesto por encima de “lo técnico”.

    2º) Dice el Sr. Villaverde que a él no se le pidió hacerse cargo de un Jardín de Infantes. Poco feliz la referencia empleada, que en todo caso solo podría servir para despertar mayores suspicacias. Porque independientemente del perfil general de la población que atiende el Sirpa, en materia de protección de derechos fundamentales todos ellos deberían ser respetados como si fueran “niños de Jardín”. O, una vez más, a quién pretende el presidente del Sirpa que se le crea cuando dice que “ya no sabemos en qué idioma decir que eso no es verdad” : ¿a él, a los miembros del INDH, al informe técnico de Unicef y de sus asesores?

    Sabida es la complejidad propia del INAU y, muy en particular, del área que atiende el Sirpa. De ahí la importancia de evitar que se haga caudal político en torno a esa problemática, a los efectos de ayudar a que se pueda cumplir con el objetivo de la rehabilitación y de la reinserción social, que son la auténtica prioridad, muy por encima de la reclusión sin fugas. Pero lo cierto es (y frustrante no pocas veces) que muchas cosas pueden estar sucediendo en el INAU mientras uno aseguraría ser imposible que pudiesen estar ocurriendo. Me atrevo a suponer que nadie está pensando que el Presidente del Sirpa, o las autoridades del INAU, sean cómplices, moralmente hablando, de muchas de las violaciones de derechos que pudiesen ocurrir en los Centros. Pero tampoco puede taparse el sol con la mano. Porque la brecha parece ser muy grande entre lo que dice el Informe y la negativa del Sr. Villaverde. Por lo demás el problema no es solo moral, sino también de gestión, de infraestructura, de recursos humanos capacitados… Razón por la cual se requiere ese poquito más de humildad para procesar esa compleja realidad, olvidándose un poco del propio ego para cederle la derecha al “interés superior del niño”, la protección de cuyos derechos no depende de un solo actor sino de varios. Porque dice Villaverde: “si dije una sola mentira que me echen de inmediato”. No es preciso que Villaverde se lo recuerde, porque seguramente que quienes le otorgaron la confianza política (que podrían retirarle y no solo por mentir) lo tienen muy presente .

    Dados los trascendidos, parecería de buena Administración que alguien, que no sea juez y parte al mismo tiempo, hiciera las aclaraciones del caso. Porque no siempre el callar puede querer decir que se esté otorgando. Pero tampoco puede dejarse todo a los supuestos, ya que la transparencia requiere de señales claras y concretas para poder ser tal.

    Lic. Alejandro Bonasso

    CI 807.357-8

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