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La Administración de Servicios de Salud del Estado (ASSE) tiene más de un millón de usuarios. El mutualismo no alcanza los 500.000. La proporción entre alumnos de educación pública y privada es de 70-30. El Banco República (BROU) tiene más del 50% del mercado uruguayo. Los bancos privados son minoría.
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Ninguna de estas estadísticas —recabadas por organismos oficiales a escala nacional— se condice con lo que ocurre dentro del Parlamento. Allí solo cuatro legisladores dicen utilizar la salud pública mientras que 27, un quinto de ellos, concurren a seguros privados. Más del 70% se atiende en mutualistas. Mientras que una abrumadora mayoría de los parlamentarios concurrieron a educación pública, para sus hijos eligen principalmente instituciones privadas de enseñanza. Tanto senadores como diputados se vuelcan más hacia bancos privados que al BROU.
Por más que los datos contrastan a nivel general, se acentúan aún más cuando se separa oficialismo y oposición. Apenas dos parlamentarios del Frente Amplio se atienden en seguros de salud privados —por fuera del Fondo Nacional de Salud (Fonasa)—, mientras que entre los legisladores opositores dos de cada cinco concurren allí.
El 90% de los parlamentarios oficialistas fueron a educación pública. Este porcentaje baja a 70% —pero sigue siendo mayoritario— entre filas opositoras. Cuando llega el momento de elegir dónde educar a sus hijos, sin embargo, los números cambian. El 80% de los hijos de legisladores oficialistas concurren a la educación pública, mientras que solo 16% de los parlamentarios opositores eligen las aulas del Estado para sus hijos.
Más de la mitad de los legisladores oficialistas utilizan el BROU para sus cuentas personales; más de la mitad de los legisladores de la oposición operan en bancos privados.
Estos datos surgen de un relevamiento realizado por Búsqueda para el que fueron contactados los 130 legisladores y respondieron 112.
Salud: volcados al mutualismo.
Los usuarios de mutualistas son mayoría en todos los partidos políticos. En total, suman el 70% de los parlamentarios. Sin embargo, la diferencia entre bloques ideológicos se hace notar: 90% de los frenteamplistas se atienden en el mutualismo, mientras que en la oposición el guarismo se sitúa en 60%.
Los legisladores justifican su elección de manera diversa: el nacionalista Pablo Abdala manifiesta atenderse en una mutualista “como cualquier trabajador”, mientras que su colega José Andrés Arocena puntualiza que “aunque sea diputado” no tiene por qué “ir al Británico”. El comunista Gerardo Núñez, por su parte, se atendía en Salud Pública pero se cambió al mutualismo para realizarse unos tratamientos específicos.
Exactamente un cuarto de los parlamentarios se atienden en seguros privados por fuera del Fonasa y para acceder pagan una cuota adicional. Entre ellos, destaca el blanco Martín Lema, quien lleva la voz cantante en la investigadora de la Cámara de Diputados sobre presuntas irregularidades en ASSE. Otros parlamentarios que concurren a seguros privados lo hacen por problemas de salud o por desconfianza con la salud pública. Por ejemplo, el nacionalista Omar Lafluf confiesa que tiene el “temor” de tener “una necesidad que la salud pública no pueda satisfacer”.
Para la diputada blanca Graciela Bianchi el Fonasa “igualó para abajo”. Ella se atendía en el Británico a través del Sistema Notarial de Salud pero con la reforma de la salud perdió el beneficio. Sin embargo, prefirió continuar pagando el Británico para evitar transferirse al mutualismo.
Solo cuatro legisladores usan la salud pública: los frenteamplistas Sebastián Sabini, Alejandro Sánchez y Washington Silvera y el único representante de Unidad Popular, Eduardo Rubio.
Educación: hijos a la privada.
El 80% de los parlamentarios concurrieron a la educación pública. Entre frenteamplistas, la proporción sube a 90% y entre opositores es menor —73%— pero no deja de ser una clara mayoría. Esto se condice e incluso supera las estadísticas oficiales de asistencia a educación pública y privada.
Sin embargo, los números dan un vuelco cuando se toma en cuenta la educación que los legisladores eligen para sus hijos. Mientras que 80% de los parlamentarios oficialistas envían a sus hijos a la educación pública, solo 16% de los opositores hacen lo mismo con los suyos. Más del 80% concurren a la enseñanza privada.
Las razones que llevan a parlamentarios a enviar a sus hijos a instituciones de enseñanza privada son varias: desde el Partido Nacional muchos apuntan a la educación religiosa y en valores que faltan en la educación pública. Asimismo, el inglés y el doble horario son dos características que se repiten de manera transversal entre partidos.
Desde el oficialismo, no obstante, muchos salen en defensa de la educación pública. El diputado Darcy de los Santos, exmaestro, envió a sus hijos a los locales de enseñanza estatal dado que considera que son “de muy buena calidad”. En la misma línea, su colega Luis Enrique Gallo agrega que tiene “vocación de educación pública” y que “los resultados están a la vista”.
Bancos: BROU pierde mayoría.
Como en las otras áreas, en cuanto a preferencias bancarias el Palacio Legislativo no es representativo de Uruguay. A pesar de que el BROU tiene más de la mitad del mercado uruguayo, los legisladores utilizan más los bancos privados. Entre oficialismo y oposición, la diferencia se acentúa. Más del 70% de los parlamentarios frenteamplistas son clientes del BROU, mientras que en filas opositoras los números son a la inversa: tres de cada cuatro de los legisladores blancos, colorados, independientes y del Partido de la Gente son clientes de la banca privada.
Los motivos que alegan para estar en una u otra institución son también diversos: el diputado del Partido Nacional Armando Castaigndebat considera que el Banco Santander “maneja mejor la actividad agropecuaria”, mientras que el senador frenteamplista Rafael Michelini tiene cuentas en múltiples bancos “para aprovechar todas las promociones”. El blanco Pablo Iturralde, por su parte, se fue del BROU al Santander molesto por el trato recibido. Darcy de los Santos, diputado frenteamplista, defiende su elección del BROU ya que “donde hay público yo uso público”.
Los que respondieron el cuestionario realizado por Búsqueda sobre las preferencias en salud, educación y entidades bancarias fueron 112 parlamentarios. Pablo González, Ivonne Passada y Alejo Umpiérrez declinaron participar en el relevamiento y otros 15 no contestaron.