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Suprema Corte ampliará a cuatro los juzgados que están de turno cada semana, para “descomprimir” la actividad de los magistrados
Un juez penal llega a adoptar unas 300 resoluciones telefónicas en la semana que está de turno; algunos acuerdan con la Policía para que no los llamen en horas de la madrugada, salvo en casos graves, así pueden tener un poco de paz
Tanto si es para informar sobre el caso de un perro que mordió a una persona como un sangriento homicidio, cada comisaría realiza decenas de llamadas diarias al juez penal que está de turno para notificarle acerca de los delitos ocurridos en su jurisdicción y solicitarle instrucciones.
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Ante esta situación, la Suprema Corte de Justicia resolvió ampliar de tres a cuatro las sedes penales que están de turno cada semana, para “descomprimir” el trabajo de los jueces, de manera que los magistrados puedan dedicarles, más tiempo a los asuntos que tramitan.
El nuevo régimen de turnos penales comenzará a funcionar una vez que los juzgados de esa materia de Montevideo estén instalados en el viejo edificio de Manos del Uruguay, ubicado en la calle Juan Carlos Gómez, dijeron a Búsqueda fuentes de la corporación.
De acuerdo con las fuentes, estaba previsto que ese inmueble comenzara a funcionar como sede de los juzgados penales a mediados de año, pero la obra se retrasó por un problema con la empresa que instala los ascensores.
Actualmente, los turnos penales son realizados por tres juzgados en el Centro de Instrucción Criminal, ubicado sobre la calle Bartolomé Mitre.
Dos de esos juzgados atienden determinadas zonas de Montevideo en función de los asuntos tramitados en las diferentes comisarías. Uno de los juzgados se encarga de la jurisdicción de las comisarías 1 a la 12 y el otro lo hace en la jurisdicción de las comisarías 13 a 24. El tercer juzgado que está de turno se encarga de las “otras dependencias” policiales y “otros asuntos” que surjan.
Pero en función del aumento de la delincuencia, los magistrados hace tiempo que se quejan de la sobrecarga de trabajo que deben afrontar.
Por ejemplo, según el anuario estadístico del Poder Judicial, en 2009 los jueces de turno adoptaron 38.665 resoluciones telefónicas. En 2010 esa cifra aumentó a 45.476 y, de acuerdo a las fuentes consultadas, en 2011 pasó las 50.000.
Las resoluciones adoptadas por los magistrados son una pequeña parte de las llamadas que reciben de la Policía informándoles de los diversos sucesos con apariencia delictiva que ocurren.
De acuerdo con el anuario estadístico, cada juez adopta unas 2.000 resoluciones por año durante los turnos. Suponiendo que el magistrado esté seis veces de turno en ese período, un juez penal de Montevideo adopta, en promedio, unas 300 resoluciones telefónicas durante la semana de turno.
“Es una carga de trabajo inhumana para cualquier persona, que no puede prestarle la atención debida a cada caso, máxime teniendo en cuenta la complejidad que están asumiendo algunos asuntos”, expresó un integrante de la Corte.
“Con el objetivo de mejorar el servicio a la población y la calidad del trabajo de los magistrados es que se adopta esta resolución”, agregó.
De acuerdo con los informantes, la Policía respalda el cambio en el sistema de turnos porque entiende que eso va a permitir un contacto más fluido de los efectivos con los jueces para interiorizarlos de los pormenores de cada caso antes de que adopten una resolución.
Los jueces describen los turnos actualmente como una verdadera “locura”.
“El teléfono no para de sonar. Es tan intenso que realmente hay veces que no tenés tiempo ni para comer”, explicó el juez penal Ricardo Miguez.
Según su experiencia, los días de turno las llamadas que recibe un juez “superan las 100”.
“Y cada llamada no es por un hecho concreto sino por varios. Puede ir desde un homicidio hasta la mordedura de un perro”, ejemplificó.
Miguez dijo que en un turno un magistrado puede llegar a adoptar entre 700 u 800 resoluciones.
De acuerdo con su experiencia, si bien el trabajo es “muy intenso” en los últimos tiempos, algunos recursos han mejorado. Por ejemplo, los jueces de turno cuentan actualmente con dos automóviles del Poder Judicial para trasladarse.
Según el juez Luis Charles, “no hay ninguna duda” de que se ha producido una “inflación” de delitos.
“Cuando yo llegué a Montevideo en el 97 había 15 procesamientos por turno y hoy no bajan de 35 o 40”, ejemplificó.
De acuerdo con su experiencia, además de la cantidad ha aumentado notoriamente la violencia de los delitos. “La gente está armada y los delincuentes se arman más para tratar de superarlos”, sostuvo.
Un magistrado que prefirió no ser identificado dijo que estableció un acuerdo tácito con la Policía para no recibir llamadas entre las 12 de la noche y las 7 de la mañana.
“Eso permite tener al menos 6 horas de sueño y afrontar el día con otra energía y disposición, porque para resolver cuestiones tan sensibles se necesita estar lúcido”, señaló.
Otros jueces penales manifestaron como dificultad el hecho de que el incremento en el trabajo no ha sido acompañado de una mejora en la infraestructura.
Uno de los magistrados consultados, que prefirió no ser identificado, explicó: “La gente espera durante horas en los pasillos, y uno ve que lamentablemente los testigos muchas veces suben en el mismo ascensor que los familiares del victimario”.