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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáEl Uruguay impune. De un tiempo a esta parte, Uruguay nos ha acostumbrado a tener que soportar ciertas situaciones donde la población debe “aceptar” que las situaciones se generen y que nadie se haga cargo de las mismas.
Rastrear el comienzo de esto es casi que imposible, creo que en cada época, los contemporáneos ven lo que les toca vivir y se acuerdan de un pasado idealizado a la perfección que seguramente dista de lo que realmente era, pero que el paso del tiempo ayuda a que se idealice de tal forma que consideramos que lo que nos toca vivir en el presente es “mucho peor” que lo que vivíamos anteriormente. Y seguramente esto no sea así; sin embargo, de un tiempo a esta parte y quizás con el advenimiento de las redes sociales y con la mayor difusión de las cosas que pasan en el día a día, todos nos enteramos casi que al instante de tal o cual situación, se tejen teorías y se generan rumores (muchas veces distantes de los hechos reales) que hacen que todos estemos al tanto del más mínimo detalle de la situación. Incluso la gestión periodística ha cambiado, antes nos enterábamos mirando un informativo nocturno, ahora tenemos cuatro por canal y esos mismos canales tienen sus periodistas que manejan sus propias redes sociales, por lo que los que manejamos dichas redes, estamos todo el día siendo bombardeados de información, lo que nos genera hasta un exceso en la misma.
Cuando nos referimos a la impunidad a la que nos hemos acostumbrado en Uruguay, podemos verla de varios ámbitos. No solo desde la crónica policial que es la pionera en generarnos ese sentimiento de que en Uruguay no pasa nada, donde hay casos infinitos de asesinatos sin esclarecer, de los que han generado revuelo en la opinión pública y de los que no y pareciera ser que el accionar de la Policía se limita a descubrir cuando hay implicado un familiar directo en algún hecho de sangre y nada más. Porque a pesar de que la tecnología nos ha permitido avanzar en un montón de situaciones, tales como detener a un infractor en el momento en algunas zonas de la ciudad que se encuentran videovigiladas o captar infractores de velocidad con radares de última generación que buscan “mejorar” la circulación casi caótica de la ciudad, no hemos tenido la posibilidad de esclarecer crímenes como los de Lola Chomnalez en Rocha hace más de un año o detener y encarcelar a quienes destruyen medio Pocitos en los festejos de Peñarol o detener a los asesinos que a sangre fría hirieron a varias personas en Santa Lucia y nada se sabe de su paradero a pesar de estar filmados en videos de calidad que todos hemos visto en reiteradas ocasiones en las noticias. Y los casos pueden seguir, porque hace pocos días mataron a un hombre a sangre fría en Carrasco y lejos se está de lograr justicia en este caso.
Pero no solo la crónica roja nos da la pauta de que la impunidad en Uruguay es materia corriente. El gobierno ha defendido la gestión de Sendic que no solo nos ha mentido a todos los uruguayos y eso es claro, diciéndonos que tiene un título universitario que no existe (como licenciado en Relaciones Internacionales me siento insultado por este señor), sino que además su desempeño como director de Ancap fue tan catastrófico que dejó una pérdida de 900: de U$S y nada pasó. Porque en Uruguay no pasa nada, podés matar, robar, mentir y difícilmente pagues por tus actos.
¿Cómo podemos revertir esto? Parece difícil realmente, porque el pueblo uruguayo no está acostumbrado a quejarse. Esa falsa modestia que tenemos, nos impide como pueblo levantarnos y todos juntos luchar por un bien común, que es y debe ser vivir mejor. Porque a pesar de no poseer grandes recursos naturales que nos permitan generar ingresos cuantiosos, tenemos una población realmente pequeña que debería tener satisfecha todas sus necesidades básicas, deberíamos poder detener a quienes cometen ilícitos y aun mas, deberíamos poder hacernos sentir como pueblo disconforme, porque esto va mucho más allá de la inseguridad, va en una forma de vivir que todos deberíamos de poder disfrutar al ser un pueblo de solamente tres millones.
Queremos saber qué pasa cuando una persona comete un ilícito y es detenido. Precisamos que la población toda sienta que cuando hace un acto alejado de la legalidad, tenga una pena que cumplir por cometer el ilícito, eso tiene que generar disuasión en la población. Estamos cansados de escuchar cómo los partidos de futbol son lugares donde “no pasa nada” y los violentos tienen cuenta corriente. Lo realizado por Peñarol esta semana es ejemplarizante y la Justicia debería tomarlo como ejemplo. Debemos terminar con el Uruguay impune.
La Policía debe ser más eficiente, la gestión de Bonomi se puede agregar a la lista de cosas que se mantienen impunes ante actos incorrectos, porque a pesar de que el Ministerio se jacta de haber disminuido la cantidad de robos y rapiñas, la población tiene otra “sensación” y a pesar de esto se ha intentado desde el gobierno destacar solamente las cosas buenas de este período. Habría que analizar si las razones que mantienen a Bonomi al mando de la cartera son o no correctas, pero eso no es materia de la población.
Nosotros tenemos la capacidad de votar cada cinco años y luego sentarnos a ver cómo el gobierno de turno intenta navegar en las aguas dependiendo de cómo venga el viento. ¿No es hora de que el Uruguay se siente todo junto como comunidad política dejando de lado los partidos y analice reales políticas de Estado? Educación, seguridad y salud son los tres puntos para los que la clase política debe dejar de lado sus egos y trabajar juntos en pos de un bien común, pero no para los partidos, para el Uruguay del futuro, si no, lo que les vamos a dejar a nuestros hijos es un mar de dudas y no de certezas.
Pablo Giz
CI 4.037.393-2