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    Trabajadores de los cementerios piden apoyo psicológico para lidiar con un oficio que “nadie está preparado” para hacer

    Al acercarse a la zona de los hornos crematorios, cuesta trabajo controlar los mareos que provoca el olor en el ambiente. Tachos de basura con residuos comunes mezclados con pequeños huesos humanos y viejos ataúdes abiertos adornan la entrada. Por otro lado, media docena de perros devoran pedazos de carne mientras custodian la puerta de la “sala de reducción”, un pequeño cuarto constituido únicamente por una mesa de mármol y una pileta.

    La sensación de precariedad en el resto de los sectores del Cementerio del Norte no es muy diferente, y tras una breve recorrida es posible observar tubulares abiertos, nichos con las tapas partidas y panteones familiares abandonados.

    Estas imágenes son algo habitual para los más de 200 funcionarios que trabajan en los distintos cementerios de Montevideo, quienes lidian a diario con sepelios, reducciones, cremaciones y traslados de cuerpos, además de soportar el dolor y la angustia de las familias que despiden a sus muertos.

    “Esto es cruel y los años te van desgastando la mente”, contó un funcionario que trabaja en el Cementerio del Norte desde hace años. Para ser sepulturero no hace falta tener ninguna preparación especial; según sostuvo, trabajar en el área de Necrópolis es en general una cuestión de azar. El oficio se aprende sobre la marcha y solo sobreviven los menos impresionables.

    Los funcionarios están en medio de un conflicto sindical. La Asociación de Empleados y Obreros Municipales (Adeom) reclama condiciones laborales “acordes al trabajo”: apoyo psicológico, compensación por insalubridad, reducción del régimen horario y una partida económica especial.

    Para el director de Gestión Humana de la Intendencia de Montevideo (IMM), Eduardo Brenta, la labor en los cementerios “debe ser de las peores”, aunque dijo que no es la única tarea ingrata que realizan los municipales: “Hay funcionarios que caminan por las cloacas o levantan la basura de todos a diario”.

    Apoyo psicológico.

    Un ambiente pesado y triste se extiende a lo largo de las 103 hectáreas que ocupa el Cementerio del Norte. A diario se realizan alrededor de 16 cremaciones y se reducen unos 30 restos. A su vez, hay un promedio de 10 entierros por día. “Es complicado porque somos muy pocos”, dijo otro de los municipales encargados de esas tareas, que incluyen además la limpieza de los tubulares y nichos, el retiro de grasas y demás residuos.

    “Acá vas acumulando presión. Te aguantás no llorar en un entierro, pero vos tenés una vida afuera, tenés hijos chicos. Después de esos días en que enterrás cuatro o cinco bebés, es difícil no levantarte a la noche a ver si tu hijo está respirando”, contó en referencia a un compañero. Y agregó: “Acá todo el tiempo ves muertes violentas. La cantidad de jóvenes que enterrás es impresionante. Y es imposible no ponerte en el lugar de esos padres, por lo que siempre te llevás el laburo a casa”.

    Muchos funcionarios se han visto afectados debido a las tareas que realizan en el cementerio. Comienzan a tener problemas con su familia, con el alcohol o con las drogas, para poder soportar un día más de trabajo. El día a día pasa factura y es posible notar el desgaste físico y emocional solo con escucharlos hablar.

    Los funcionarios contaron que además de las secuelas que provoca la labor, la sepultura es un trabajo que excluye socialmente. Necrópolis es un rubro repleto de prejuicios, aseguraron, y por eso son frecuentemente interrogados por personas que buscan conocer detalles morbosos. “Yo no hablo del trabajo con mi familia”, comentó un funcionario, mientras otro añadió: “La cabeza no te para, te acostumbrás, pero es peor tomárselo como normal que sufrirlo”.

    Uno de los reclamos de los trabajadores de Necrópolis es que se les brinde atención psicológica, de forma que puedan encarar a diario la presencia de la muerte, un tema que el resto de las personas enfrenta solo alguna vez en la vida. Según uno de los sepultureros, las autoridades no muestran sensibilidad sobre el tema.

    Brenta sostuvo, sin embargo, que “siempre hubo apoyo psicológico” a través de la cobertura de los servicios de Seguridad y Salud Ocupacional de la IMM, que “atiende situaciones de desborde, emergencia y realiza talleres grupales”.

    En el Cementerio del Norte se organizó un taller el año pasado, pero no se había realizado ninguno en casi dos décadas. Por eso, los municipales reclaman que se les brinde atención personalizada, algo que no es de recibo para la comuna y que, además, no es compartido por muchos especialistas, quienes sostienen que en este tipo de situaciones es idónea la terapia en grupo.

    “Ellos tuvieron talleres, pero no le dan valor, creen que no sirve. Igualmente, ya acordamos que se va a fortalecer la atención y va a ingresar a un psicólogo que se va a dedicar específicamente a tratar el tema Necrópolis y Servicio Fúnebre”, dijo el jerarca de Gestión Humana.

    Se refirió también a otros reclamos planteados por Adeom, como el descanso rotativo para que haya dos días libres por cada seis de trabajo, el pago de los días feriados trabajados, una jornada laboral de seis horas y la equiparación de franjas salariales en el área. Brenta indicó que la intendencia propuso otorgarles a todos los funcionarios una partida económica que no estaría distribuida según las franjas salariales, sino que lo generado mediante horas extra sería repartido entre todos por igual, sin agregar costos a la comuna. Además ofreció incentivos contemplados en los compromisos de gestión, lo que redundaría en una mejora de los ingresos. Sin embargo, aún están a la espera de la respuesta del gremio, debido a que la reunión prevista para el pasado viernes 9 fue suspendida debido a un accidente laboral en el área de Limpieza.

    Si bien el jerarca reconoció que Necrópolis “no es el mejor trabajo del mundo”, sostuvo que hay muchas “leyendas y cuentos” ficticios que rodean al rubro. “No descarto que haya cosas truculentas, pero alguien tiene que hacerlo”, afirmó.

    “Nadie está preparado”.

    “A veces tenés que agarrar un cuchillo y achurar un cuerpo contra la pared. Nadie está preparado para eso”, afirmó uno de los sepultureros. Por eso, reclaman que se implementen prácticas para manipular los cuerpos la menor cantidad de veces posible.

    Según dijeron los trabajadores, los funcionarios de la IMM son ubicados en el área Necrópolis de forma aleatoria, sin contar con una capacitación previa. Brenta discrepó y aseguró que los trabajadores son evaluados con una prueba psicotécnica donde se determina su destino dentro de las dependencias del gobierno departamental de acuerdo a su perfil.

    “Capaz que se podría analizar implementar una suerte de capacitación para este sector, pero el problema no va por ahí, sino que es más desde lo psicológico”, explicó Brenta, y agregó: “Yo si me llaman para trabajar ahí no voy, pero hay gente a la que le es absolutamente indiferente. Igual, todos tienen posibilidades de cambiar de área y si alguien transita por una situación compleja se lo traslada”.

    ?? “El cuchillo no es parte de la tarea”

    Información Nacional
    2018-03-15T00:00:00

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