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Con recursos del Fondo para el Desarrollo (Fondes), la Cooperativa de Obreros y Empleados de Pressur (Coep) proyecta la autogestión de esa imprenta que cuenta con tecnología de punta y desde la zona franca de Nueva Helvecia vende su producción a la región a editoriales multinacionales clientes.
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“Necesitamos el apoyo del Fondes para tener una situación más saneada, para seguir produciendo y buscar nuevos mercados. Lo que nos preocupa es la mochila financiera que estamos cargando”, dijo a Búsqueda el presidente de la Coep y actual gerente de producción de Pressur, Enrique Gaucher.
En los hechos, los trabajadores ya gestionan la imprenta y encuadernadora que es propiedad de una sociedad anónima.
La empresa atravesó en setiembre de 2011 su peor momento debido a las trabas impuestas por el gobierno argentino a la importación de libros e impresos. En ese momento destinaba más de 60% de su producción a ese mercado.
Actualmente en Pressur trabajan unos 140 empleados en dos turnos y produce unos 600.000 ejemplares por mes que colocan 15% en Argentina, y el resto en México, Chile, Perú, Paraguay, Bolivia y Uruguay.
Dijo que la imprenta tiene pedidos pautados para los próximos tres meses, hasta enero inclusive, algo que no pasaba “desde hace más de un año y medio”.
Añadió que si bien es una empresa enfocada a la exportación ya que el mercado local representa entre 6% y 8% de la facturación, la cooperativa tiene un “nuevo plan de negocios” que prevé “incluir un poco más” a Uruguay.
Explicó que se plantea hacer algunas “alianzas estratégicas” con firmas editoras uruguayas, así como la posibilidad de imprimir para el Estado “libros de texto de muy buena calidad y a muy buen costo, tanto para Primaria como para Secundaria”. Sostuvo que ello sería “inédito” porque el Estado compra muchos libros en el exterior, y consideró que con el resto de los industriales gráficos Pressur sería “complementaria”.
Gaucher aclaró: “En la impresión comercial no nos vamos a meter (...). Somos una industria cultural principalmente”. Y afirmó que en ese segmento la empresa es “de las más grandes de Uruguay y del Cono Sur”.
Autogestionada.
Los trabajadores esperan con entusiasmo que el dueño de Pressur acuerde con el Fondes “en qué condiciones dejará la empresa a la cooperativa”, señaló el presidente de la cooperativa.
Informó que el Fondes ya evaluó el proyecto y es “elegible”, y faltaría la aprobación final.
Sebastián Torres, que integra la Junta Directiva de ese fondo, dijo a Búsqueda que el emprendimiento está siendo evaluado por la unidad técnica.
El Fondes fue creado por el actual gobierno y se nutre de parte de las ganancias que obtiene el estatal Banco República (BROU) y su propósito principal es apoyar emprendimientos cooperativos de autogestión productiva. Funciona en la órbita de la Oficina de Planeamiento y Presupuesto, y ya aprobó préstamos a Envidrio, Uruven, Funsacoop y la Asociación de Productores Lecheros de San José, y tiene a estudio apoyar la reactivación por parte de sus trabajadores de la fábrica de cerámicos Metzen y Sena y la textil Paylana.
La semana pasada el asesor presidencial e integrante de la Junta Directiva del Fondes, Pedro Buonomo, se reunió con el accionista de Pressur, Nelson Uribe, un ex exiliado político uruguayo que tiene una editorial en México y que en 2005 instaló la imprenta en la zona franca de Nueva Helvecia, en Colonia, con miras de abastecer desde allí a su compañía en ese país. El dueño invirtió cerca de U$S 20 millones en el galpón y las máquinas de última generación, y hoy su principal acreedor es el BROU por los préstamos contraídos que están garantizados con campos propiedad de Uribe.
La imprenta ocupa una planta de 11.000 metros cuadrados, cuenta con tecnología de última generación y realiza un proceso integral, muy automatizado y con capacidad para producir dos millones de ejemplares en promedio por mes trabajando con tres turnos. Se especializa en la producción de libros y revistas con una línea de encuadernación automática.
Entre sus clientes están grandes editoriales como Santillana, Pearson y GCM.
A juicio de Gaucher, la empresa está “muy endeudada” pero es “muy competitiva”.
Aunque prefirió no manejar cifras, explicó que la propiedad del predio donde funciona la imprenta es de la zona franca. “Lo que deja (Uribe) es el galpón y las máquinas. Todo pasaría a ser de la cooperativa, pero el Fondes, en garantía del capital de trabajo, se quedaría con las acciones en custodia de la sociedad anónima. El propietario y el autogestionador sería Coep”, resumió.
Fuentes vinculadas a la negociación con el Fondes dijeron a Búsqueda que el monto que el dueño de Pressur solicita ronda los U$S 8 millones, lo que le permitiría liberar las garantías inmobiliarias por la deuda con el BROU y recuperar parte de la inversión realizada.
“Insustituible”.
En opinión de Gaucher, la fuente de trabajo que hoy representa la imprenta es “insustituible” para la zona de Nueva Helvecia en Colonia.
Recordó que la empresa llegó a tener a 100 trabajadores en el “seguro de paro” cuando Argentina restringió las importaciones a su mercado.
Señaló que si la empresa fuera puesta a la venta sería para su desmantelamiento.
Al compararla con el resto de la industria gráfica del país, alegó que “son muy pocas” las empresas que “pueden competir; la encuadernación que tenemos no existe en otra (firma) en Uruguay”.
Alegó que por operar bajo el régimen de zona franca “la única ventaja es comprar los insumos sin IVA”. Y aclaró: “El libro afuera (de zona franca) también está exento de IVA, pagamos BPS igual que cualquier otra imprenta y las demás cosas”.
Añadió que la empresa cuenta con la logística para importar a gran escala insumos de buena calidad.