Todo escaló rápido. A la manera de los blancos, se podría decir. El domingo 18 hubo un congreso del sector Aire Fresco, en Trinidad.
Todo escaló rápido. A la manera de los blancos, se podría decir. El domingo 18 hubo un congreso del sector Aire Fresco, en Trinidad.
Accedé a una selección de artículos gratuitos, alertas de noticias y boletines exclusivos de Búsqueda y Galería.
El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáFue un encuentro de esos pensados en grande para mostrar estructura, confraternizar entre dirigentes y hacer una rendición de cuentas. Una oportunidad, además, para que la agrupación mayoritaria del Partido Nacional, desde la que se catapultó Luis Lacalle Pou hacia la Presidencia de la República, defendiera la gestión del gobierno y explicara con sus técnicos algunas de las reformas pendientes. Fue la primera reunión de este estilo tras la pandemia. Y por ende también la primera desde que los blancos están en el poder. Mientras eran oposición, fue el propio Lacalle Pou el ideólogo de estas jornadas hechas un poco para marcarle los puntos a la administración frenteamplista y otro poco para proyectarse con liderazgo para las siguientes elecciones. Y quizás por eso se había generado cierta expectativa.
Pero esta vez, aseguraron a Búsqueda distintas fuentes del sector, no había ninguna intención premeditada de utilizar este congreso como plataforma electoral. Nada previsto. Nada por el estilo. Se sabía, sí, que el orador principal de la jornada iba a ser el secretario de Presidencia, Álvaro Delgado, precandidato de hecho que aún no avisó oficialmente su largada. Pero desde la organización insistieron en que lo importante en este caso era el congreso de Aire Fresco en sí, la movilización de los dirigentes y la puesta a punto del mandato. Eso era lo medular. No las especulaciones sobre candidaturas.
Pero el congreso pasó. El discurso de Delgado en nombre del gobierno también pasó. Y lo que quedó fue otra cosa bien distinta. Una polémica iniciada por un chispazo del intendente de Durazno, Carmelo Vidalín, que dicen se salió del libreto, escapó a las marcas, y proclamó a Delgado como precandidato blanco para el 2024. Y esa chispa bastó para que sea continuada después con más fuego por distintos dirigentes blancos que le cuestionaron —algunos a viva voz y otros de manera más discreta— que así no, que no son las formas ni mucho menos el momento de sacar al ruedo a un postulante a presidente. Y entonces todo fue rápido. El congreso del sector del presidente en absoluto segundo plano; dirigentes de distintas agrupaciones nacionalistas molestos por la ansiedad electoral; otros celebrando que ahora sí ya se puede hablar en público de Delgado candidato; el senador blanco Sebastián Da Silva diciéndole a Vidalín frente a los micrófonos de la televisión que lo que hizo es de una “enorme torpeza política”; Vidalín respondiendo en radio Universal que lo estima pero que es “un senador suplente”, y Da Silva retrucando por Twitter que será suplente pero que defiende “bastante más al gobierno” que él. Y pidiéndole que les mande saludos suyos a los frenteamplistas Yamandú Orsi y José Mujica. “Debe ser porque tengo cuatro intendencias arriba y no improviso, como hacen otros”, culminó Vidalín en declaraciones a Montevideo Portal.
Todo fue como demasiado. Al punto que, según pudo saber Búsqueda, el presidente Lacalle Pou, de vacaciones con sus hijos, tuvo que intervenir. Distintas fuentes políticas aseguraron que se comunicó con los involucrados para “manifestar su enojo” con toda esta situación y “mandó parar” la discusión. También se escucharon voces molestas entre otros jerarcas de la Torre Ejecutiva por el nivel del enfrentamiento exhibido entre correligionarios.
“Permitime decirte que todos los que estamos acá, todos —y si hay alguno que no esté de acuerdo, que levante la mano— queremos que vos seas nuestro precandidato”, sorprendió Vidalín en ese congreso. Hubo aplausos, algunas sonrisas incómodas. Pero lo que no hubo fue un consenso, una idea de que más allá de que todavía falta camino por andar, ya hay un candidato cantado de la agrupación. Acaso eso quedó explicitado por los cuestionamientos de otras listas que no son Aire Fresco pero que están bajo el paraguas electoral de Todos. E incluso con dirigentes del sector que entienden que aún no hay nada arreglado para ir atrás de tal o cual candidato y que ninguno sabía que en Trinidad se iba a tirar este gato arriba de la mesa. En rueda de prensa un periodista le preguntó a Vidalín sobre la posibilidad del ministro de Desarrollo, Martín Lema. Y el intendente de Durazno le replicó que este “no es su tiempo”. En el entorno de Lema, se mantienen firmes con un solo discurso: “Está abocado a gobernar”.
Y Delgado contestó lo que ha contestado cada vez que le han preguntado sobre sus aspiraciones presidenciales: “No son tiempos electorales, estamos enfocados en el gobierno”. Delgado es un candidato que dice que todavía no lo es. Porque está trabajando para anunciar su postulación en el 2023 —tiene un equipo de comunicación y estrategia que ya está en esa tarea— y se ha reunido con distintos actores políticos que le trasladan su ansiedad y él les confirma que sí, que va a estar en las próximas internas.
Una de las últimas reuniones fue hace poco más de un mes. La informó Búsqueda. Fue en un almuerzo en un restorán céntrico en donde participaron las mismas personas que ahora salieron a confirmar su pedido de que sea precandidato. Entre ellos el propio Vidalín; el intendente de Florida, Guillermo López; y el ministro de Transporte, José Luis Falero.