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Transformar desechos en productos o en insumos para otras industrias es un área de investigación y desarrollo (I+D) en la que invierten, en general, las grandes compañías a escala global. En la industria forestal, buscar soluciones para el manejo sostenible de los bosques constituye el “corazón” de UPM, señaló a Búsqueda Esa Laurinsilta, director de Asociaciones Estratégicas en la función de Tecnología de la empresa finlandesa.
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Ese especialista en economía circular —concepto que refiere a reutilizar y reciclar materiales, agua y energía, y minimizar la generación de desechos— estuvo recientemente en Montevideo para participar de un seminario sobre la temática.
“Tenemos que pensar en forma circular”, dijo, y aseguró que UPM hace un trabajo “permanente” en ese sentido en Finlandia y en Uruguay para diseñar productos que sean reciclables.
Comentó que en Europa UPM utiliza fibras recicladas para la producción de papel, que pueden recorrer entre siete y 10 veces la cadena industrial manteniendo las propiedades mínimas que garantizan la calidad del producto. Reconoció que la dificultad de este tipo de desarrollos en Uruguay es la falta de “masa crítica” de empresas vinculadas en los distintos sectores que permitan generar programas de investigación permanentes y acumular conocimiento alrededor de determinados temas.
“La bioeconomía es un concepto muy relevante que se maneja hace años en Finlandia, pero que es bastante reciente en Uruguay”, afirmó Laurinsilta. Sin embargo, destacó que en Fray Bentos “hay potencial y buenos recursos humanos”, y aludió al desarrollo genético que se realiza del eucalipto. Es que, a su juicio, las soluciones de la economía circular “tienen que ser locales”, porque los residuos de las plantas no se pueden transportar (por su volumen) y ya cada fábrica es diferente y, por tanto, sus residuos también.
Apuesta en Fray Bentos.
Alrededor del 50% del presupuesto global de I+D del área de celulosa de UPM se ejecuta en Uruguay, informaron desde la empresa. Ello abarca las actividades de investigación vinculadas a toda la cadena de valor, como el desarrollo de las plantaciones de eucalipto, las operaciones industriales y los estudios de calidad de la celulosa producida.
Los recursos podrían incrementarse si se considera la segunda planta que la finlandesa evalúa instalar en el centro del país y lo que prevé el contrato de inversión firmado en noviembre con el gobierno uruguayo. Allí UPM se compromete a apoyar la implementación de un Centro Tecnológico forestal-maderero y a instrumentar otro en “bioeconomía”. Este último, que sería gestionado de forma público-privada, se dedicaría a actividades de I+D, capacitación, servicios de tecnología especializada, etcétera. Y según surge del documento, dicho centro abordaría la temática de la economía circular “como una de sus áreas prioritarias desde su creación”.
Pero UPM ya tiene varios proyectos de I+D avanzados en esa temática, dijeron las fuentes. Uno de los más avanzados se desarrolla en Fray Bentos junto con el Departamento de Suelos y Aguas de la Facultad de Agronomía de la Universidad de la República.
Se trata de la utilización de subproductos de la planta fraybentina, como “suelo enmienda”. Los residuos del proceso industrial que recicla son el lodo primario, secundario o (biosólidos), lodo de cal, entre otros.
La investigación llevada a cabo consistió en la caracterización de los materiales y la evaluación del efecto de aplicarlo en el suelo, además de establecer la dosificación y la absorción de nutrientes por parte de las plantas. Y entre los resultados alcanzados se comprobó que la aplicación de los biosólidos y el barro contribuyeron a aumentar la absorción de nutrientes y de cal. Este año se prevé aplicar el conocimiento generado en cuanto al predio, apuntaron las fuentes.
Otro estudio realizado, en este caso con la Facultad de Ingeniería, consistió en incorporar los residuos denominados “dregs” y “grits” que genera la planta, en la formulación del cemento portland. Además, se mezclaron esos materiales con piedra caliza para elaborar productos intermedios, como el clinker (insumo básico del cemento).
Del árbol a la molécula.
Laurinsilta detalló que en las operaciones de UPM en general, el 90% de los residuos son reutilizados y el 80% de la energía se genera a partir de fuentes no fósiles. Además, el uso de agua ha ido disminuyendo “sostenidamente” en las plantas de la empresa.
Para el 2030 la firma planea que sus operaciones no generen residuos sólidos que deban disponerse en rellenos industriales, sino que puedan utilizarse en nuevos productos o destinarse en otra área de actividad.
La evolución de la I+D de UPM está en “escala molecular”, el cuarto nivel luego del árbol, la madera sólida en rolos y la fibra.
Con expectativa, Laurinsilta afirmó: “A partir de los monómeros de la celulosa se pueden producir azúcares simples y, de estos, cualquier producto químico”.
Mencionó varios ejemplos de economía circular aplicada por la compañía en el mundo, en general en colaboración con otras industrias y universidades.
Su “favorito”, dijo, es el ProFi Deck (tableros que se usan para la construcción de tarimas o decks) creado a partir del reciclado de la mezcla de papel, plástico, silicio y tinta, que son los residuos generados en la fabricación de etiquetas autoadhesivas.
También aludió a la reutilización de las cenizas que hace en Alemania como fertilizante o mejorador de suelo para las plantaciones.
La fabricación de biocombustibles es otra de las unidades de negocio de UPM y su economía circular, por la que produce diesel, biodiesel y nafta. Además, fabrica envases de plástico o bioplástico.
Aunque no especificó cuál es la inversión o el valor que genera la economía circular para la compañía, Laurinsilta destacó la reducción del costo del tratamiento de los residuos e insistió con la idea de que “esencialmente es un tema de sostenibilidad de las operaciones”, además de una “tendencia regulatoria” en el largo plazo.