Un drive lanzado por Bryson DeChambeau a 428 yardas en el Memorial movió las estructuras de las entidades rectoras del golf

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Nº 2082 - 30 de Julio al 5 de Agosto de 2020

Escribe Eduardo Payovich

El golf está llegando a un plano totalmente desconocido, inimaginable poco tiempo atrás. Canchas históricas quedando obsoletas, driving ranges que no son viables ante las distancias que alcanzan los golfistas en la actualidad. En la segunda ronda del Travelers Championship, el estadounidense Bryson DeChambeau pegó un drive de 428 yardas, tras un pique en un camino de carritos, ante la incredulidad de todo el mundo del golf. Fue en el hoyo 10 del TPC de River Highlands, un par cuatro de 469 yardas.

Desde ese momento el golf pasó a ser otro deporte, donde lo único que cuenta es la distancia.

En la primera semana de julio, DeChambearu ganó el Rocket Mortage Classic, disputado en el campo del Detroit Golf Club de Michigan, un trazado del legendario Donald Ross, quien seguramente al momento de proyectarlo jamás imaginó las 350 yardas de promedio que alcanzó el ganador del torneo.

Así entonces, el debate sobre las distancias se puso en el centro de los comentarios tras del regreso del golf a la actividad, luego de una suspensión de tres meses por el coronavirus.

En febrero de este año las entidades rectoras del golf, el Royal & Ancient (R&A) y la United States Golf Association (USGA), habían presentado en conjunto un informe llamado Distance Insight Proyect, con el cual se busca limitar de alguna manera el incremento de la distancia. “La necesidad de canchas cada vez más largas así como la demora en el juego están llevando al golf en una dirección errónea y no necesariamente esto hace que el golf sea más divertido o más sustentable en un futuro cercano”, establece una de las conclusiones del reporte.

DeChambeau respondió: “Estoy totalmente sorprendido con la gran repercusión que tiene mi nueva forma física, he trabajado muy duro en los tres meses que no tuvimos actividad, aunque confieso que los resultados han llegado antes de lo esperado. Encontramos junto con mi profesor Mike Schy algunos mecanismos en el swing que permiten alcanzar mayores distancias. Siento que, cuanto más veloz está el swing, más derecha va la pelota, y esto es un gran beneficio. Cuando Tiger dominaba el golf recibía críticas por diferentes motivos, esto es así. Ahora me toca a mí estar en la palestra y lo acepto, son las reglas de juego”.

El español Jon Rahm, número uno del mundo, fue consultado por el caso DeChambeau y respondió que “no hay mucho que se pueda hacer, ya que nadie puede impedir que un golfista quiera ser mejor atleta”.

“Si uno lleva a Bryson a jugar a Valderrama o al Le Golf National de París, su potencia queda neutralizada, no la podrá usar en forma completa. Hay varias maneras de contrarrestar la distancia, y no es haciendo los campos de golf más largos o recortando el vuelo de la pelota, porque esto solo va a beneficiar a los pegadores largos. Creo que hay que hacer canchas más estrechas con greens firmes, como lo vemos en cada edición del US Open, o el mismo Memorial de la semana pasada fue un buen ejemplo de un campo muy exigente”, señaló Rahm.

El efecto DeChambeau

Licenciado en Física, de 26 años, apodado el Científico, este californiano ha llamado la atención desde su llegada al PGA Tour en el 2016. Luego de varios estudios realizados llegó a la conclusión de que lo mejor para su swing era que todos los hierros tuvieran la misma longitud para poder tener una postura más vertical y con los brazos totalmente extendidos al momento del impacto. En los tres meses de suspensión de la actividad, DeChambeau decidió trabajar intensamente en búsqueda de una mayor masa muscular que le resultara en mayores distancias. En este sentido fue fundamental la labor del preparador físico Greg Roskoph, quien trabaja con deportistas de elite de distintas disciplinas. El método de este instructor, llamado Muscle Activation Techniques, se basa en un total balance del cuerpo, donde todos los músculos tienen la misma importancia.

“Bryson ha logrado mayor peso, pero a través de diferentes ejercicios, y eso, en definitiva, le permite dar una mayor velocidad a la cabeza del palo; su flexibilidad ha aumentado notoriamente”, detalló Roskoph. “Un mayor grado de flexibilidad y potencia han impactado de sobremanera en su juego. Si los ejercicios se realizan en forma apropiada, esto seguramente contribuirá a que el atleta se sienta más saludable”.

Los críticos de los cambios en el físico del golfista afirman que existen posibilidades ciertas de algún tipo de lesión ante tanta exigencia. Ponen como ejemplo el de Tiger Woods para concluir que hay un límite a la exigencia que se le puede imponer al físico de un deportista en la alta competencia. Agregan que, por más que se quiera negar la posibilidad de una lesión, ante una mayor masa muscular esto es algo latente.

El “efecto DeChambeau”, por su parte, contribuyó a derribar el mito que establece que un golfista que agrega masa muscular restringe sus movimientos y la sensibilidad en los tiros de precisión.

La creencia del golf como “deporte de viejos” es parte del pasado. La realidad muestra una trasformación completa en este deporte, donde los golfistas son ahora verdaderos atletas que consideran el estado físico como parte fundamental de su actividad.

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2020-07-30T00:00:00