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La directora del Hospital de Clínicas, Graciela Ubach, está enojada. Encima de la mesa, en su amplio despacho, tiene un ejemplar del semanario Búsqueda. Lo señala una y otra vez y remarca —lo dice en voz alta— que está enojada. Lo que tiene molesta a Ubach es un artículo publicado en la edición del jueves 14 de febrero donde se informó que a finales de 2017 el Hospital de Clínicas había rechazado un mamógrafo que la Comisión Honoraria de Lucha contra el Cáncer (CHLCC) le “donó” al centro asistencial. Ubach sostiene, sin embargo, que nunca se trató de una donación, sino que fue un ofrecimiento en régimen de “comodato precario” y que suponía además un “intercambio de servicios”.
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El director de la CHLCC, Álvaro Luongo, confirmó a Búsqueda que más allá del lenguaje técnico al momento de firmar un contrato, se trató de una donación. “Fue una donación, por supuesto. Como hemos donado tantos otros equipos a otros hospitales —el Hospital de Dolores, por ejemplo— y que puede implicar un intercambio de servicios como forma de aprovechar la circunstancia. Es normal”, explicó.
La directora del Hospital de Clínicas sostiene que nunca se trató de una donación, sino que fue un ofrecimiento en régimen de “comodato precario” y que suponía además un “intercambio de servicios”.
En su descargo, Ubach dijo que el Hospital de Clínicas “tenía que desinstalar el equipo que estaba en un móvil ubicado en la zona de Tres Cruces e instalarlo en el hospital, contratar el servicio de mantenimiento, reparar en casos de rotura y prestar servicios de asistencia en la policlínica del Instituto Nacional del Cáncer por médicos especialistas en imagenología con una carga semanal de 12 horas, pagos por nuestro hospital”. Pese a que se había llegado a un acuerdo sobre todos estos puntos —e incluso se redactó un contrato para aceptar el mamógrafo ofrecido por la CHLCC—, la dirección del Clínicas terminó rechazando el equipamiento de la marca General Electric.
Ubach explicó las razones. “Nosotros preguntamos a la casa madre del equipo a ver qué tal estaba. Y la casa madre nos contestó que ese equipamiento había entrado en obsolescencia en 2016, un año antes, y era muy difícil conseguir repuestos. Cuando nos enteramos de esto dijimos que era de mucho riesgo y dijimos que no”. La versión de Ubach se contradice con la que expuso en su momento la CHLCC en una carta dirigida a la dirección del Clínicas —y publicada por Búsqueda en la mencionada nota— en la que se puntualizó: “Nos sentimos en la necesidad y en la obligación de aclarar que dicho equipamiento se encuentra a la fecha en perfectas condiciones técnicas y de funcionamiento”. En la misiva firmada por Luongo se aclaró además que la empresa Mare, encargada del mantenimiento, “nunca dejó de proveer los pocos insumos que fueran necesarios ni manifestó la imposibilidad de proveer de repuestos para dicho equipo”.
Tras el rechazo del Clínicas, el mamógrafo fue luego instalado en el Hospital de Canelones, donde actualmente se encuentra en funcionamiento. Luongo admitió que no se trata de un equipo de última generación pero que está operativo y en “excelentes” condiciones. Y que sus costos de mantenimiento son “bajos”.
Para Ubach y su equipo de dirección, los costos y el riesgo de instalar ese mamógrafo eran “altos” para que los asumiera el Clínicas. “Era riesgoso para nuestra salud financiera”, resumió.
Prioridad para 2019
La directora del hospital universitario anunció de todas formas que tiene como prioridad para este año invertir en un equipo de estas características. Dijo se que planea gastar unos US$ 300.000. Ubach destacó que se destinará parte del presupuesto que recibe de la Universidad de la República para la compra de equipamientos. Admitió que contar con un mamógrafo en el hospital permitirá aumentar la oferta asistencial y mejorar la formación de los estudiantes.