Aunque podría pensarse que se trata de un mecanismo para empresas cercanas a su cierre o en serios problemas financieros, desde 2015 un promedio de 145 firmas por año han apelado a extensiones al “seguro de paro” para su personal. Y no solo contempló a las ex-Pluna o Agolan, de gestión cooperativa, sino también a algunas grandes constructoras e industrias, por ejemplo, y muchas sociedades anónimas (S.A.).
Esas estadísticas fueron gestionadas por Búsqueda para complementar la respuesta a un pedido de informes realizado por el diputado blanco Omar Lafluf. El legislador solicitó en marzo de 2016 datos de las empresas que prorrogaron esta prestación durante ese año y el anterior. De la información lograda por esas dos vías se desprende que entre 2015 y 2017 fueron 436 empresas las que consiguieron extender el beneficio, amparando a un acumulado de 17.580 trabajadores. Sin embargo, los datos fueron presentados en diferentes formatos, con lo que es posible que existan firmas y trabajadores contabilizados más de una vez. Esto sucede porque algunas empresas tienen empleados registrados bajo más de una categoría de actividad. Saceem, por ejemplo, envió en 2015 trabajadores al “seguro de paro” por el rubro construcción, así como por industria y comercio. Además, en 2016 figura como beneficiaria de una prórroga tanto por la sociedad anónima como por la casa instalada en zona franca. Así, pueden también existir casos de trabajadores cuyo subsidio terminó abarcando varios años del período estudiado.
Ranking
A pesar de esas limitaciones de la información presentada, Búsqueda identificó nueve empresas que solicitaron prórrogas durante 2015 para más de 100 trabajadores cada una. A la cabeza de ese listado se encuentra la ex-Urupanel, que recientemente fue comprada por la chilena Frutifor y comenzó su operación a inicios de 2017. En 2014 la exmaderera interrumpió su operativa y envió a 420 trabajadores al “seguro de paro”, despertando la preocupación de la administración de José Mujica. Un año después mantenía a 276 empleados con un subsidio por desempleo extendido, que le fue renovado en 2016.
La armadora de autos Chery, que en 2015 anunció el cierre total para luego reabrir algunas de sus líneas de producción, le sigue en el ranking. En 2015 consiguió extender el “seguro de paro” para 269 de sus más de 300 empleados, y logró otra renovación en 2016.
También algunas grandes constructoras aparecen entre las beneficiadas. Entre ellas figura Saceem, que compitió por la construcción del tren para el transporte de la mercadería de la eventual UPM 2 y fue concesionaria de varias licitaciones del Estado, como la renovación del aeropuerto de Carrasco, la ampliación del muelle de Juan Lacaze o el puente de la Laguna Garzón. Esa firma envió a unos 250 trabajadores al “seguro de paro”, beneficio que le fue extendido en 2016 y otra vez en mayo pasado para 84 empleados.
Asimismo, Ebital, que entre otras grandes obras construyó las Torres Nuevocentro, pidió prórroga de la prestación para 107 de sus empleados.
La constructora Calpusa, que con adeudos por US$ 12 millones entró en concurso de acreedores en 2015, logró ese año y el siguiente extender el subsidio de desempleo para sus empleados.
No es la única del listado que entró en concurso: otras ampliaciones de plazo fueron aprobadas para la pesquera Fripur (que cerró en 2015), la Cooperativa Bancaria, la firma de envíos Tiempost y la compañía de ómnibus Raincoop. Otras son del rubro industrial como Fama (textil), Jaspe (artículos de limpieza) y Laja (fábrica de plásticos). También figuran Fanapel (que solicitó la extensión en 2016 y 2018) y la exaerolínea Pluna (con prórrogas del subsidio en 2015 y 2016).
Sociedades anónimas
Los datos muestran que la mayoría de las empresas que acceden a la prórroga del seguro son S.A. En 2015, el 67% correspondieron a esa figura jurídica y 20% a sociedades de responsabilidad limitada (S.R.L. o Ltda.). Los números de 2016 apenas variaron: 68% y 25%.
En ambos años menos del 10% restante fueron cooperativas, como la curtiembre El Águila, la ex-Paylana, la productora de cerámicas Olmos (ex Metzen & Sena) o la cooperativa agraria Nuevo Berlín. Todas obtuvieron prórrogas en 2015 y 2016. El Águila y Paylana fueron las que más trabajadores englobaron: 170 y 147 respectivamente.
De los listados solicitados por Lafluf surge que al menos 75 de las empresas a las que se les aprobó la extensión en 2015 volvieron a solicitarla —y obtenerla—durante 2016. Además, los datos obtenidos por Búsqueda muestran que en 2015 la prestación abarcó a un total de 127 empresas y 3.033 trabajadores. En el año siguiente ese número ascendió a 166 compañías y 8.822 personas, para luego decrecer en 2017 a 143 firmas con 5.725 empleados.
La ley fija un máximo de seis meses de vigencia para los subsidios por desempleo —que comienza con 66% del sueldo y va disminuyendo— para quienes demuestren despido o trabajo reducido, y cuatro meses para situaciones de suspensión total. Sin embargo, el Poder Ejecutivo puede extender el subsidio “por razones de interés general y por un plazo no mayor a un año”. Por encima de ese lapso, es el Parlamento el que debe decidir.
Los datos muestran que la mayoría de las empresas que acceden a la prórroga del seguro son S.A. En 2015, el 67% correspondieron a esa figura jurídica y 20% a sociedades de responsabilidad limitada (S.R.L. o Ltda.). Los números de 2016 apenas variaron: 68% y 25%.
Según informó recientemente el diario El País, desde 2005 hasta el primer semestre de este año los legisladores votaron al menos 65 normas con ese fin. En estos casos se prorroga el cobro del equivalente al 50% del salario y se mantiene el complemento previsto para quienes tengan familiares a cargo.
En 2015 la mayoría de las firmas que accedieron a la extensión del subsidio pertenecían al rubro industria y comercio. La ex-Urupanel y la constructora Saceem fueron las que lograron prorrogarlo para la mayor cantidad de trabajadores en cada uno de esos rubros: 276 y 168, respectivamente. La falta de información desglosada para los años posteriores impide conocer cuáles fueron las empresas que más trabajadores enviaron al seguro.
“Empleados públicos”
Algunos legisladores consideran que existe un abuso de estas extensiones por parte del Ejecutivo. Ese fue el tema de debate durante la sesión de Diputados del 18 de octubre pasado, cuando se aprobaron prórrogas para la empresa Loryser S.A. y para la Cooperativa de Trabajadores de Cerámicos Olmos. En ambos casos, la extensión al “seguro de paro” fue hasta el 31 de diciembre de 2019.
Durante la sesión, legisladores opositores se mostraron contrarios a seguir votando aplazamientos.
El colorado Walter Verri consideró que el Poder Ejecutivo “está abusando” de la herramienta, mientras que el blanco Edmundo Roselli criticó que, en algunos casos, se aprueban para empresas ya cerradas. Ese diputado dijo que la “industria más grande del Frente Amplio es la de los seguros de paro”.
Lafluf coincidió en que no se deben seguir votando extensiones sin antes discutir el alcance de la medida. En diálogo con Búsqueda, el legislador opinó que parece existir un “programa de gestión de calidad del seguro de paro” y señaló que “el país no se puede dar el lujo de pagar US$ 200 millones” al año en subsidios, haciendo alusión al costo total de las prestaciones por despidos (incluyendo las causales regulares sin extensión) correspondientes a 2015.
“La empresa entra en problemas, vienen los trabajadores, entran en conflicto, viene la empresa y los trabajadores al Parlamento, van al Ministerio de Trabajo, el ministerio les dice ‘hagan un proyecto”, vuelven, el proyecto no sale, la empresa cierra, los trabajadores al ‘seguro de paro’ y el Inefop les da cursos. Y al tiempo tenemos a los trabajadores preparados pero sin trabajo y la empresa fundida. El ‘seguro de paro’ se ha transformado en algo que cuando entrás, ya se sabe en qué vas a terminar. No es como antes, que era transitorio”, afirmó Lafluf.
La cantidad de trabajadores cobrando el “seguro de paro” —normales y prorrogados— ronda los 30.000 por mes.
El tema también preocupa al sector empresarial y su representación en el BPS, encabezada por Elvira Domínguez. Con el régimen actual, “a la postre se transforman en empleados públicos”, dijo al intervenir en una charla sobre productividad el 22 de octubre (Búsqueda Nº 1.992).
La cantidad de trabajadores cobrando el “seguro de paro” —normales y prorrogados— ronda los 30.000 por mes.
Tal y como está, la normativa genera “problemas de equidad” porque existen empresas “con más posibilidad que otras de sortear problemas de gestión, funcionamiento o zafralidad”, afirmó la directora, consultada por Búsqueda. “Hay firmas que logran sensibilizar al Ministerio de Trabajo y también a los legisladores. Pero muchos pequeños o microempresarios no tienen la posibilidad de llegar a exponer su problemática”, agregó.
La jerarca entiende que se debería ampliar de cuatro a seis meses la causal de despido por suspensión, lo que contribuiría a reducir el número de empresas que piden prorrogar los subsidios.
Por otro lado, considera que el instituto previsional debe ser convocado cuando el Parlamento analice leyes de este tipo. “Lo que molesta es que el legislador no consulte al BPS. Son proyectos que suelen aprobarse por unanimidad y uno se pregunta si fueron efectivamente estudiados o se trató de un mero trámite administrativo. Hoy el BPS es el último en enterarse. Además, se ha concedido para casos de empresas que luego quebraron. Hay que evaluar qué pasó (con las prórrogas), si sirvieron o significaron solo estirar una agonía”, declaró.
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